Derecho al aborto: habrá pañuelazo en la CGT Azopardo

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Tras conocerse su negativa a garantizar el derecho al aborto, que espera su sanción definitiva en el Senado, la CGT volvió a ser noticia. La Campaña Nacional y referentes sindicales se pronunciaron al respecto. Habrá pañuelazo frente a Azopardo.

En medio del debate sobre la legalización del aborto, la conducción de la Confederación General del Trabajo volvió a ser noticia. A las maniobras de Michetti, Pinedo y otros senadores, se sumaron los mensajes de la burocracia sindical alineada al PJ: “por falta de fondos”, la mesa directiva de la Confederación habría pedido una reunión con el ministro Rubinstein para manifestarle que las obras sociales sindicales estarían imposibilitadas de “costear estas prácticas si la ley es aprobada”. Sin embargo, como advirtió el propio Rubinstein durante las audiencias del Congreso, con la legalización del aborto el costo del sistema de salud será incluso menor que el actual.

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La noticia que trascendió este jueves despertó rápidamente la respuesta del movimiento de mujeres y de diversas referentes del sindicalismo de izquierda, que salieron a repudiar los trascendidos y convocaron a reforzar la movilización en las calles. Aunque la conducción de la Central intentó luego obviar el tema, ante el repudio generalizado, la realidad es que si el proyecto que cuenta con media sanción es aprobado, la interrupción voluntaria del embarazo pasará a formar parte, de manera segura y gratuita, del Programa Médico Obligatorio (PMO) que alcanza a estas entidades. Por eso las obras sociales de los sindicatos deberán garantizar a las trabajadoras y a las hijas de las familias obreras, que mes a mes aportan de sus salarios, el acceso a este derecho.

Pañuelazo en Azopardo

Desde la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito expresaron la preocupación ante el hecho y convocaron a impulsar un “pañuelazo” en la puerta de la Confederación el próximo martes a las 12 horas. “La despenalización y legalización del aborto es una cuestión de salud pública, de justicia social y de derechos humanos”, sostuvieron, e informaron que allí pedirán que la mesa directiva aclare los trascendidos mediáticos.

Lorena Gentile, obrera de la alimenticia Mondelez (ex Kraft), contó que desde el sindicalismo de izquierda acompañarán el pañuelazo, al tiempo que exigirán a las centrales y conducciones sindicales que se garanticen todas las medidas necesarias para que el próximo 8 de agosto puedan ser millones manifestándose en apoyo a la legalización del aborto.

Lorena, que integra la agrupación de mujeres Pan y Rosas y el Movimiento de Agrupaciones Clasistas (MAC), advirtió que es evidente que detrás de las declaraciones de la CGT, diciendo que las obras sociales sindicales no podrían garantizar el acceso a este derecho, “no hay una preocupación monetaria, sino un interés ideológico y político”. Así quedó expuesto cuando en medio de las audiencias públicas informativas del Congreso estos mismos dirigentes sindicales salieron a respaldar a los grupos vinculados a la jerarquía de la Iglesia. Con una declaración que difundieron con la firma de Hugo Moyano (Camioneros), Antonio Caló (metalúrgicos), Julio Piumato (judiciales) y el triunviro Héctor Daer (Sanidad), en la que se referían a la interrupción voluntaria del embarazo como una “cultura del descarte”, el peronismo de la CGT volvió a dar la espalda al reclamo de las mujeres para sostener su alianza con Bergoglio y los sectores mas reaccionarios.

Marilina Arias, de la comisión directiva del sindicato docente Ademys y de la agrupación Pan y Rosas, también lo relata con crudeza. “Mientras ellos protegen esa alianza, las que mueren por aborto clandestino son las mujeres más jóvenes, las trabajadoras y pobres. Es la realidad que vemos desde las escuelas”. Mujeres que mueren porque no querían ser madres, porque las amenazaron con el despido de estar embarazadas, porque no contaban con el dinero suficiente para tener otro hijo, porque fueron violadas, o porque eran muy jóvenes, o muy grandes, y porque no tenían los medios necesarios para acceder a una práctica segura. “Las declaraciones de la CGT nos indignan por eso: es inadmisible que estos dirigentes, que vienen de garantizar el ajuste, la pasividad y la tregua, quieran imponernos las decisiones que toman desde sus sillones”, agrega.

El 13 de junio mostró que la fuerza de las mujeres da para mucho más. Días después, el 25 de ese mes, en el Paro Nacional, con sus pañuelos verdes al cuello, las trabajadoras demostraron que no están dispuestas a aceptar la pasividad y la tregua que garantizan las centrales. Es lo mismo que expresaron esta semana las trabajadoras de la educación que viajaron desde Chubut para participar del corte y la movilización en rechazo a la represión, que sufrieron por parte del gobernador del PJ.

“La fuerza que venimos demostrando las mujeres en las calles tenemos que redoblarla organizándonos en nuestros lugares de trabajo, en Comisiones de mujeres y en los sindicatos, no sólo para conquistar el derecho al aborto legal y para imponerle a las obras sociales y al Estado que garanticen el acceso, sino también para derrotar el plan de ajuste que quieren imponer los empresarios, el gobierno y el FMI, que sólo traerán hambre a nuestros hogares, con tarifazos y despidos”, dicen. “Si esas luchas se unieran nuestras fuerzas serían imparables. Por eso vamos a insistir con esta perspectiva”.

Para arrancar el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, sin dilaciones y sin cambios, la preparación de una masiva movilización, con asambleas, comisiones, paro y retención de tareas, para el 8 de agosto es una tarea de primer orden.



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