Cirugía mayor al salario: el bono cubre sólo el 21 % de lo perdido

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Para compensar la pérdida con la inflación, en el sector privado registrado el bono debería ser de mínima de $ 23.559. Trabajadores no registrados, empleados públicos y jubilados excluidos del bono.

El bono que acordaron el Gobierno, la CGT, la Unión Industrial y las cámaras de Comercio y de la Construcción apenas compensa la pérdida del salario frente a la inflación ocurrida durante el año.

Considerando los últimos datos oficiales disponibles, La Izquierda Diario estimó que un trabajador del sector privado registrado obtuvo en septiembre un salario promedio de $ 26.514 en mano. Si el salario promedio hubiera acompañado durante el año la inflación, en septiembre tendría que haber cobrado de $ 29.007.

Es decir que el salario promedio perdió $ 2.493 en septiembre frente a la inflación. Si esa cifra fuera actualizada en diciembre próximo con una proyección conservadora de inflación, alcanzaría a $ 2.804.

Esa insuficiencia salarial corresponde sólo al mes de septiembre, pero en todos los meses existe una pérdida del salario frente a la inflación. Ese robo mensual al poder de compra de los trabajadores acumularía en el año $ 23.559 bajo una proyección conservadora de inflación.

Este debería ser el monto del bono para compensar la pérdida del salario frente a la suba de precios. Los $ 5.000 acordados en dos cuotas, a pagar con los salarios de noviembre y enero, apenas cubren el 21 % de lo que los empresarios se ahorraron por la inflación.

Peor aún, si la inflación se mantiene tan elevada como los últimos meses, el bono debería ser de $ 28.302 y los $ 5.000 cubrirían sólo el 18% de la pérdida.

Los borradores del decreto presidencial que trascendieron indican tantas flexibilizaciones en plazos y modalidades de pago del bono que su efecto verdadero será menor al anunciado.

El cobro de los $ 5.000 en dos cuotas llegará, en el mejor de los casos, a los sectores de trabajadores empleados por grandes empresas. Es más, las patronales podrían aplicar el bono como un pago a cuenta de futuros aumentos o las que ya acordaron aumentos usar el bono como equivalente.

Caso por caso

Cuando se desagrega por rama se observa que el monto del bono debería ser mayor al promedio en muchas actividades. En esto inciden dos factores: ramas de actividad que tiene salarios por encima del promedio y ramas que obtuvieron aumentos salariales menores que el promedio.

El último caso se grafica con el empleo público que, no solo tiene un salario de bolsillo menor al promedio, sino que en el convenio correspondiente al Sistema Nacional de Empleo Público (Sinep) la paritaria fue de apenas el 15 %, cuando la inflación cerrará el año entre el 45 % y el 50 %.

Para esta escasa pauta salarial el macrismo obtuvo la inestimable colaboración de Andrés “Centauro” Rodríguez de UPCN. En este convenio, para una categoría C0, el bono debería ser de $ 31.116 si se considera que se desacelera la inflación hasta diciembre. La pérdida salarial absoluta es mayor para categorías (van de A a la F) más altas.

No obstante, el decreto presidencial, que todavía no se ha publicado, excluye explícitamente del pago del bono a empleados públicos municipales, provinciales y nacionales.

Para saber con precisión el monto del bono es necesario conocer la inflación y la variación salarial entre octubre y diciembre. Todavía no existen datos oficiales para ese período. Por eso, los cálculos comprenden varios supuestos.

En estos días circularon todo tipo de estimaciones sobre el monto que debería tener el bono. Algunas alcanzan una cifra superior a la estimada por La Izquierda Diario, lo cual efectivamente podría ser así dependiendo de los valores que alcancen en diciembre la inflación y la variación de salarios.

La estimación aquí presentada se realiza considerando el salario de bolsillo. Pero el bono debería ser mayor si se toma en cuenta el salario bruto. Es decir, el que preserva el nivel real de las contribuciones a la seguridad social.

Hay otros cálculos que comparan la masa salarial de 2017 con la de 2018: así también se llega a un valor amplificado del valor del bono.

Como fuere, el bono oficial compensa mal y por única vez la pérdida salarial. El salario seguirá tan devaluado como antes.

La única “fórmula” certera para preservar el poder de compra del salario es el ajuste automático mes a mes en función de un índice de precios al consumidor elaborado por las propias organizaciones de los trabajadores.

Miseria absoluta

En septiembre un hogar compuesto por una pareja con dos hijos menores necesitó como mínimo $35.336,5 para llegar con dificultades a fin de mes. La estimación sobre esta canasta de consumos mínimos la realizan los trabajadores de ATE Indec.

En el segundo trimestre del año (abril-junio), el 70 % de los hogares no alcanzaban a reunir ese ingreso mínimo: de hecho, estaban por debajo de $ 34.000.

Si lo vemos por individuo, el ingreso promedio de los asalariados (los registrados y los no registrados –en “negro”-) fue de $ 16.828 en ese período y el 90 % no alcanzaban el costo de la canasta. Si los montos de ingresos se actualizan a septiembre (para comparar con el mes para el que se estimó la canasta) la realidad no es muy distinta.

En este sector del mundo laboral, que padece la carestía de la vida de la manera más cruda, reside el casi 35 % de los que están sin registrar, los de pequeñas y medianas empresas sin organización gremial y los precarizados en general.

Mientras a todos ellos la cúpula de la CGT no se detiene ni a mirarlos, el reclamo de un salario mínimo igual a la canasta de $ 35.336,5 es el más legitimo para recomponer el salario de los sectores de más bajos ingresos.

La CGT convalida el saqueo

De acuerdo al Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma el año concluirá con la mayor pérdida del poder de compra del salario desde la devaluación de 2002.

Desde que se inició el Gobierno de Mauricio Macri hasta septiembre de este año, la pérdida del poder de compra del salario del sector privado fue del 15 %.

En ese cálculo resta contabilizar octubre, noviembre y diciembre, que serán meses de una inflación alta. Por lo cual, la pérdida del salario real podría aproximarse al 20 %.

Entre noviembre de 2015 y septiembre de 2018, el salario real en el sector público perdió 21 %. En el último trimestre del año, el Observatorio de la CTA, señala que la caída alcanzará el 25 %.

Toda esa pérdida salarial desde que asumió Cambiemos ni siquiera se acerca a la mesa de discusión.

En el período que va desde noviembre de 2015 a septiembre de 2018, en el área metropolitana de Buenos Aires, el transporte se incrementó 142 %, el agua 480 %, el gas 498 % y la electricidad 1.317 %. La paritaria de las privatizadas va muy por encima de las de los trabajadores.

La negociación de la CGT no comprende una compensación a la pérdida salarial del año, sino, por el contrario, cristaliza y avala el saqueo sobre el salario.

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