Continúan las lluvias y aumentan los evacuados en el norte santafesino

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Según informó la secretaría de protección civil de la provincia de Santa Fe, el número de personas evacuadas asciende a 216 luego de las lluvias del pasado martes.

La lluvia no da tregua y ya casi superó el récord anual del 2018 en los primeros días de Enero. Entre las zonas más afectadas se encuentran los departamentos de 9 de Julio, General Obligado y Vera. Familias enteras son evacuadas y comunas como la de Villa Minetti, donde 6 de cada 10 casas se encuentran bajo el agua, demuestran una vez más el abandono y la desinversión por parte del gobierno provincial.

Un récord que se rompe todos los años

Si bien es cierto que en pocos días cayeron los milímetros de lluvia equivalentes a lo acumulado anualmente según estimaciones del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y las hectáreas bajo el agua se contabilizan por encima de 500.000, si se toma en cuenta toda la región, no es algo que sucedió de la noche a la mañana. Mucho menos es la consecuencia únicamente de tres días de lluvia ininterrumpida. En la provincia es un panorama recurrente.

Durante el mes de noviembre del pasado año y en medio de un temporal, Cintia Acosta de 19 años, embarazada de 8 meses, y su pareja de 20, fallecieron por el derrumbe de su casa precaria que estaba emplazada en la barranca del río Paraná. Un saldo por demás de trágico y evitable que se suma a las 130 personas evacuadas en el departamento de San Justo, las 258 en el de San Jerónimo y las 108 familias en la ciudad de Coronda. Todo esto con el precedente de haber escuchado, en abril del mismo año, al gobernador Miguel Lifschitz y al ministro de Interior Rogelio Frigerio anunciar una inversión de $476 millones en obras para mitigar inundaciones. Inversión que por lo visto nunca llegó.

Cabe destacar también que las inundaciones afectan las cosechas y a los sectores agropecuarios, pero quienes realmente las padecen son los trabajadores y trabajadoras rurales que viven en las zonas afectadas junto a sus familias. Como el caso del obrero rural en la localidad de Gálvez que viralizó un video mostrando las condiciones en las que se encontraba el ganado y a los riesgos que debía exponerse para llevarle el pan a sus hijos, Benjamín de 2 años e Ian 5 de meses. Para los terratenientes dueños de miles de hectáreas y las grandes multinacionales como Cargill, estos fenómenos climáticos no son más que pequeños contratiempos que no frenan sus ganancias millonarias.

Para el gobernador Lifschitz es mejor lamentar que prevenir o curar

Mientras en las redes oficiales del gobierno provincial se lo muestra al gobernador del Partido Socialista, junto a un sin fin de funcionarios de diferentes secretarías y fuerzas políticas, recorrer las áreas afectadas respondiendo a reclamos pero más haciendo campaña al calor del año electoral que se viene, surge una pregunta sumamente clave. ¿Se podía evitar todo esto? La respuesta está más que clara.

Ya en Mayo de 2018 el 95% de Tostado quedó bajo el agua luego de que cayeron 400 milímetros en menos de 48hs. También se vieron incluidas zonas como las de Vera y General Obligado, hoy nuevamente afectadas por inundaciones. Siete meses hubo para actuar y no tener que lamentar lo que hoy ya está perdido.

Similar situación se vivió el diciembre pasado en la localidad de Susana , ubicada a 170 kilómetros de Rosario, donde cedió una resistencia y al avanzar el agua resultó inundada el 80% de la zona. A consecuencia de esto 100 personas debieron ser evacuadas.

Actualmente la que más padece estas circunstancias es Villa Minetti donde se derrumbó, durante el día de hoy, uno de los muros de contención que frenaba el avance del agua. Bomberos y miembros del ejército argentino trabajan en conjunto con habitantes del lugar repartiendo bolsas de arena para reforzar los puntos débiles. También la solidaridad se manifestó a través múltiples colectas de alimentos no perecederos, elementos de limpieza y ropa, organizadas por diferentes ONG y con la participación de Cruz Roja filial Santa Fe. Aunque mucho no se puede hacer ante todas las pérdidas, los evacuados, las muertes y el hecho que 6 de cada 10 casas estén bajo el agua.

Más que casos aislados, es el plan de ajuste

Así como el panorama, tanto durante el año pasado como actualmente, no es nada favorable, Santa Fe no es la única provincia que está sufriendo las inundaciones. A esta catástrofe se le suman Chaco, Tucumán, Corrientes y Entre Ríos. Entre todas las provincias mencionadas anteriormente son 5000 las personas afectadas y/o evacuadas según palabras del vocero de Cruz Roja Argentina, Rodrigo Cuba. Todas tienen más características en común que simplemente ser limítrofes.

En condiciones normales el propio suelo tiene la capacidad para absorber titánicas cantidades de agua ya que es el ciclo natural pero al ser zonas destinadas para la agroindustria, es decir expuestas a infinidad de alteraciones y deformaciones para elevar la eficiencia, esto desaparece. Es el resultado de grandes corporaciones que, en pos de aumentar sus ganancias, pasan por encima de reglamentaciones medioambientales que derivan en catástrofes. Obviamente todo esto con la luz verde de gobiernos que se llevan una buena tajada ignorando lo que sucede realmente hasta que la situación les explota en las manos como sucede actualmente.

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En Jujuy, la provincia del radical Gerardo Morales, se autorizó el trabajo infantil en las tabacaleras. Si se ha llegado a tal nivel de feudalismo con el apoyo del gobierno a las empresas, ¿cómo podemos esperar que se cumplan las legislaciones frente a grandes industrias agropecuarias? ¿Cómo podemos esperar que se cumplan las tantas veces prometidas inversiones en infraestructura por parte de quienes acuerdan por lo bajo con terratenientes y empresarios?

Con una deuda externa cada vez más grande, con los intereses destinados al pago de la misma aumentados en el presupuesto votado para el corriente año, tanto por la oposición peronista como por el oficialismo, y la desaparición de muchos ministerios a causa de un recorte brutal, queda claro que la salida es una sola y no viene de la mano de los partidos tradicionales sino de la mayoría del pueblo trabajador.

Fotos: Clarín



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