Córdoba: el Estado es responsable del femicidio de Dayana Moyano

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La joven de 24 años fue asesinada el domingo por la noche en barrio Ciudad Mi Esperanza.

El colectivo en el que viajaba Dayana tomó la Ruta 19, por el lado contrario al de su barrio por las dificultades del camino. Esto la obligó a desplazarse por un descampado, al lado de un camino de tierra sin ninguna luz más que la de alguna vivienda cercana.

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El domingo había llovido copiosamente y las calles estaban anegadas, aumentando los peligros de las condiciones miserables que padecen las personas que viven en esta zona de la ciudad. Allí viven empleadas domésticas, obreras de fábricas, trabajadores de la construcción y cuidadoras domiciliarias, como Dayana, un sector invisibilizado por el Estado, obligado a trabajar en negro, sin cobertura sindical de ningún tipo.

La familia de Dayana tuvo que recorrer el lugar a pie para buscarla, ya que los caminos eran intransitables para autos o motos.

La Izquierda Diario dialogó con algunos vecinos que relataron los trastornos diarios que se viven por las condiciones de las calles y la falta de servicios.

Una mujer de 50 años, sostén de su familia, se encadenó a un colectivo el miércoles de la semana pasada, denunciando la situación y exigiendo que se arreglen las calles, ya que la zona queda aislada apenas caen algunas gotas. El 23 de diciembre, un joven falleció porque la ambulancia no pudo ingresar al barrio a tiempo para salvarle la vida. Los vecinos tuvieron que ayudar a los profesionales a sacar del barro la ambulancia y el vehículo de la policía forense.

Responsables

Para llegar al lugar donde vivía Dayana, el colectivo 68 recorre largos kilómetros de camino de tierra y a oscuras por fuera de la Avenida Circunvalación. El barrio Ciudad Mi Esperanza es uno de los tantos guetos que creó el fallecido José Manuel De la Sota, invisibles para muchos habitantes de Córdoba. Su creación fue parte de la política del PJ, que a fines de los 90 desplazó a fuerza de desalojo y extorsiones a miles de familias obreras lejos del centro, vendiéndoles el cuento de que en esas casitas de colores vivirían mejor. Pero allí se les impusieron las mayores injurias: vivir en esta zona significa comer tierra, viajar en una única línea de colectivos con horarios reducidos, sin servicios mínimos como transporte, asfalto, cloacas e iluminación.

Fue un plan político contra los trabajadores y trabajadoras, mientras las empresas constructoras se beneficiaron con los terrenos que antes ocupaban estas personas. Por la ruta que lleva a Ciudad Mi Esperanza también pasan grandes camiones de las empresas que extraen arena, este tránsito pesado provoca un deterioro mayor a los ya precarios caminos.

El gobierno provincial, con su plan de erradicar y mandar a los sectores más humildes a estos puntos de la ciudad, es responsable de esta situación. También la Municipalidad de Córdoba, que se niega desde hace años a asfaltar.

Femicidio: el Estado es responsable

La muerte de Dayana, como de muchas otras mujeres trabajadoras a manos del machismo patriarcal, está relacionada con estas condiciones materiales de miseria. Cualquier medida de protección que puedan tomar las familias obreras para esquivar los peligros de la miseria se terminan cuando un colectivo toma otro recorrido como en este caso (su pareja la esperaba en la parada y nunca llegó). La policía hizo lo que mejor sabe hacer, mandó a la familia a esperar 24 horas, fue así como el suegro de Dayana y su pareja encontraron el cuerpo de la joven.

Lo único que puede ser un contrapeso a estas situaciones es el enorme esfuerzo de los vecinos, que desde hace dos días cortan la ruta 19 pidiendo justicia por Dayana y que de una vez por todas pongan asfalto en las calles. Las jóvenes del barrio se enfrentaron ayer a dos funcionarios de la Municipalidad que dijeron desconocer el paradero del intendente o de cualquier funcionario con responsabilidad en el tema. Esta movilización de los vecinos y, sobre todo, de las jóvenes mujeres son la mejor defensa de Dayana.

Este medio pudo confirmar que, hasta la madrugada de ayer, ningún funcionario de la Municipalidad de Malvinas Argentinas se había acercado, no es casualidad, ya que las dos intendencias pertenecen al mismo espacio político, la Alianza Cambiemos.

El capitalismo impone las condiciones para que las mujeres mueran. Son las mujeres de la marea verde, junto a los trabajadores, quienes impondrán las condiciones para que muera el capitalismo, su miseria y con ello el patriarcado.



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