Cuatro ejemplos de "ayuda humanitaria": ¿qué pasa cuando Estados Unidos interviene en un país?

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La crisis venezolana volvió a mostrar a un imperialismo a la ofensiva como hacía décadas no se veía en latinoamérica. Países como Panamá, Libia, Haití o Irak aportan un buen pantallazo del “humanitarismo salvaje” estadounidense en los últimos años

En los últimos días se escucha “ayuda humanitaria” cada vez que se habla de Venezuela. Esa es la forma en la que presentan Estados Unidos y los seguidores de Guaidó su intento de intervención en el país para derrocar a Maduro. En Argentina, medios como Clarín, La Nación e Infobae lo repitieron incansablemente, para dar a entender que la intención del gobierno de Trump es la de entregar donaciones desinteresadas a la población venezolana que está atravesando una crisis social enorme.

Pero no es la primera vez que Estados Unidos amenaza con invadir un país por razones “humanitarias”. Veamos qué hizo en otras oportunidades.

1) Panamá

En 1989, Estados Unidos activó la “operación causa justa” y entró con 20.000 marines a Panamá buscando la salida del presidente Manuel Noriega. Con un impresionante apoyo aéreo y naval, lanzaron bombardeos y un asalto masivo contra aeropuertos, puertos, edificios estatales y otros puntos estratégicos. En dos semanas lograron capturar a Noriega (que fue llevado a EE.UU. para ser condenado por narcotráfico) y dejaron una gran destrucción y miles de muertos y heridos, sobre todo en la población civil de barrios populares como en El Chorrillo. Lo sorprendente es que el represor Noriega, hasta poco tiempo antes, había sido colaborador de la CIA y jamás lo habían acusado de narcotraficante. El objetivo real de Estados Unidos era extender su control sobre el canal de Panamá, lo cual hicieron hasta 1999.

2) Irak

En el 2003, el presidente George Bush (hijo) lanzó una campaña asegurando que Irak, el país dirigido por Saddam Husein, tenía armas de destrucción masiva. Esas armas nunca aparecieron, pero cuando se supo que no existían, el país ya estaba invadido, los muertos se contaban por millones -sí, millones- y Estados Unidos ya tenía bajo su control al país, en una ocupación que se mantuvo hasta el 2011.

3) Haití

Haití se encuentra ocupada desde el año 2004 por orden de EE.UU. con el acuerdo de la ONU, bajo una misión militar comandada por Brasil y compuesta por varios países latinoamericanos. La excusa fue “estabilizar la democracia” y llevar “asistencia humanitaria”. Las organizaciones populares de Haití denunciaron muchísimas veces las violaciones a los derechos humanos de parte de los ocupadores, que incluyen desde persecuciones y detenciones hasta asesinatos políticos, masacres en los barrios más pobres de la capital y violaciones de mujeres y niñas. Los gobiernos “progresistas” latinoamericanos formaron parte de esta invasión con el pretexto de “sostener la democracia” en Haití.

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En el 2010 un terremoto arrasó al país y dejó 3 millones de afectados directos según la ONU. También dejó decenas de miles de muertos, que según distintas fuentes van hasta 100 mil. Ante este escenario Estados Unidos volvió a hablar de “ayuda humanitaria” y reforzó la ocupación con 10.000 marines, aprovechando la situación para fortalecer su poder en la isla frente al resto de los países que eran parte de la intervención.

4) Libia

En el 2011, miles de libios salieron a las calles para enfrentar al gobierno de Muammar Kadafi, en el marco de lo que se llamó la “primavera árabe”. Estados Unidos aprovechó esa situación para su propio interés y le exigió a la OTAN organizar la operación bautizada “Unified Protector”, con decenas de naves, cientos de aviones de 19 países y grupos especiales como el SAS inglés y “asesores” franceses. La invasión era, supuestamente, para restablecer la democracia en el país. Pero el resultado fueron miles de muertos y desaparecidos, decenas de miles de heridos y el país del norte aprovechó para quedarse con todo el petróleo.

5) ¿Venezuela?

En pleno 2019, desde la Casa Blanca se vuelven a repetir los mismos argumentos para justificar los intentos de entrar, esta vez, en Venezuela. La operación es tan grande que organizaron un festival “solidario” con artistas de todo el continente a metros de la frontera, el mismo día que amenazaban con ingresar, “sí o sí”, su “ayuda humanitaria”. El resultado no fue bueno para los imperialistas, que no lograron un gran apoyo popular ni consiguieron que se pasaran a su bando sectores significativos de las fuerzas armadas.

Después de esa dura derrota y con la vuelta de Guaidó a Venezuela, Estados Unidos confirma que sigue respaldando una salida golpista, aunque no esté en condiciones -por ahora- de preparar una invasión militar.

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Parece ser que vienen tiempos de “humanitarismo” salvaje en latinoamérica. Si Trump quiere “solidaridad”, que se encuentre con miles y miles de laburantes y jóvenes solidarios entre sí, organizados para desterrar al imperialismo de una vez y para siempre.

Imagen/Martín Cossarini * Enfoque Rojo



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