Cierre de escuelas nocturnas: hacia la transformación de la matriz educativa

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Fin de año trajo una nueva noticia para el sistema educativo: el cierre de las escuelas secundarias nocturnas. Aquí analizaremos algunos elementos de sus facetas económicas y también pedagógicas.

El conjunto de medidas macristas de reformas en educación posee varios ribetes, incluido el económico, con un recorte en el presupuesto educativo a pedido del FMI y la estructuración de un sistema educativo a la medida de la OCDE. También se presenta una postura pedagógica en donde la educación actualizaría su rol de contención social y formación para las nuevas necesidades del mercado capitalista.

La resolución que firmó el Gobierno de la Ciudad donde se ordena el cierre de las escuelas secundarias nocturnas, es un ataque más sobre la estructura histórica de la educación pública en la Argentina, un modelo que se afanaba de permitir “el ascenso social”, el modelo de “mí hijo el doctor”.

En este esquema, las escuelas nocturnas fueron pensadas para aquellas y aquellos jóvenes que no pudieron concluir sus estudios una vez alcanzado lo que se llama sobre edad para estar en un aula con personas más chicas.

La mayoría de estos jóvenes son madres, trabajadoras o jóvenes trabajadores los cuales accedían a “la nocturna” para culminar con sus estudios y continuar con sus sueños, estudiar en la universidad o una carrera terciaria. Estás escuelas y bajo este objetivo de brindar acceso a la educación son las que cierran hoy en el bastión de Cambiemos en la Ciudad de Buenos Aires.

El denominado método Singapur en primaria, el control de vacantes con el sistema online, al igual que las becas de comedor que este año se efectuó con el mismo mecanismo, el proyecto de Unicaba y la utilización de espacios escolares para negocios inmobiliarios, trasladando, cerrando y unificando escuelas o institutos terciarios, es parte de una misma visión economicista y pedagógica de reformas que ahora se materializa con el cierre de estas escuelas.

Programa adultos 2000: precarización laboral y educativa

Curiosamente con la resolución de cierre de los secundarios nocturnos, este mismo año y curiosamente en noviembre del 2018 el programa adultos 2000 inicio su programa NES a implementar entre el 2019-2020.

Este programa de validez nacional introduce la figura de “facilitadores” y el modelo de enseñanza denominado “híbridos”, un sistema de educación a distancia en línea con algunas clases presenciales. Este método en los papeles garantiza el derecho al estudio y utiliza por otro lado el discurso de actualizar, modernizar y realizar una educación del siglo XXI.

Las políticas a nivel mundial de educación a distancia muestran una tendencia a la mercantilización del saber y los títulos, en donde la diferencia se plantea en aquel que tiene el tiempo para realizar estudios de forma presencial, lo cual demuestra con plena vigencia el rol docente-alumno. La educación a distancia creció bajo el crecimiento del “negocio” de títulos de maestrías, doctorados, diplomaturas, cursos y ahora las modalidades educativas del nivel medio.

Este sistema no solo precariza las condiciones laborales del docente, sino que plantea una formación docente, un facilitador tiene como función facilitar, acompañar, pero no es su rol planificar y preparar los contenidos. Un aula virtual de moodle puede contener a más de 30 alumnos. Esta modalidad necesita un solo coordinador y los contenidos están estandarizados.

Por consecuencia en donde antes tenías un docente cada 25 o 30 alumnos ahora se necesita un administrador por cada aula virtual y un docente por cada proyecto educativo. Este formato de “facilitadores” no los incluye el estatuto docente y en muchos casos son monotributistas.

Otra discusión es el rol pedagógico de la educación a distancia, lo cual requiere una mayor disciplina y madurez de quien efectúa los estudios a distancia y este modelo crece no por su excelencia pedagógica sino más bien por los ritmos de trabajo en la actualidad.

Educación, segmentación social y trabajo

La nueva matriz educativa que intentan instalar en la Argentina, busca fragmentar no solo al país económicamente al dejar librada la educación a las cajas provinciales, sino bajo el nuevo paradigma generar un sistema educativo a la medida de cada individuo, partiendo de la idea de una sociedad meritocrática y competitiva, en donde la eficiencia y los resultados son todo.

Esta lógica de ganadores y perdedores, convalida la desigualdad social, dado que el que más posee materialmente, alcanza mejores resultados y menor tiempo. No se discute contenidos, se discute que lo que se enseña se definen según las capacidades de cada quien.

El modelo educativo de la Argentina se basó en la idea del ascenso social y económico, el modelo que se comienza a instalar es el de la “incertidumbre” para los hijos e hijas de trabajadores, campesinos, las denominadas clases medias, mientras que los hijos e hijas de la burguesía poseen la seguridad de un futuro planificado con múltiples títulos académicos y becas.

Sintéticamente se construye día a día un consenso que existe un modelo educativo para ricos y un modelo educativo para pobres con docentes que cobran por su eficacia y fama, por ejemplo, en Corea del Sur o Singapur, los docentes cobran un salario básico y se complementa metas de eficiencia, horas extras, etc.

Ante este debate pedagógico es fundamental por parte de los sindicatos docentes, de los docentes exigir un congreso pedagógico vinculante para discutir y definir entre todos los actores educativos, cuáles son los objetivos que se deben trazar para la educación argentina del siglo XXI. Que funcione con delegados mandatados por escuelas, lugares de trabajo, barrios. Poner en pie ese gran congreso pedagógico democrático sentaría las bases para refundar una educación realmente inclusiva, pública, laica y que responda a las reales necesidades del pueblo trabajador.



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