Con el pañuelo verde en alto: nuestra lucha no se negocia

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¿Qué vas hacer vos para frenar la avanzada del neoliberalismo? pregunta Ofelia Fernandez, referente estudiantil y militante del Frente Patria Grande.

Debate abierto para no guardar nuestros pañuelos.

Somos miles las secundarias que, junto a las mujeres trabajadoras estudiantes y de los barrios, nos pusimos a la cabeza de pelear por nuestro derecho a decidir, estuvimos en cada una de las masivas movilizaciones por Ni Una Menos, encabezamos cada 8M que hizo temblar la tierra y somos parte de la generación que viene a cuestionárselo todo.

Nosotras somos las que, con lluvia, viento, y al calor de la marea verde, copamos el Senado este 8A para que el aborto sea legal, y a pesar de eso 34 senadores decidieron por el cuerpo de millones.

Pero no solo van por nuestro derecho al aborto, el 8A no fue la única pelea que dimos en el Congreso. Más bien, nos volvimos a encontrar con los dinosaurios del Senado (de todos los partidos tradicionales) cuando votaron un presupuesto de hambre, miseria y ajuste que va a recaer principalmente en las mujeres.

Somos la principal variable de ajuste; las primeras en ser despedidas y las últimas en ser contratadas, las más precarizadas y la inmensa mayoría sobre las que, después de cada jornada laboral donde dejamos el cuerpo y el alma, recae las tareas domésticas en nuestras casas.

Quieren hacer caer sobre nuestra vida la miseria de un sistema que ya no va más y que no tiene nada más que explotación para ofrecernos: Esta crisis la iniciaron ellos y quieren que la paguemos nosotras.

El pilar del ajuste

Los gobernadores negocian a espaldas de nuestro pueblo cómo hacer pasar un saqueo histórico de la forma más ordenada. Para pasar el ajuste, Macri necesita de esos fieles aliados.

Mujeres, estudiantes y trabajadores fuimos al congreso este 24 de octubre a evitar que se vote un presupuesto que nos dicta el FMI y va a afectar a las grandes mayorías. Mientras en el Senado Cambiemos obtuvo los votos del peronismo, afuera también las centrales sindicales no solo no llamaron a paro ni convocaron a movilizar, si no que pusieron toda su fuerza para ir a rezar a la virgen de Luján.

No nos tiembla la voz al decir que todo el arco peronista, desde Pichetto hasta Cristina, dejan pasar el ajuste y especulan electoralmente con el 2019 para que nos quedemos en nuestras casas. Esa casta política, de la que no se escapa el gobierno llevan sobre sus espaldas las vidas que se cobra este sistema profundamente desigual.

De la mano del gatillo fácil que se lleva la vida de pibes en los barrios, con las muertes de mujeres pobres y trabajadoras por el aborto clandestino, de las compañeras trans expuestas a la persecución policial por no tener asegurado acceso a un laburo dejándoles como única opción la prostitución, o las dos muertes obreras al día por la flexibilización laboral.

“A mi no me jodan, eso también nos tiene que tocar, ¿cómo no vamos a pelear por tirar abajo todo?”

Son Ellos o Nosotros (as)

Cristina y su paradójico discurso de unirnos con antiderechos para enfrentar a la derecha, nos hizo arder la sangre a todas las que sabemos que no podemos ir junto a la principal institución que milita contra aborto y la ESI en las escuelas y condena la diversidad sexual, que también milita en los barrios por, la tan conveniente para Macri, paz social.

Quieren apagar la chispa que provoca la bronca de las familias obreras de no tener laburo o estar precarizados, de no llegar a fin de mes.

Es en este contexto que aparece Ofelia Fernández, referente del Frente Patria Grande, el cual no solo es parte del #Hay2019 que quiere apaciguar nuestra bronca, si no que lo encabeza Juan Grabois, íntimo amigo del Papa y mano derecha del Vaticano en Argentina.

No nos chamuyen mas, o están con las pibas o están con la iglesia. Si Ofelia, junto a Cristina y Grabois quieren poner la marea verde al servicio del Vaticano, nosotras más fuerte que nunca tenemos que gritar ¡Separación de la Iglesia del Estado! y que toda la plata que le dan a los curas vaya para educación, salud, vivienda y trabajo.




Foto: Javier Gonzalez

“¿Qué vas a hacer vos para frenar la avanzada neoliberal?

¿Acaso no somos lo que hacemos? Quienes integramos Pan y Rosas somos feministas socialistas, sabemos que este sistema de explotación se nutre de las opresiones que intentan dividir nuestras filas.Con mujeres como CFK que reproducen y amplifican al capitalismo y al patriarcado sabemos que nos une el género, pero la clase nos divide.




Foto: Diego Di Bastiano

Tenemos un programa y una salida para enfrentar esta crisis, y es muy distinto al que tiene el peronismo que no quiere ni dejar de pagar la deuda, ni romper con el FMI y que son los que van a dejar pasar el ajuste en nuestros lugares de estudio y de trabajo.

Nosotras, por el contrario, queremos poner la fuerza que conquistamos el 8A, en juego junto a las mujeres trabajadoras para revolucionar las comisiones internas, los sindicatos, los centros de estudiantes. Queremos unir lo que los partidos patronales, junto al clero y las burocracias dividen. Ellos ya se organizaron y están planificando cómo hacer que esta crisis la paguemos nosotros.

Si hay una conclusión que sacamos las pibas de la marea verde es tener claro quiénes son nuestros aliados, y no pueden ser los mismos que le garantizan las leyes al macrismo e intentan dormir nuestra bronca.

En las fábricas, los hospitales, las escuelas, las universidades vamos a encontrar con quién organizarnos. Nuestros aliados son las empleadas domésticas de Nordelta, las enfermeras del Posadas, las leonas de PepsiCo, las mujeres que gritan #EleNão en Brasil y los trabajadores de Astillero y SIAM con los que salimos al asfalto y enfrentamos la represión.

Nuestro compromiso inclaudicable, es con nuestra clase. No queremos mendigar la miseria de lo posible, queremos organizarnos para vencer y en el camino arrancarle a esta democracia de ricos las demandas de nuestra clase que dejen en evidencia las contradicciones de este sistema.




Foto: Diego Di Bastiano

¡Si la vamos a pudrir que sea posta!

Somos feministas de la clase obrera, porque queremos cambiarlo todo y barrer de una vez y por todas este sistema, y sobre sus ruinas construir bases de nuevo orden donde la vida merezca ser vivida.

Rosa Luxemburgo decía “Cuando nuevas corrientes reformistas intentan convencer de que es posible humanizar el capitalismo, más que nunca está planteada la disyuntiva histórica. Socialismo o barbarie”.



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