Denuncian precarización laboral en el Programa Incluir Salud Córdoba

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La mayoría de quienes trabajan en esta área son monotributistas y cobran salarios de miseria.

El Programa Incluir Salud (nacional, pero administrado por cada provincia) está destinado a personas con pensiones no contributivas (discapacidad, madres con más de siete hijos, ancianos no jubilados, veteranos de guerra). En Córdoba, alrededor de 70.000 personas están incluidas en el mismo.

Para atender esta demanda hay solo 50 empleados y empleadas, entre profesionales y quienes desempeñan tareas administrativas. 34 están como monotributistas, 12 como planta permanente y 4 contratados. Es decir que la mayoría se encuentra en condiciones laborales precarias.

Los trabajadores y las trabajadoras denuncian que, en algunos casos, la situación de monotributistas lleva siete años, durante las cuales las tareas, obligaciones y responsabilidades son las mismas que las de un empleado contratado o de planta. Hasta hace unos años, casi no había diferencia entre salarios de monotributistas y contratados, pero la brecha se ha ido acrecentando y hoy el salario de un monotributista es la mitad de un empleado de planta. La remuneración no fue aumentando en relación con la inflación; el último aumento que recibieron fue de 11 % en marzo de 2018 y todavía les adeudan aumentos del 2017.

Uno de los trabajadores afectados por esta situación contó a La Izquierda Diario: “Debido a la situación económica que se encuentra el país, se nos hace muy difícil subsistir con lo percibido como remuneración. Lo que originariamente se percibía como un sueldo relativamente normal, hoy se encuentra muy por debajo de lo que se necesita para cubrir las necesidades básicas. El sueldo promedio oscila los $ 12.000, pero después de descontar el monotributo y la obra social o prepaga nos quedan $ 9.300. La canasta básica familiar del INDEC era de $ 25.493 en diciembre, muy lejos de lo que cobramos”.

Algunas de las actividades que desarrollan en el área son la atención a los beneficiarios del Programa; autorización de medicación; autorización de insumos especiales (alimentación, prótesis, oxígeno); autorización de otras prestaciones como cuidador domiciliario, internación domiciliaria, acompañante terapéutico, internaciones institucionales, etc.

“Es un trabajo muy importante, atendemos a personas que pasan por una situación a veces desesperada, con problemas de salud, sin recursos económicos, teniendo que realizar varios trámites para que les den una respuesta. En algunos casos tenemos situaciones de presión, amenazas y agresiones por este motivo. Esto sucede tanto en la oficina de atención al público como en el trabajo de campo, cuando hacemos entrevistas y auditorías sucede lo mismo. No tenemos ni siquiera ART por si llega a pasar algo”, agrega una trabajadora.

Frente a esta realidad, los trabajadores y trabajadoras se han reunido en varias oportunidades con el Sindicato de Empleados Públicos, sin respuestas concretas. También presentaron notas planteando la situación insostenible que viven y han concurrido a numerosas audiencias con la coordinadora del Programa, con el subsecretario de Coordinación de Programas Sociales y Administración Hospitalaria y con el director General Legal y Técnico.

“Siempre nos responden lo mismo: ‘tienen que esperar’, ‘tengan paciencia’, ‘ya algo van a recibir’. Lamentablemente el tiempo ha ido transcurriendo y se han ido agotando todas las instancias por lo que como trabajadores vemos necesario hacer visible nuestra situación”.

Al igual que las trabajadoras del Polo Integral de la Mujer, que vienen luchando desde hace años por sus reivindicaciones, los trabajadores y las trabajadoras del Ministerio de Salud también se están poniendo de pie.



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