Clarín: la comisión interna repudió la misoginia de la patronal y exigió capacitación

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La violación colectiva de una adolescente de 14 años en la ciudad de Miramar tuvo una escandalosa cobertura en diversos medios de comunicación, que trataron el hecho con sensacionalismo y misoginia. El mayor ejemplo fue Clarín, que recibió por ello un amplio repudio social y un merecido rechazo por parte de la Comisión Interna y los delegados de la empresa.

La polémica nota responsabilizaba a la adolescente y a su familia por la violación sexual. “Botellas de fernet y alcohol por todos lados. Una carpa del horror. Descontrol. Una chica de 14 años que no debió estar allí, sino con sus padres y su hermano festejando el Año Nuevo, en otra carpa. Todo terminó mal, con cinco hombres acusados por violación, detenidos por la Policía”, sostenía ya en el primer párrafo el texto original.

La operación no tardó en ser repudiada desde las redes sociales. Periodistas, personalidades y una gran cantidad de usuarios y usuarias rechazaron el mecanismo que revictimizaba a la adolescente, al mismo tiempo que naturalizaba la violación sexual. El rechazo, lógicamente, creció cuando se conoció que los propios corresponsales que escribieron sobre el hecho, afirmaron que no habían incluido ese contenido en la nota en cuestión.

Tal magnitud adquirió el repudio a la nota de Clarín que, finalmente, el diario debió “aclarar” lo sucedido, en un hecho del que no se registran prácticamente antecedentes.

Como era esperable, las declaraciones no pasaron sin embargo de la mera formalidad: de toda la publicación, la única frase que eliminó la editorial de Clarín fue la que hacía referencia a que la joven “no debió estar allí”.

Sin siquiera disculparse por la manipulación del texto, el diario sostuvo también que “el autor de la nota es ajeno” a esa frase que responsabilizaba a la adolescente por haber estado esa noche “en el lugar equivocado”. Igualmente repudiable, como señaló uno de los periodistas del diario, Mariano Gavira.

Para los trabajadores y trabajadoras de Clarín y para su Comisión Interna, tampoco es suficiente. Con declaraciones que publicaron este jueves desde sus redes sociales, sostuvieron que “ante lo debatido por la cobertura de la violación en Miramar, compartimos la preocupación. Creemos necesario que las responsabilidades en estos casos sean asumidas por quienes ocupan cargos decisores y reiteramos la exigencia de capacitación en temas de género en las redacciones”

Allí también afirmaron que “valoramos, además, que gracias a la discusión y el planteo dado internamente entre trabajadoras y trabajadores de Clarín, se haya tomado la decisión editorial de publicar una aclaración”.

El hecho, como dijimos ayer, excede al diario en cuestión, y excede también a esa nota. Lo vimos y lo denunciamos ante los femicidios de Lucía Pérez, de Melina Romero, de Micaela García: se trata, de fondo, del rol que juegan los grandes medios de comunicación en tanto empresas. Verdaderas empresas que están puestas al servicio del disciplinamiento social, que ejercen al reproducir y naturalizar los mandatos, estereotipos y prejuicios con los que este sistema justifica la opresión de las mujeres.

Como muestran las cifras de la violencia machista, esa opresión es estructural a este régimen social, capitalista y patriarcal, y no a los gustos musicales, ni a las fiestas, ni a la noche, ni a la ropa ni a las ganas de bailar, charlar, disfrutar y distenderse que puedan tener, o no, las mujeres. Cada vez que se sostiene o se sugiere esa idea, lo que se refuerza es la violencia que recae sobre el conjunto de ellas. De eso hablamos en la nota que publicamos ayer en La Izquierda Diario, a propósito de este tema.

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Que la deliberación de los trabajadores y trabajadoras de Clarín y de su Comisión Interna hayan repudiado la cobertura del diario, que exijan a la patronal que haya capacitación en temas de género, no es un dato menor. Si los grandes medios estuvieran controlados por sus propios trabajadores y trabajadoras, si se pusieran al servicio de cuestionar todos los roles y mandatos que este sistema confiere a las mujeres, y a todos los oprimidos y explotados, sin dudas que otra sería la historia.



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