Con la presencia de Mabel Bellucci, inició la primera Cátedra de Aborto en Salta

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Paso apenas un mes desde la sesión del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Salta en la que se revocó un primer pronunciamiento a favor del derecho al aborto, ocasión en la que padecimos la escalofriante presencia de Bandera Vecinal y los movimiento autodenominados “pro-vida”, pero el feminismo ya vistió de verde nuevamente las aulas y pasillos de la Universidad.

Este sábado dió inicio ante un auditorio de cerca de 200 asistentes la primera cátedra de aborto en Salta, coordinada por compañeras socorristas y militantes feministas y de la disidencia sexual. La cátedra contara con la visita de diferentes disertantes y se propone dar una mirada desde las ciencias sociales acerca del feminismo y los derechos de las mujeres y la diversidad sexual.

Este primer encuentro la disertante invitada fue Mabel Bellucci, activista feminista queer, ensayista, periodista y graduada de la Carrera Interdisciplinaria de Especialización en Estudios de la Mujer de la Universidad de Buenos Aires. Bellucci es además autora de diversos libros, entre ellos “Historia de una desobediencia” en dónde hace una genealogía de los debates en torno al derecho al aborto.

Su intervención en la cátedra fue de hecho una semblanza provocativa sobre las primeras organizaciones de mujeres y disidencia sexual y sobre cómo se gesto la lucha por el derecho al aborto. Hizo mención a grupos como la Unión Feminista Argentina, el Movimiento de Liberación de la Mujer y el Frente de Liberación Homosexual, emblemas de la lucha feminista durante los años 70′. También hizo mención de aquellas compañeras pertenecientes a la izquierda, como Nora Ciapponi, que sostuvieron en las elecciones presidenciales de 1973 el derecho al aborto libre y gratuito entre las principales propuestas de campaña.

Pero la intención de esta genealogía no fue sólo la de evidenciar que el aborto no es un tema de moda, como los sectores más rancios pregonan; sino llevar a quienes estuvimos en el auditorio a reflexionar sobre los diferentes caminos que la militancia feminista y de disidencia sexual ha recorrido desde los 70′ y cómo dirimir los debates que aún faltan darse posterior al 8 de agosto.

Bellucci se presenta a si misma como “adherente” a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, ya que considera que aunque sostiene con dicho espacio acuerdos en algunos puntos también siente que deben revisarse las ideas sobre las que se traccionan los argumentos a favor del aborto. Un punto sobre el cual se generó debate fue sobre la forma en la que algunos sectores del feminismo presentan la cuestión de las muertes por abortos clandestinos como central en el debate, desconociendo el intenso trabajo sostenido por las agrupaciones de socorrismo feminista.

Quizás la idea central que Bellucci acerco al feminismo y la disidencia que estuvimos presentes en la cátedra y que siento que merece ser rescatada y discutida intensamente, fue sobre la creciente tendencia de los feminismos separatistas a anular la participación de les compañeres sobre una visión binarista del género. Bellucci señalo, con acierto, que no siente que sea un problema integrar a otras identidades al debate feminista, sobre todo cuando estas identidades son disidentes y han recorrido un camino para deconstruir sus privilegios. Señalo, además que sí la lucha feminista se trata de derribar los privilegios, la heterosexualidad es el mayor privilegio contra el que se debe ir, ya que aunque se presenta como una orientación sexual, Bellucci ve en la heterosexualidad un programa político de dominación que está orientado hacia la maternidad.

“Tenemos que poner en discusión y patas para arriba la heterosexualidad” fueron las palabras con las que remato su intervención y desde dónde enunció al aborto como parte central del derecho a la no-maternidad y a la soberanía sobre el propio cuerpo.

Aún le quedan a la cátedra muchas instancias más de encuentro y debate, como también le queda al feminismo de Salta, tras la visita de Bellucci, la tarea de dar discusiones sobre quienes son el sujeto político del feminismo y sobre cómo deberán enunciarse de aquí en más las demandas por los derechos.

También queda por dar el debate sobre que acciones políticas seguir post 8A y con que espacios partidarios construir a futuro. Bellucci ya tiro una punta refrescándonos la memoria y presentándonos la genealogía y sus protagonistas, ahora nos queda a nosotres decidir si cambiamos la historia o nos condenamos a repetirla.



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