Cinzia Arruzza en Madygraf

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Cinzia Arruzza es italiana, feminista y marxista. Da clases en la New School de Nueva York y está en Buenos Aires. La invitamos a conocer esta fábrica que tiene como pilar a mujeres obreras que se organizan, producen y luchan.

Cinzia Arruzza es italiana, feminista y marxista. Fue una de las organizadoras de la Huelga Internacional de Mujeres en 2017 y 2018. Da clases en la New School de Nueva York y está en Buenos Aires por el congreso de CLACSO. La invitamos a conocer esta fábrica gestionada por obreros y que tiene, en el corazón de su producción y de su política, a obreras mujeres organizadas en la “Comisión de Mujeres de Madygraf”. Nos recibieron con tortas caseras y pañuelos verdes en las muñecas. Hablamos sobre los inicios de la “Comisión de Mujeres” allá por 2011 cuando Madygraf era Donnelley y el lugar donde estábamos sentadas era Recursos Humanos. Hoy es la “Juegoteca” donde las hijas e hijos de las y los obreros de la planta son cuidados por maestras en los turnos mañana y tarde. Madygraf es la única Gráfica en Argentina que tiene “Juegoteca” (antes mal llamada Guardería) en su planta industrial.

Nos contaron cómo la Comisión de Mujeres fue una “institución de clase” fundamental a la hora en que Donnelley cerró las puertas dejando a todos los obreros sin trabajo. “Ese mismo día, pusimos una carpa en la puerta y desde ahí hasta hoy, no nos fuimos nunca más”. Familias en la calle Nunca Más fue su lema. Las esposas de los obreros que antes no se habían sentido interpeladas por la Comisión de Mujeres, se sintieron apoyadas por estas otras mujeres que estaban organizadas: “nosotras llegamos a la puerta de la planta tristes porque no sabíamos qué iba a pasar con nuestras vidas, y “ellas” (las de la Comisión de Mujeres) nos recibieron y nos cambiaron el ánimo, tenían un plan”. El plan era “fábrica que cierra, fábrica que se toma y se pone a producir”. Lo habían aprendido de Zanon, a miles de kilómetros de Buenos Aires, pero muy cerca en la experiencia obrera. Los obreros de Zanon fueron unos de los primeros contingentes de clase que se acercaron a Donnelley a llevar solidaridad con los trabajadores. Tomaron la planta, la pusieron a imprimir.

La navidad de 2014 las encontró, a estas mujeres que hoy visten de azul (el color de Madygraf), dentro de una fábrica y ayudando a ponerla en funcionamiento. Después vino el momento de entrar a trabajar, aprender el oficio, incluso ser maquinista. La Comisión de Mujeres se hizo más grande. En la Asamblea de trabadores que es el órgano donde se toman las decisiones, propusieron la Juegoteca. Se votó. Propusieron licencia de 6 meses por maternidad (no 3 como indica la ley). Se votó. Propusieron día femenino. Se votó. Pero además, propusieron que las mujeres vayan al Encuentro Nacional de Mujeres, a las marchas por el Aborto Legal Seguro y Gratuito, a las marchas del Ni una menos y que sean los varones los que las “cubran” en las máquinas. Así se hizo. Y dan, todos los días, las peleas contra el machismo al interior de la propia fábrica, con sus compañeros, en sus propias casas, “porque hay que discutir todo el tiempo”. Pero tienen la fortaleza para esa batalla permanente, porque cuando “una está bajoneada, cuando una se cansa, sabe que atravesas la puerta de la fábrica y tenés un montón de compañeras que te van a levantar”. Y eso es lo que se siente cuando una está ahí sentada con ellas, se siente solidaridad, se siente fuerza, y se siente la certeza de que, como dijo una obrera, “una vez que empezas a luchar, no volvés nunca más atrás”.

Recorrimos la planta, nos mostraron las máquinas y nos contaron la propuesta de transformar ese enorme predio que queda en el kilómetro 36 de la Panamericana, en unClub Obrero donde las pibas, las familias, los vecinos, los jóvenes, los estudiantes puedan ir a hacer talleres (como el Taller de Feminismo y Socialismo que hicieron hace un par de meses), o escuchar música (como el recital de septiembre) o simplemente pasar el día comiendo un asado. Quieren que sea una fábrica de libros, revistas, cuadernos, pero también de “comunidad obrera”. “Fábrica de libertad” dijo hace muchos años un obrero del sur cuando le preguntaron qué era Zanon. Quizás podemos ayudar a tener una de esas fábricas en la Zona Norte de Buenos Aires. Nos llevamos materiales para difundir la campaña de suscripciones para el Club Obrero. Cinzia grabó un video en inglés para impulsar la campaña a nivel internacional. Y nos fuimos por la Panamericana con una frase resonando en la cabeza: “una vez que empezás a luchar, no volvés nunca más atrás”. En tiempos en los que nos llaman a bajar el pañuelo verde en nombre de “la contradicción principal”, Madygraf es el lugar donde queremos estar.



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