¿Cuántas mujeres más serán asesinadas en los próximos 40 días?

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Son 9 los femicidios perpetrados en la primera quincena del año: Celeste Castillo, 27 años; Joselin Mamaní, 10 años; Gisel Varela, 33 años; Susana Yas, 77 años; Daiana Moyano, 24 años; Liliana Loyola, 64 años; Valeria Juárez, 32 años; Agustina Imvinkelried, 17 años; Danisa Canale, 39 años. Tres de ellas fueron asesinadas por sus parejas o ex parejas, otras tres por familiares, dos de ellas fueron víctimas de un desconocido que también las violó y la más pequeña se investiga si se trata de un caso de “femicidio vinculado”, es decir, de un crimen cometido por una ex pareja de su madre, a quien el femicida quería demostrarle cuánto dolor era capaz de inflingirle.

Según esta apabullante estadística que nos enceguece de rabia, debiéramos esperar que otros 22 o 23 femicidios ocurran antes del 8 de marzo, dentro de 40 días, cuando se conmemora el Día Internacional de las Mujeres. ¿Serán suficientes cadáveres para que el Gobierno revise el presupuesto nacional aprobado con el apoyo de la oposición, donde se recortan fondos a los programas relacionados con los derechos de las mujeres? ¿Alcanzarán tantas muertes para que la Justicia no vuelva a repetir las sentencias patriarcales que, como en el caso de Lucía Pérez, responsabilizan a las víctimas de su propia muerte?

¿Serán suficientes cadáveres para que el Gobierno revise el presupuesto nacional aprobado con el apoyo de la oposición, donde se recortan fondos a los programas relacionados con los derechos de las mujeres?

¿Lograrán estas vidas truncadas por la violencia machista demostrar que son los casos letales, publicitados en los medios, pero que se encuentran al final de una larga cadena de violencias invisibilizadas y cotidianas contra las mujeres que el Estado legitima y reproduce? ¿O nos seguirán diciendo que la violencia patriarcal no tiene ninguna relación con que más de la mitad de las jefas de hogar sean trabajadoras precarias? ¿O con que, según la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, sean más de 6 mil las mujeres muertas por las consecuencias de los abortos clandestinos e inseguros desde 1983 hasta nuestros días? ¿Seguirán repitiendo que no hay ninguna relación entre el odio misógino y que se siga cosificando a las mujeres en los medios masivos de comunicación con total impunidad? ¿O con que las jerarquías eclesiásticas, que reciben cuantiosas prebendas económicas que salen de nuestros bolsillos, sigan destilando sus venenosas diatribas contra las mujeres y la “ideología de género”?

La agrupación Pan y Rosas en el Frente de Izquierda, exige justicia para las víctimas, al tiempo que denuncia que la violencia contra las mujeres es estructural en este sistema social capitalista y patriarcal contra el cual dirigimos toda nuestra bronca en la lucha por derribarlo.

El próximo 8 de marzo, nos volveremos a movilizar, como cada año. Diremos “Presente, ahora y siempre” por cada una de nuestras muertas, reclamaremos por los derechos que aún no hemos logrado arrancar a ningún gobierno, por los que nos vetaron representantes de todos los partidos tradicionales, esos partidos que, desde hace meses, decidieron que lo único de qué preocuparse es la campaña electoral y las encuestas.

Mientras tanto, repetimos que son 9 los femicidios ocurridos, apenas, en los primeros días del año ¿Serán suficientes cadáveres para que las dirigencias sindicales, especialmente las que se dicen opositoras al gobierno, convoquen a un paro general de todos los sectores que representan, para que se paralice el país y se escuche amplificado nuestro grito? ¿Alcanzarán tantas muertes para que decidan abandonar su inmovilismo y reconocer que la defensa de la vida de las mujeres también debería ser parte de sus pliegos de reivindicaciones? ¿Lograrán estas vidas truncadas por la violencia machista que, el próximo 8 de marzo, seamos millones de mujeres y millones de nuestros compañeros los que podamos parar y manifestarnos para gritar otra vez “Ni una Menos”?

¿Serán suficientes cadáveres para que las dirigencias sindicales, especialmente las que se dicen opositoras al gobierno, convoquen a un paro general de todos los sectores que representan, para que se paralice el país y se escuche amplificado nuestro grito?

El próximo 8 de marzo, repetimos, nos volveremos a movilizar, como cada año. Diremos “Presente, ahora y siempre”, otra vez más, por cada una de nuestras muertas. No es un mantra sólo para conjurar el olvido de sus nombres y de sus trágicas muertes. Es ante todo, la acción de una memoria orientada hacia el futuro: uno liberado de las cadenas que hoy oprimen las vidas de la inmensa mayoría de la humanidad; uno donde la muerte sea solamente la consecuencia de la vida; un futuro donde además, liberadas de la explotación y la opresión que impone este sistema que apesta, nuestras vidas valgan la pena ser vividas.



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