¿Cuántos Santiagos se suben todos los días a los trenes? (fue el Estado)

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Un viaje en tren para exigir justicia por Santiago Maldonado: trabajadores, trabajadoras y jóvenes se organizan.

  • ¿Vamos hoy al acto por Santiago?

  • Vamos

  • Nos vemos en la estación

  • Sí, a las 4 llego del laburo

  • Nos vemos ahí

  • Dale

    Estación de trenes Monte Grande. Salimos una delegación de compañeros docentes, aeronáuticos, estudiantes, algunos militamos en el PTS, otros están conociendo al partido, vamos al acto por justicia para Santiago Maldonado.

    Un año hace ya de su desaparición seguida de muerte, en manos de la Gendarmería nacional. Para nosotros como para muchos, no hay dudas de que fue el estado. El mismo Estado que mato a Rafael Nahuel con su brazo armado, la prefectura.

    El mismo Estado que mato a Luciano Arruga, con su otro brazo armado, la Policía Federal.

    Ese Estado que tiene manos y brazos para matar, pero también tiene cabeza para pensar y ocultar, tiene también voces para confundir y desviar, tiene mafias para desaparecer personas, como a Julio López.

    Esos brazos y esas cabezas, esas voces, no se mueven solas, las articula este Gobierno de Cambiemos con Patricia Bullrich a la cabeza en lo que respecta a la “seguridad”. Hay otros como el segundo de Bullrich, Noceti, o el Juez Otranto y muchos otros que comandan la represión o la encubren después.

    El tren sigue su marcha y veo en la estación de Temperley una rata correr por el andén. Pienso que las verdaderas ratas son los Lewis, los Benetton, ese puñadito de ricos que utilizan las fuerzas represivas para defender sus intereses, que bancan campañas de partidos políticos para mantener sus riquezas. Ellos son las ratas (con perdón de los roedores).

    Sigo escribiendo mientras los compañeros charlan y debaten. Pienso cuántos Santiagos suben todos los días a los trenes, cuántos Lucianos, pibes con valores, solidarios… cuántos trabajadores honestos que van a ganarse la vida.

    Dejo de escribir para ver por donde estábamos y mientras levantaba la cabeza, senti un … ¡qué se yo qué fue!… pero pensé en el 2001, esa imagen de la estación de Avellaneda. Ahora es la estación Darío y Maxi, victimas del mismo Estado.

    El tren ahí se detuvo más de lo normal. Me levanté del asiento y les digo a los compañeros, estamos en Avellaneda, donde mataron a Mariano Ferreyra. Miro los dibujos de las paredes, el tren arranca, pienso que por ahí debe estar el puente Pueyrredón, emblema de lucha.

    El tren llega a Constitución, ahí donde la burocracia de Pedraza se esconde. Esa burocracia que responde al Estado, que mato a Mariano, por ser solidario como Santiago, por luchar por luchar por los tercerizados de la línea Roca.

    Nos metemos en el subte y un compañero me pregunta donde bajamos. Seguí los pañuelos verdes, le digo.

    Bajamos en Avenida de Mayo, se empieza a ver la multitud en la Plaza, las banderas, el sonido de las bandas solidarias. Nos encolumnamos. Llegamos .

    Habla Sergio Maldonado:

    Fue un operativo ilegal, una cacería humana.

    Santiago desapareció.

    Los derechos humanos se defienden o se violan.

    Santiago compromiso de lucha.

    Santiago Maldonado presente ahora y siempre.



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