Ciudad Universitaria: cortes de luz y gas, ahogo presupuestario y negligencia estatal

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El semestre arrancó con la explosión en la escuela número 49 de Moreno donde perdieron la vida gracias a la desidia del gobierno Sandra y Rubén, dos trabajadores de la educación. El problema del gas parece ser transversal a todos los niveles de la educación pública en el AMBA.

Foto: instagram.com/fundamentalistadeciudad

En la Ciudad Universitaria de la UBA, donde funcionan las facultades de Ciencias Exactas y Naturales y la de Arquitectura, Diseño y Urbanismo, el corte del suministro de gas supera hoy los 130 días mientras que este martes el pabellón III debió ser evacuado por un repentino corte de luz.

Bombas de aquí para allá

Las autoridades de la UBA comunicaron que en 2011 Metrogas advirtió la necesidad de modificar las plantas de gas del predio dada su antigüedad y que no cumplían con las normas y requerimientos de seguridad necesarios.

Según detallan, el gasto realizado para la licitación de dos nuevas plantas fue de un millón trescientos mil dólares para una instalación que a la fecha no está completa.

El acuerdo estipulado entre la UBA y Metrogas fue que, mientras duraran las obras, se habilitarían las viejas instalaciones cada seis meses para que funcionara el servicio. El problema cobró mayor peso en abril cuando la empresa no habilitó una de las centrales argumentando que “ya no daba para más”.

Según ésta, las instalaciones finalizaron y la responsable de la falta de suministro es la UBA ya que “Metrogas ya hizo lo que tenía que hacer, lo que no está hecho es la obra que dependía de UBA”. A lo que las autoridades de la universidad responden no haber recibido ninguna notificación que informe la finalización de las obras de conexión.

En el medio, nuestra educación y nuestras vidas.

Para ninguno es novedad que desde el comienzo de la gestión de Cambiemos el vaciamiento de la UBA se sigue profundizando. Pero ¿cómo puede ser que desde hace siete años la facultad funcione con instalaciones inseguras de gas?

Las empresas que proveen servicios elementales para el desarrollo de las condiciones de vida, lo piensan como una fuente de ganancias, no como un derecho básico para las personas. Es en este sentido que no les importa la seguridad de las instalaciones y servicios que prestan en tanto sigan siendo beneficiadas por los tarifazos de hoy o los multimillonarios subsidios recibidos durante el gobierno anterior.

Somos unas 50.000 personas las que transitamos Ciudad Universitaria por día. No solo tenemos frío en las aulas, sino que no podemos realizar cuestiones mínimas de las carreras como el uso de los laboratorios en el pabellón II de Exactas porque no se pueden encender los mecheros. El polideportivo que muchos utilizamos para realizar actividades por fuera del estudio no puede funcionar correctamente y lo mismo las colonias de verano. El jardín maternal destinado primordialmente a los hijos e hijas de toda la comunidad académica posee calefacción eléctrica, pero su comedor se encuentra sobre la cuerda floja. Los trabajadores y usuarios somos los únicos interesados en un servicio energético de calidad ¿Por qué los intereses y la negligencia del gobierno y la voracidad de ganancias de las empresas de servicios pueden afectar así todos estos aspectos de nuestras vidas y hasta ponerlas en riesgo como sucedió con Sandra y Rubén?

Año tras año, el recorte presupuestario se evidencia en diferentes áreas. Quienes formamos parte de la comunidad educativa somos testigos del ataque al sueldo de los docentes, la baja del presupuesto, el recorte de becas y otras formas de ajuste. En 2016 los parlamentarios de todas las fuerzas políticas, salvo el Frente de Izquierda, votaron un 0% de aumento del presupuesto universitario que fue una clara declaración de intenciones del macrismo de atacar a la educación pública. La respuesta en las calles fue contundente.

Los salarios docentes en Exactas aumentaron sólo un 5% desde noviembre de 2017 y los cargos docentes de la FADU ya alcanzan un número escandaloso de no rentados, casi 2.400. Mientras tanto el gobierno ofrece un aumento del 10.8%, una total provocación cuando el dólar amenaza con superar los $31 en estos días.

Los estudiantes hoy más que nunca tenemos que acompañar su reclamo para defender la educación pública y frenar este brutal ataque. Porque nuestra educación y nuestras vidas valen muchísimo más que sus ganancias.



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