Cristina, su libro y un apoyo “sinceramente” dudoso al aborto legal

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Aunque evitó durante doce años que el proyecto por la legalización del aborto llegara al recinto, en su libro la ex presidenta habló de su voto en el Senado y su “aceptación” del feminismo.

La noticia del libro de Cristina cumplió ampliamente su objetivo: ubicarla en el centro de la escena pública.

Aunque la presentación oficial se hará en unos días en la Feria del libro, los 60.000 ejemplares lanzados en esta primera edición parecen estar agotados casi antes de salir a la venta.

Algunos fragmentos, sin embargo, fueron dados a conocer por la editorial Sudamericana. Uno de ellos es el referido a su posición respecto del aborto y el feminismo.

Dice Cristina, en su libro, que cuando la discusión sobre la legalización del aborto se puso en la agenda, no llegó a hablarlo con el Papa Francisco, sí en cambio con los obispos Ojea Quintana y Carrara: “Les dije que era un tema que nos interpela y por el cual tenemos que sí o sí interrogarnos. Por mi parte sigo sin estar de acuerdo con el aborto y nunca lo práctiqué”.

Unos párrafos más adelante hace referencia a su hija Florencia, que según lo ha dicho en más de una oportunidad fue la hacedora de su “cambio”: “es una madre soltera que decidió tener a Helenita, mi nieta…¿qué hubiera pasado si me decía que no la quería tener y que había decidido abortar? ¿Yo qué hubiera hecho? Sin dudar la hubiera acompañado. Esa tarde sentí que me interpelaba a mí misma. Es tan difícil modificar las creencias o aceptar las razones del otro cuando no coinciden con la fe de cada uno”.

Y como no podía ser de otra manera, también habla de los pañuelos: “Qué cosa las mujeres argentinas con los pañuelos, blancos, verdes, las madres, las hijas, las nietas y…también los pañuelos celestes. (…) Yo antes era una persona que decía ´no soy feminista, soy femenina´. ¡Qué estupidez! No fue solo Florencia la que me hizo cambiar fueron también las pibas del secundario y mis nietas, Helenita y María Emilia a quienes las imaginé 12 años más tarde”.

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Lo cierto es que cuando la convicción no es genuina es inútil hacer declamaciones o levantar la mano en el Senado. La mentira tiene pata corta, dice el dicho popular, es por eso que poco tiempo después, cuando las miles de pibas trataban de sobreponerse al fracaso del proyecto en el Senado, llamó a la unidad de pañuelos verdes y celestes.

Esta no es la lucha de Cristina, no lo fue durante doce años y no lo es ahora, a pesar de Florencia, Helenita, María Emilia y las miles de pibas que engrosan las filas de su espacio.

Tan fuera de agenda tiene el tema que desde las sombras envía a sus alfiles a cerrar pactos y alianzas con los gobernadores peronistas ultra “celestes”, como Juan Manzur, que no disimulan su misoginia y cercenan sin miramientos los derechos de niñas violadas.

Ya lo dijo en otro pasaje de su libro, haciendo referencia a la alianza que hizo Néstor Kirchner con Duhaldepara enfrentar en las elecciones a Menen. No existen límites a la hora de tejer alianzas para alcanzar el poder.

El movimiento de mujeres y las miles de pibas que le pusieron el cuerpo a la lucha en las calles por el aborto seguro, legal y gratuito no se tienen que comer el sapo de “primero lo sacamos a Macri”. La vida y el derecho de cientos de mujeres no se resigna.



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