Déficit habitacional: sortean 166 viviendas para 18.016 familias que buscan la casa propia

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El sorteo de viviendas de Lomas del Tafí se realizó ante más de 2000 personas ilusionadas por salir elegidas. Las probabilidades de que salir sorteados eran de 0,8 de 100. Una muestra del fracaso de la política habitacional estatal.

Fotografía: Analía Jaramillo

Este viernes se realizado el sorteo de 166 viviendas en Lomas del Tafí entre 18.016 inscriptos en el Instituto Provincial de Vivienda y Desarrollo Urbano (Ipvdu). El sorteo se realizó en el complejo deportivo del Sindicato de Trabajadores de la Vivienda (Sitravi). Dentro del salón del sindicato, y detrás de dos hileras de vayas con control policial, se ubicaron las familias con la ilusión de tener una casa propia. No pagar más alquiler en una economía en crisis o mejorar sus condiciones de habitabilidad parece un “lujo” que en esta provincia esta negado por lo menos para casi 18.000 discapacitados, ex combatientes, jubilados y madres solteras que cumplen con determinados requisitos, como por ejemplo poder pagar la cuota.

Ni el 1% de los jubilados que se presentaron pudieron acceder a la casa propia después de haber trabajado toda la vida. Todos los días vemos en las noticias las penurias que pasan nuestros abuelos por la crisis, desde elegir entre pagar el alquiler, las tarifas, las deudas, los medicamentos o comer, hasta casos más extremos. La semana pasada en Buenos Aires guardias del supermercado Coto mataron a golpes a Vicente un jubilado con demencia senil porque estaba robando aceite, queso y un chocolate, alimentos básicos. Es que ante la crisis las necesidades cotidianas se vuelven un lujo y algunos supermercados dan órdenes de extremar medidas, en ese caso se les fue la mano y se cobraron la vida de un abuelo. No hay que descartar que dentro de esos 508 jubilados que vieron frustrado su anhelo de tener una casa por lo menos en el final de su vida, no haya casos de abuelos que la estén pasando verdaderamente mal.

De las más de 5200 madres solteras que aplicaron para tener una vivienda propia para cuidar, darle protección y estabilidad a sus hijos, solo el 0,15% logró cumplir su sueño, el sector más desfavorecido de este perverso juego de azar que banaliza el derecho a la vivienda de niños y adolescentes. El 99,85% restante deberá encontrar otra forma, algunas hasta ponen en peligro su integridad física y su libertad empujadas por la necesidad de un techo para sus hijos, como se conoció hace unas semanas en Las Talitas el peligro de desalojo de un asentamiento de más de 70 familias de madres solteras en el barrio El Colmenar.

En el caso de las familias quien tienen algún integrante con discapacidad solo recibieron 8 viviendas cuando se inscribieron más de 1400. Con los recortes y el aumento de la carestía de vida, el subsidio por discapacidad quedo por detras incluso de que las jubilaciones. Una persona con discapacidad cobra $7.000 que se van en medicacion, transporte, aportes a la escuela especial y maestras particulares, lo que hace imposible incluso pagar un alquiler, alimentos o vestimenta sin la ayuda de sus familiares.

Son casi 18.000 familias, 72.000 personas que pueden pagar una cuota mensual para tener una vivienda, pero el estado les niega el derecho a un techo. Mientras los especuladores inmobiliarios y desarrolladoras hacen millones con los barrios privados en el pedemonte, son miles los que están expuestos a la brutalidad de que su bienestar dependa de un sorteo con bolillero, de un juego de azar. Esa situación es violenta y cruel, el gobierno lo sabe e intenta contenerla con dos hileras de vayas y policías.

El gobierno de Manzur monto un espectáculo este viernes en el Sipreva para intentar mostrar que en el marco de una crisis económica ayuda a los más necesitados de la provincia con viviendas baratas. Pero solo quedó en evidencia el déficit habitacional en Tucumán y el fracaso de las políticas habitacionales de los gobiernos.



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