Colegio católico de Caballito exige a quienes inscriben a sus hijos que firmen contra la ESI

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Para habilitar la matrícula, exige que suscriban “la defensa del derecho a la vida desde la concepción” y rechacen la educación sexual integral. Un caso que se replica en numerosas escuelas religiosas del país.

Una escuela privada del barrio porteño de Caballito se convirtió en noticia este jueves, cuando comenzó a difundirse el reglamento que el Colegio San José de Calasanz exigía que suscriban los padres para matricular o rematricular a sus hijos.

Entre otras cosas, el contrato de esta institución que pertenece a las llamadas “Escuelas Pías” les pide a los padres aceptar y compartir “la posición de defensa del derecho a la vida desde la concepción”. Además, solicita garantizar “la formación sexual integral desde el planteo antropológico católico acorde al Ideario y el Proyecto Escolapio de Educación en el Amor, la Vida, la Afectividad y la Sexualidad”, elaborado por las autoridades de este establecimiento católico.

Según trascendió, el texto también solicita aceptar como “obligatorias” materias que según la ley de Educación Sexual Integral deberían ser una “opción institucional”. De hecho, según esa ley, sancionada en el año 2006, “todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral” con el objetivo de “promover actitudes responsables ante la sexualidad” y “procurar igualdad de trato y oportunidades para varones y mujeres”. El problema, como quedó de manifiesto durante el debate sobre aborto, está sin embargo en otros pasajes de esta norma que promovió el kirchnerismo.

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Hecha la ley, hecha la trampa

La noticia de este “reglamento” escolar se replica en varias escuelas religiosas, muchas veces sin trascender las paredes de la institución. Así sucede por ejemplo en otras “Escuelas Pías” que hay en Argentina. Estas instituciones, que pertenecen a la orden de los escolapios, ya tienen de hecho varias denuncias por motivos semejantes.

En Córdoba, por ejemplo, el Instituto Escuelas Pías saltó a la fama por promover en las aulas un texto titulado “Las características de un verdadero hombre”, en el que justifica la violencia machista, afirma que “dentro del hogar la función esencial del hombre es ser el jefe” y sostiene que “ese someterse de las mujeres es por amor”, además de “explicar” porqué habría “diferencias” entre el cerebro del varón y la mujer, entre otras escandalosas afirmaciones.

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El director de la Asociación de Entidades Educativas Privadas Argentinas, Perpetuo Lentijo, explica que el reglamento de la escuela porteña no es el único. “Esto ya está pasando en varias escuelas… y no sólo católicas, también en las evangélicas”. Según Lentijo, las autoridades “toman sus recaudos para evitar conflictos ulteriores”.

Cuenta para ello con el amparo que les brinda la propia ley de Educación Sexual Integral, que en su artículo 5 -en cuya redacción participaron instituciones religiosas y direcciones sindicales docentes como CTERA- plantea que cada “comunidad educativa” debe “incluir en el proceso de elaboración de su proyecto institucional, la adaptación de las propuestas [de la ESI] a su realidad sociocultural, en el marco del respeto a su ideario institucional y a las convicciones de sus miembros”.

El debate que vuelve a despertar este caso es también acerca de la legalidad que puede tener la incorporación de este artículo de la ESI a un contrato de matriculación de un colegio privado. Un debate que data desde el origen de esta ley y que volvió a actualizarse en el marco del tratamiento del proyecto de legalización del aborto en el Congreso, que entre otras cosas dejó planteada la tarea de terminar con esa injerencia del clero en los contenidos educativos.

Sin injerencia religiosa

En respuesta a este enorme movimiento, y a la simpatía que despertó, las instituciones religiosas lanzaron la campaña “Con mis hijos no te metas”. Con ese mensaje, buscan impedir el avance del dictamen que firmaron las comisiones de Educación y Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia para modificar esta ley y darle finalmente carácter de “orden público”, para que se aplique en todo el país y en todas las escuelas.

Recientemente, los diputados del PTS en el Frente de izquierda, Nicolás del Caño y Nathalia González Seligra, volvieron a exigir que ese dictamen tenga tratamiento urgente. Como denunciaron, “está terminando el año parlamentario y el oficialismo se niega a debatir las modificaciones a la ley de ESI, que permitirían que ésta se brinde sin injerencia religiosa y en todo el país”.

“Es inadmisible que la jerarquía religiosa siga teniendo el poder de interferir en los contenidos educativos”, dijo Del Caño recientemente al referirse a este tema. El referente de la izquierda, autor de diversas iniciativas que apuntan a socavar el poder de la cúpula clerical, contó también que su bloque propondrá que ese dictamen se incorpore a la próxima sesión de Diputados.

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La lucha que este año anudó en las calles los pañuelos verdes y naranjas, a pesar de los llamados a “no enojarse con la iglesia”, dejó planteada la necesidad de redoblar y multiplicar la fuerza de este reclamo, para exigir que se separe definitivamente a la Iglesia del Estado.



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