Cuando comer es imposible: en un año los alimentos subieron un 57 %

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El nivel general de precios escaló al 5,9 % en el mes de septiembre, un nivel récord en el año. La disparada inflacionaria tras la devaluación de agosto golpea con dureza a las amplias mayorías populares. En los sectores más vulnerables las caídas del consumo de leche y de carne, clave en la alimentación básica, son alarmantes.

La medición del nivel de precios relevada por el IPC-Indec (Índice de Precios al Consumidor) en el mes de septiembre reflejó lo que todos esperaban, el impacto de la devaluación pos PASO trasladada a precios. Ya en el mes de agosto se había registrado un salto respecto al mes anterior, por la remarcación casi inmediata de los supermercadistas en la semana siguiente a las elecciones del 11/8. Ese mes, el IPC anotó una suba de 4 %.

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El mes pasado la inflación fue del 5,9 %, el nivel más alto en un año. Mientras el acumulado en los nueve primeros meses de 2019 fue de 37,7 %, a nivel interanual se alcanzó un 53,5 %.

Las mayores subas -respecto a igual mes de 2018- se registraron en rubros sensibles que afectan el costo de vida de las amplias mayorías. Ellos fueron: “Salud”, “Bienes y servicios varios”, “Alimentos y bebidas no alcohólicas”, “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles”, “Prendas de vestir y calzado”.

También este jueves, el Observatorio de la cadena láctea confirmó que en septiembre el precio del litro de leche aumentó un 2,2% respecto al mes de agosto. Si el cálculo se anualiza, la cifra llega a un escalofriante 98,4 %.

Esto conlleva a una constante y alarmante disminución del consumo de leche, un alimento básico y necesario principalmente para los niños y adultos mayores. En la misma sintonía, frente a la escandalosa suba de precios, la carne se ha vuelto un lujo.

El consumo de carne vacuna también tuvo una caída. Si se comparan los primeros 9 meses de 2019 con el mismo período de 2018, el descenso llega al 10,5% anual. Esto representa 6 kilos menos, según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados (Ciccra).La entidad registró 50,8 kilos por habitante, un nivel muy cercano al mínimo histórico.

Según datos del Informe Mensual de Precios de la Carne Vacuna -en Capital Federal y Gran Buenos Aires- en el mes de septiembre los precios de carne vacuna aumentaron 3,3 % respecto al mes anterior. Esto contra un incremento en los precios del pollo (12,4%) y del cerdo (10,4 %) para el mismo periodo. A nivel interanual el precio de la carne vacuna aumentó un 43,6%; el de pollo 53,1% y el de cerdo 46,6%.

Lo que se viene: mayor encarecimiento del costo de vida

Si septiembre marcó un récord, la tendencia alcista en los precios no se detuvo en octubre. El índice de precios al consumidor elaborado por la consultora Elypsis confirmó que la inflación se aceleró en la segunda semana de octubre. En este lapso los precios minoristas medidos por el indicador IPC de esa entidad ascendieron 1,1%. En los primeros 13 días del mes ya se acumula una suba de 2,8 %.

“Desde las PASO la inflación general fue 11,8% y para octubre continuamos proyectando una inflación general de 4,2%, anticipando cierta aceleración en las cercanías de las elecciones”, sostuvo un referente de la consultora.

Nuevamente, la categoría “Alimentos y bebidas” fue la que más aceleró su ritmo en la última semana: aumentó 1,4%, frente al 0,5% de la semana anterior. La misma fuente estimó una suba de 3,7% en ese rubro para el conjunto del mes de octubre.

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Luego de las PASO y buscando contener la situación, el macrismo lanzo una batería de medidas. Aquello que podría ser llamado un “populismo de emergencia” incluyó bonos para los empleados públicos y quienes reciben la AUH por única vez. Sin embargo, los montos son insuficientes para recuperar el poder adquisitivo perdido producto de la disparada del dólar.

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En este contexto, los jubilados siguen siendo uno de los sectores más afectados por las consecuencias del ajuste fiscal ordenadas por el FMI. La jubilación mínima, que apenas llega a los $ 13.000, implica un ingreso muy por detrás de la canasta de jubilados -que incluye bienes y servicios básicos- valuada en $ 38 mil.

Pero no todos pierden en esta crisis económica. En un marco de crisis social aguda, los bancos y las empresas privatizadas, junto con las patronales del campo, han engrosado sus ganancias. Plata hay para que la crisis la paguen quienes la generaron, los capitalistas.

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Si la inflación continúa escalando -como todo hace preverlo- los ventajas que los empresarios obtuvieron de la devaluación disminuirán. Esto implica que, tanto el empresariado local como del origen imperialista, puede empezar a presionar por una nueva modificación en la paridad cambiaria. De darse una nueva devaluación, el poder adquisitivo del pueblo trabajador volverá a ser empujado a la baja.

Estas tensiones sociales no pueden más que agravarse en una economía condicionada a las exigencias del FMI. Esa subordinación es la que aceptan todas las fuerzas políticas patronales, incluido el Frente de Todos. Alberto Fernández ya ha señalado que pagará el total de una deuda a la que define como ilegal y fraudulenta.

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Imagen I Enfoque Rojo



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