Denuncian que el Gobierno negocia con China un contrato nuclear ilegal por U$S 8.000 millones

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Este martes Marcos Peña viajará a China para avanzar en el acuerdo. “No debe firmar ese contrato sin previo estudio de impacto ambiental, ni audiencia pública ni licencia social”, denuncia FUNAM.

“Si Mauricio Macri firma contrato con China para construir un nuevo reactor nuclear en Argentina, la operación sería ilegal e inválida” y por lo tanto “debe ser denunciado ante la Justicia”, señaló Raúl Montenegro, presidente de la Fundación en Defensa del Ambiente (FUNAM), una ONG con status consultivo en Naciones Unidas.

Según el biólogo cordobés premio Nobel Alternativo 2004, el Estado “no debe firmar ese contrato sin previo estudio de impacto ambiental, sin audiencia pública y sin tener licencia social”.

La denuncia se debe a que el presidente Mauricio Macri contraerá una deuda con China por casi 8.000 millones de dólares para construir una central nuclear con tecnología casi exclusivamente de ese país. El contrato con Xi Jinping se formalizará en la cumbre del G20 en Osaka (Japón), tras una visita relámpago que hará Marcos Peña a Beijing este martes 25.

Según reveló a Infobae un funcionario del Gobierno, “está todo listo para que se firme el contrato. Solo faltan algunos detalles técnicos menores que ajustar, pero si hay voluntad política de ambas partes se puede firmar mañana”. Sin embargo, el anuncio generó el rechazo de especialistas en la materia.

“Es inconcebible que el presidente Mauricio Macri vaya a violar con tanta impunidad la Ley Nacional de Ambiente y la legislación de la provincia de Buenos Aires, y que le importe tan poco la seguridad de millones de Argentinos”, denunció Raúl Montenegro. “Chernobyl no es solamente una serie de televisión. Es algo que puede ocurrir en Atucha 1 y Atucha 2, la zona más poblada de Argentina, o en Embalse, provincia de Córdoba, el primer reactor de América Latina con vida ampliada por otros 30 años”, indicó.

También recordó que en Estados Unidos, que está en plena guerra comercial con China, “los trámites de evaluación de impacto ambiental para una nueva central nuclear demandan 12 años como mínimo, tres de los cuales están destinados a consultas públicas”. Sin embargo, “en Argentina el gobierno lo reduce al ilegal trámite de firma de un contrato en China”.

Por su parte, la organización Greenpeace Argentina también cuestionó la decisión del gobierno y recordó que es la fuente de energía más costosa y peligrosa que existe.

“Cuando las consecuencias desastrosas de la energía nuclear son más visibles que nunca, gracias a la serie Chernobyl, que genera conciencia sobre los daños y honra a las víctimas, Argentina decide ir a contramano del mundo e invertir en energías del pasado”, dijo Leonel Mingo, coordinador del programa de campañas de Greenpeace Argentiana.

La tragedia de Chernobyl produjo la evacuación de 8 millones de personas. Causó la muerte de cientos de miles de personas y hoy, más de 30 años después, no se puede habitar ni producir alimentos en la zona.

Inseguridad nacional

Para Montenegro “cualquiera” de las actuales tres centrales nucleares de potencia “puede sufrir el peor accidente o evento nuclear, nivel 7 en la escala internacional del INES, afectando a quienes viven en un radio de 500 a 700 kilómetros alrededor de cada planta”. Sin embargo, el Gobierno nacional “no ha preparado a la población para enfrentar ese peor accidente o evento nuclear para evitar que se conozcan los riesgos reales. Se limita a hacer simulacros de accidente leve 10 kilómetros alrededor de cada central”.

Además, “los gobiernos anteriores y el actual no solo dejaron sin preparar a la población y a los medios de comunicación”, sino que “también carecemos de una red de hospitales y médicos entrenados para tratar las miles de víctimas por radiación que provocaría el peor accidente o evento nuclear posible”, denunció Montenegro. “Ante tanta impericia e irresponsabilidad, desde FUNAM elaboramos un Plan Ciudadano para enfrentar accidentes y eventos nucleares en 2011, sin que el Estado reaccionara desde entonces”, indicó.

Por su parte, Greenpeace recordó que la energía nuclear es peligrosa, contaminante y sumamente costosa: “Es una energía de 5 a 6 veces más cara que la energía renovable. Mientras los países desarrollados planean dejar la energía nuclear, Argentina insiste en el error. Alemania, por ejemplo, quiere cerrar sus centrales al 2022; nosotros planificamos comenzar ese mismo año a producir más.

“Los ejemplos locales muestran que los costos exceden los cálculos previstos y desafían las promesas; para Atucha 2 se estimaba un costo de 700 millones de dólares cuando empezó su construcción en el año 1982. Cuando culminó en el 2014, su costo final superó los 4.000 millones de dólares, seis veces más”, señaló Mingo, y agregó: “La construcción de una planta puede demorar 20 o 30 años y su desmantelamiento supone costos altísimos”.

Greenpeace recordó que la energía nuclear es la fuente de energía con mayor potencial contaminante del mundo. Los residuos generados por las plantas nucleares son los más tóxicos y persistentes que se conozcan. “No solo son desechos capaces de extinguir toda vida en el lugar sino que pueden perdurar en el lugar por miles de años. A más de 80 años de desarrollo en la materia, todavía no existe una manera totalmente segura de tratar estos desperdicios”, concluyó Mingo.

En agosto de 2017 se conoció la noticia de que el Gobierno nacional acordaría con China la construcción de una cuarta central nuclear, esta vez en la Patagonia. Pero el anuncio provocó una enorme movilización en Río Negro y Chubut en rechazo, por lo que el Gobierno tuvo que desestimar avanzar en dicho plan.



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