Con el parque solar en Jujuy: ¿Se come, se cura y se educa?

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El Gobernador de Jujuy anunció la toma de un crédito por U$S 300 millones destinados a la mejora del sistema educativo. Los fondos para devolver la deuda vendrían de los ingresos del parque de energía solar que aún no funciona y, por el cual, ya se tomaron U$S 541 millones de deuda.

El anunció de un plan de mejoras en el sistema educativo a partir de un crédito de U$S 300 millones cayó como una sorpresa, puesto que el año durante el lanzamiento del “Pacto Social Educativo”, Gerardo Morales había anunciado que ya no se podían construir tantas escuelas como hace un siglo atrás.

La sentencia del Gobernador iba en consonancia con el cierre de cinco carreras terciarias, entre ellas las de maestra inicial y primaria, debido a que según cifras del ministerio de Educación, nunca convalidadas, sobrarían maestras en la provincia.

Sin embargo, el mensaje pomposo de este nuevo proyecto de endeudamiento estatal, vino acompañado de un singular método de devolución del crédito a cargo de la Corporación Andina de Fomento (CAF). Morales afirmó que los dólares para pagar las cuotas de capital y los intereses provendrían de los ingresos producidos por el Parque Solar Cauchari ubicado en plena Puna jujeña.

Pero no todo es color de rosa. El proyecto de energía solar de Cauchari no comenzó a operar y su inauguración tuvo una postergación de mayo 2018 a marzo 2019, pese a que incluso según la titular del Sindicato de Trabajadores Viales Provinciales, Marjorie Guaymás, dentro de los incumplimientos laborales con los trabajadores, la obra difícilmente esté finalizada para los plazos reprogramados. Recordemos que el convenio firmado entre la provincia y la distribuidora mayorista, CAMESA, prevé la aplicación de multas en caso de no cumplir con la entrega de la energía pactada.

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La utilidad del proyecto de Cauchari equivale al 25 % del plazo que se necesita para devolver el crédito tomado para construir el parque solar, sin dudas es una hipoteca sobre el pueblo trabajador

Por otro lado, si contemplamos que el convenio estipula un valor de U$S 60 dólares el MWh y que la planta comenzaría a generar 300 MWh por día, se estarían generando18.000 dólares diarios y un total de $ 6.574.000 al año –considerando el mejor escenario donde no hay fluctuaciones en la generación de energía-. De esta manera, la devolución solo del capital de la deuda por 541 millones de dólares (U$S 331 millones con Eximbank of China y U$S 210 millones “Bonos Verdes”) tomada para construir el Parque Cauchari I -con el aval de los diputados del PJ- llevaría más de 80 años.

Si agregamos el pago de los intereses, el plazo de esta hipoteca se va alargar un tanto más, como parte de un proyecto que más bien es un negocio del Estado que no está pensado para otorgar energía barata al pueblo jujeño; sino que se da sobre la base de sostener a EJESA que gracias a los convenios firmados durante las privatizaciones sostiene rentabilidades en dólares, por lo cual, ante la devaluación del peso implica permanentes tarifazos.

No hace falta para ser un especialista financiero para darse cuenta que el parque solar no va a estar en condiciones de devolver un nuevo crédito sea para el sistema educativo o el destino que el Gobernador desee darle. Más aún si consideramos que la vida útil de los paneles solares y del proyecto es de tan solo 20 años. O sea, en el tiempo en que se amortizan por el desgaste los paneles apenas se habrán generado el equivalente a devolver un 25 % del total del capital de deuda asumido por el Estado provincial.

Tal vez, Gerardo Morales y sus funcionarios, a esta altura tengan un problema de fiebre electoral –en el mejor de los casos- o una subestimación más que importante del pueblo trabajador sobre el cual han cargado una deuda que van a tener que devolver las futuras generaciones y que en tan solo un casi dos años se quintuplicó.

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Por el contrario, la posibilidad de financiar la construcción de escuelas y de obras públicas debería venir de aplicar impuestos a los dueños de las tierras, los grandes terratenientes y productores de tabaco o azúcar, las multinacionales mineras. Sin embargo, en el capitalismo de amigos, a todos ellos les reducen los ingresos brutos, les eximen de pagar aportes patronales o les conceden subsidios millonarios.

Mientras tanto, recortan los presupuestos de educación, salud y obras públicas a partir de cumplir con el acuerdo firmado ante el FMI que transfiere millones de pesos desde todas las provincias al pago de los intereses de los especuladores financieros. Es un buen momento para empezar a darlo vuelta todo.



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