Crónica del abandono: familias inundadas por desborde de arroyos en La Matanza

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Con las lluvias del lunes se volvieron a desbordar arroyos como el Morales o el Dupuy y el agua llegó hasta adentro de las casas. Desde entonces cientos de familias continúan inundadas, muchas sin luz. Los vecinos denuncian el abandono de los distintos gobiernos ya que hace mas de 25 años que se inundan. La Izquierda Diario hizo una reconstrucción de los hechos de los últimos días en la zona.

Para los vecinos del barrio La Esperanza de Virrey del Pino o de los barrios Luján, Don Juan o La Loma de Laferrere, cada lluvia puede traer una tragedia. Las fuertes lluvias del lunes en el lugar, junto con el agua que arrastran el arroyo Morales o el Dupuy desde otros lados, llegó hasta las precarias viviendas de los vecinos matanceros.

Los funcionarios del gobierno provincial y municipal ni aparecieron por el lugar.

El único lugar donde pueden ir los vecinos cuando se inundan son las escuelas cercanas a sus casas, pero estos días en Virrey del Pino no se habilitaron como centros de evacuación. Tuvieron que arreglárselas por sí solos. Algunos yendo a vivir temporalmente con algún familiar. Otros se tuvieron que quedar en el agua. Algunas familias pasaron la noche en la vereda de la primaria 179 y se fueron cuando vieron llegar los patrulleros.

Los padres de los alumnos de la escuela denunciaron esta situación: “que no haya un centro de evacuados significa que no tenemos un lugar para dormir y algo calentito para comer, para protegernos del frío que se puso feo”. Familias con niños muy pequeños quedaban abandonadas a su suerte.

En los barrios Lujan, Don Juan y La Loma de Laferrere se abrieron las escuelas primarias 69 – que ya está dando cobijo a evacuados – y 107 y secundaria 41 – a la espera deque lleguen las familias afectadas – luego de un día con las casas ya inundadas.

También hubo inundaciones en González Catán. En el barrio que paradójicamente se llama “Nuestro futuro” ante cada lluvia fuerte el Río Matanza-Riachuelo desborda y se inunda, arrasando no sólo con el futuro sino con el presente de muchas familias. En este caso sí que hubo centro de evacuados, y estan concentrados en la escuela primaria 121. Pero sobre la solución de fondo todavía no hay perspectivas por parte de los gobiernos.

Las inundaciones no son naturales, se llama abandono

Ni al peronismo que gobierna La Matanza desde hace décadas, ni a Cambiemos que gobierna la provincia hace casi 4 años, les interesa que esta gente deje de sufrir con cada lluvia. Sólo les interesan cuando es hora de votar.

Pero esta situación no es natural. Se podría evitar perfectamente si se hicieran las obras necesarias para que los arroyos no desborden. Pero no, las prioridades de los gobiernos están más enfocadas en tener plata para pagar la deuda o en imponer tarifazos que sólo benefician a los empresarios a costa del bolsillo de los más vulnerables.

Sus prioridades son bien distintas a las de los vecinos del barrio, que necesitan contar con los servicios esenciales como luz, agua potable, gas. Que necesitan que sus hijos no tiemblen de frío a la intemperie. Que necesitan condiciones humanas de vivienda y bienestar.

Los diferentes gobiernos intentan que los vecinos se acostumbren a vivir así. Que naturalicen que vivir en la miseria es su destino o que como mucho se puede mejorar un poco siempre y cuando “los mercados” lo permitan. Y no son sólo las inundaciones, que muestra la cara más extrema de la desidia. En muchos de estos barrios no hay cloacas ni agua potable.

La luz se volvió a cortar, así que no podían siquiera avisar a sus seres queridos cómo estaban con la inundación. Tampoco hay asfalto en muchos de ellos, así que las ya intransitables calles de tierra se vuelven de barro cuando llueve y un pantano cuando se inundan. Dicen que La Matanza avanza. Pero lo único que avanza es el agua turbia que vuelve a subir llevándose lo poco que tienen los vecinos matanceros.

La solidaridad es desde abajo, el abandono desde arriba

Contrariamente al abandono de los gobernantes, entre los docentes y vecinos empezaron a juntar algunos abrigos y alimentos. Porque saben lo que es no tener cómo cuidar a tu familia. Muy diferente a los empresarios y a los funcionarios que gobiernan para ellos en cuyas lujosas casas no les falta nada, sino que les sobra.

Pero los vecinos del barrio tampoco quieren seguir repartiendo lo poco que tienen ante cada tragedia. Quieren soluciones de fondo, que se construyan las obras hídricas necesarias para que no se inunde más, que se instale la red de cloacas y agua potable.

Que la luz, el gas y los demás servicios estén manejados por los trabajadores para que beneficie a los consumidores y no a la ganancia empresaria. Quieren dar vuelta las prioridades y que los intereses y el bienestar del pueblo trabajador estén primero.



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