Cuando comer es una odisea: los alimentos subieron un 66 % en el último año

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El rubro sigue siendo el de mayores aumentos y en los últimos doce meses acumula un 66 %, superando a la inflación minorista promedio, que trepó al 55,8 %. Aunque el IPC de abril mostró una leve desaceleración alcanzando el 3,4 %, no hay nada para festejar.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) publicó este miércoles el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mes de abril, que alcanzó un 3,4 %, registrando una baja respeto al 4,7 % de marzo.

La desaceleración mensual del nivel de precios minoristas se ubicó incluso por debajo del 4 % que habían pronosticado la mayoría de las consultoras privadas.

Este resultado habilitó al presidente del Banco Central, Guido Sandleris, a brindar una escueta conferencia de prensa este miércoles, en la que declaró que “la inflación ha retomado un sendero descendente, pero sigue siendo alta”.

Sandleris agrego que tiene claro que “estos niveles de inflación causan un gran daño, especialmente a los más humildes. Es por ello que nos mantendremos firmes con nuestra política monetaria para derrotar a la inflación”.

Pero a pesar de estas expresiones de “deseo” de Sandleris, la aplicación de medidas monetarias contractivas con tasas por encima del 70 %, que incentivan la especulación financiera, sólo lograron aumentar la inestabilidad cambiaria y profundizar la recesión de la economía.

Sumando el efecto de los tarifazos y de un plan de ajuste digitado por el FMI, el resultado de las medidas macristas respecto a contener la inflación y planchar el dólar han sido un fracaso.

Mientras, la desaceleración del nivel de precios registrado en abril se explica por una menor suba en los ítems de Alimentos y Bebidas no alcohólicas (2,5 % frente al 6 % registrado en marzo). Los rubros que más aumentaron fueron Prendas de vestir y calzado, Equipamiento y mantenimiento del hogar y Transporte.

Otras subas se registraron en los rubros Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (2,9 %); Salud y Comunicación (3,5 %); Recreación y cultura (3,2 %); y Restaurantes y hoteles (4,1 %).

En los últimos doce meses, la suba del costo de vida no se detuvo y ya acumula un incremento récord del 55,8 %.

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La inflación alimentaria en niveles preocupantes

Al calor de la crisis económica que transita el país, producto de las políticas de ajuste implementadas por Cambiemos a pedido del FMI, la inflación sigue siendo un flagelo que azota con fuerza a los trabajadores y hambrea a los sectores más vulnerables.

La caída permanente del poder de compra del salario que en 2018 fue, en promedio, de un 12 %, aumenta el malestar sobre los trabajadores que cada vez hacen más sacrificios para llegar a fin de mes.

Una encuesta mostró que el 96 % de los hogares ajustaron sus consumos, están preocupados por la situación laboral y sus expectativas sobre la economía han empeorado.

En un intento por recomponer el consumo las ofertas del Hot Sale incluyeron rebajas sobre alimentos en supermercados.

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Esto tiene sentido si se considera que, a pesar la desaceleración confirmada por el IPC de abril, el rubro de Alimentos y Bebidos no alcohólicas acumula una alarmante suba de precios minoristas en los últimos doce meses con un 66 %.

Son los sectores empobrecidos que destinan la totalidad de sus escasos ingresos a la compra de alimentos y servicios básicos, los más afectados por la altísima inflación alimentaria.

En abril los alimentos continuaron presentando subas por encima de la inflación promedio medida por el IPC. Dentro de los productos con mayores subas respecto al mes anterior se encuentran los quesos (con un estrepitoso 15,5 %), la manteca (9,8 %), las salchichas tipo viena (8,1 %) y los fideos guiseros (7,1 %).

Otros alimentos, como el dulce de leche y la leche fresca entera en sachet (que es elemental para la alimentación de los niños) escalaron un 6,8 % y 6,6 %, respectivamente.

Producto de las medidas ajustadoras de Cambiemos, un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica (UCA) confirmó que, en el último año, 600 mil niños y niñas entraron en la pobreza.

La UCA, además, advirtió que bajo la gestión macrista hubo un importante aumento del déficit alimentario, del desempleo, del hacinamiento y de la imposibilidad creciente de amplios sectores de la población a acceder a medicamentos esenciales para su salud y a la educación.

Para la ceocracia gobernante el desafío que se plantean de cara a octubre es intentar “controlar” la cotización del dólar y la inflación, mientras garantizan que los sectores especuladores, el campo y los bancos sigan acumulando ganancias exorbitantes.

Se preparan para continuar aplicando las medidas de ajuste del FMI que ya se paga con el hambre de millones y podría empeorar.

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La oposición peronista, nuevamente encabezada por Cristina Kirchner, propone un “pacto social” con empresarios y sindicatos para disciplinar a los trabajadores.

No propone la ruptura con el FMI, sino solo una renegociación de la deuda que, ante la relación de fuerzas desfavorable, sólo garantiza que se extiendan los años de endeudamiento.

Sólo un plan de medidas pensado en función de los trabajadores, que ataque la ganancia de los capitalistas y rompa con el chantaje del FMI podrá revertir las consecuencias de la crisis.

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