De la mano del FMI, la pobreza infantil es la más alta en una década

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En el último año la pobreza saltó del 48,1 % al 51,7 %. Hay más chicos con hambre mientras se destinan millones al pago de la deuda y los bancos la levantan en pala. Hay que invertir las prioridades.

La crisis se agudizó en los últimos meses y la pobreza ya alcanza al 51,7 % de los niños y adolescentes en Argentina, según informó la Universidad Católica Argentina (UCA). El nivel más alto en una década.

Más niños y niñas pasan hambre en Argentina, es la cara más cruel de la crisis que se profundizará en los próximos años bajo el virreinato de Christine Lagarde.

En el último año la pobreza infantil pasó del 48,1 % al 51,7 %. En tanto, se calcula que 10,2 % son indigentes.

En el Conurbano Bonaerense se registró el índice más alto y la pobreza alcanza al 63,6 % de los niños, en 2017 fue del 54,2 %. El 15,4 % son indigentes.

El informe de la UCA analizó las principales desigualdades sociodemográficas, socioeconómicas y regionales urbanas asociadas a cada dimensión de derechos como Alimentación, Salud, Hábitat; Subsistencia; Crianza y socialización; Información; Educación; y Protecciones especiales: trabajo infantil.

El documento señaló que el riesgo alimentario en la infancia subió en el último período interanual, 2017-2018, en un 35 %. Los niños y niñas que no pueden cubrir las necesidades alimentarias de todos sus miembros por problemas económicos, representaron en 2018 el 29,3 %. Además, un 13 % pasó hambre. “Ambas cifras son las más elevadas de la década”, afirmó el informe.

El trabajo infantil se estimó a través de las tareas domésticas intensivas y económicas que son realizadas en el mercado por niños/as y adolescentes entre los 5 y 17 años, en la Argentina urbana. El informe sostuvo que en 2018, un 15,5 % realizaba algún tipo de trabajo.

La pobreza se profundizó durante el macrismo, pero no es exclusivo del gobierno de Ceo, durante 2010 y 2015 no fue inferior al 40 %, según la misma medición.

Mientras más niños y niñas pasan hambre en esta crisis no todos pierden como los bancos, y las grandes empresas que siguen ganando.

Ganan los sospechosos de siempre: bancos y energéticas

La devaluación, la bicicleta financiera generó grandes ganancias para el sector financiero. Los bancos ganaron en 2018 $172.106 millones, un aumento de 121 % respecto a los $77.709 millones de 2017.

Otro sector que la “levanta en pala” es el energético beneficiados por las altas tarifas. Facturas más caras que empujaron a que muchas familias se dieran de baja, o tengan que pagar el servicio en cuotas. Edenor también aprovechó que los usuarios no puedan pagar y ofrece medidores prepagos, sí prepagos como en el celular. Los hogares sólo tienen luz mientras tengan saldo, cuando se termina recurren a velas para no estar a oscuras.

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Mientras tener gas o electricidad se volvió un lujo las empresas energéticas que cotizan en bolsa ganaron U$S 513,1 millones en el tercer trimestre de 2018, según datos del Instituto Argentino del Mercado de Capitales. Si se proyecta a todo el año lo que ganaron en un trimestre, representan ganancias cercanas a los U$S 2.052 millones o U$S 6 millones por día.

Pagar la deuda representan miles de hospitales y escuelas menos

El macrismo aumentó el endeudamiento, una pesada carga que ninguno de los candidatos opositores patronales quiere cuestionar. Más deuda y con un acreedor privilegiado, el FMI que insistirá con sus recetas de reforma laboral y previsional.

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El próximo gobierno tendrá que afrontar pagos de deuda por un total de U$S 166 mil millones en cuatro años, esto representa un promedio de U$S 41.513 millones por año. Un 10 % de lo que produce el país se lo llevarán los especuladores.

Para Cambiemos y el peronismo en sus distintas variantes habrá que pagar hasta el último dólar, y para garantizar los pagos el rumbo será menos recursos para salud, educación, además de las exigencias de Lagarde. Sino se evita será un camino plagado de espinas para el pueblo trabajador.

Cada dólar que se le paga a los grandes especuladores equivalen a más niños que se hunden todavía más en la pobreza.

La deuda al tipo de cambio actual representa que cada habitante de Argentina pague $ 40.000 anuales, o que a los jubilados que perciban la mínima les quiten unos cuatro meses de ingresos, como ejemplificó Pablo Anino en Ideas de Izquierda.

El pago de la deuda representa lo que sale construir más de 42 mil escuelas o equivale a 415 mil viviendas del plan Procrear.

Nuestras vidas valen más que las ganancias de los grandes empresarios, banqueros y los especuladores que lucran con la deuda. El Frente de Izquierda es la única fuerza política que propone un programa de emergencia para que la crisis la paguen los capitalistas y no los trabajadores.

Hay que romper con el FMI, y no pagar la deuda, terminar con las políticas de ajuste, el monopolio estatal del comercio exterior, la nacionalización de la banca y la expropiación de los grandes terratenientes, entre otras. Una salida anticapitalista a la crisis.

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