Derecho al aborto: la CGT cobija a los celestes

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Ayer se presentó el primer libro “provida” en el salón Felipe Vallese. La Secretaría de Derechos Humanos de la CGT, a cargo de Julio Piumato, organizó el evento.

En la presentación del libro Pasión y Vida. La caída de la Ley de Aborto en la Argentina estuvieron los autores, Carlos Romano y Fabián D’Antonio, acompañados por el padre Pepe y la licenciada Iciar Recalde. Julio Piumato, el dirigente judicial que colaboró en la organización del evento, no se animó a mostrarse en el salón Vallese.

Los panelistas coincidieron en la defensa de las dos vidas, cuestionaron las teorías de géneros que defienden quienes pelearon por el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo. También coincidieron en asegurar que “si Evita viviera defendería las dos vidas” y que fue muy acertado el análisis realizado por el padre Pepe, durante los debates realizados en el Congreso. En esa oportunidad el cura villero aseguró que “el derecho al aborto es promovido por el FMI”. Y este fue uno de los ejes de todas las ponencias que se escucharon ayer en la sede de la CGT.

Fabián D’Antonio, uno de los dueños de la Editorial Fabro, sostuvo que “el FMI abrirá una oficina en el país. Y esta semana aportaron 200 millones de dólares para este tema del aborto”. La frase es textual, no hay mucho para agregar.

Aunque D’Antonio continuó despertando nuestro asombro. Después de asegurar “tenemos nuestra abanderada de las mujeres, que es Evita, que habló de la importancia de ser esposa y madre”, luego aseguró que había otra mujer que fue bastardeada. “La primer presidenta constitucional, Isabel Perón, el 21 de diciembre de 1973 en esta casa le habló a las mujeres. Y se refirió a la femineidad”.

El dueño de la editorial donde se imprimió Pasión y Vida, donde más se destacó es cuando profundizó en el análisis sobre las teorías de género. “Esto de género es un invento. Deberían decir diferencias entre hombres y mujeres. Ellos quieren que no haya diferencias biológicas”. Así continuó afirmando sobre un tema que dejo en claro que había “estudiado” hondamente.

Evita tironeada entre los celestes y los verdes

Durante los meses que duro el debate sobre la legalización del derecho al aborto, la militancia peronista tironeó a Evita. Las distintas alas del movimiento justicialista, que también se dividió alrededor de la ley del aborto, apelaron a Evita para afirmar sus posiciones. Aunque ayer, en el salón Vallese, solo se escuchó a la Evita celeste.

A su turno tomó la palabra Iciar Recalde, una intelectual peronista a quién Gabriel Mariotto distinguió como Mujer Destacada de la Provincia de Buenos Aires “por su tarea en la formación política de cuadros juveniles”. Recalde sostuvo que el libro Pasión y vida, es una patriada y más adelante también ella apoyó la teoría del padre Pepe. “El FMI quiere terminar con la abundancia de pobres abortándolos” y agrega “¡qué otorgadores de derechos son los progresistas y la oligarquía!. No quieren que nazcan los pobres y afirman mentiras tales como ‘el niño existe solo si lo desea la mujer ‘”. Después se refirió a las políticas de descarte que promueven los que defienden el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo.

Además sostuvo “hay peronistas verdes y los hay celestes. Convengamos que para los que defendemos las dos vidas, la tragedia del sector verde nos golpeó fuerte, porque imponían un orden injusto donde no hay liberación para nadie”. También Iciar Recalde sostuvo que si Evita viviera “estaría en contra del aborto”.

Otro de los autores del libro, Carlos Romano, un ex juez de familia que fue uno de los expositores contra el derecho al aborto en las audiencias del Congreso, agradeció la presencia de un cura villero en el panel.

Durante el gobierno de Duhalde y los primeros años de Néstor Kirchner, Romano fue “emisario presidencial” en temas de niñez del Estado Argentino. Ayer manifestó sentirse orgulloso por presentar el libro en un salón que lleva el nombre de Felipe Vallese y luego atacó el derecho de las mujeres a decidir. Además cuestionó las políticas neoliberales.

El padre Pepe cerró la mesa. Primero protestó porque muchos de quienes se manifestaron a favor del aborto no lo habían comunicado durante la campaña electoral. Sin duda este fue el único momento en que pudimos coincidir con los expositores, porque solo el Frente de Izquierda defendió el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo. Única fuerza política que no especuló durante las campañas electorales y planteó con claridad que lucharía por ese derecho.

Luego, el cura amigo de papa Francisco además se refirió a Evita. “No me la imagino caminando por las calles proclamando no a la vida”. Luego recordó las repercusiones que tuvieron sus dichos sobre el FMI y el aborto, “hoy se demuestra que es así, que todos los planes que tienen las potencias es la reducción de la población. Pregunten en Serbia que cuando comenzó a intervenir el FMI bajo la natalidad”. Se refirió también al FpV, que según él se moviliza contra el FMI, para “después levanta políticas de los países que se dicen desarrollados y que se olvidaron de sus valores”. El cura Pepe concluyó dando su versión de por qué no se lo quiere a el papa Francisco “pone el dedo en la llaga, y denuncia las políticas de descarte”.

En la CGT no hay lugar para la marea verde

La marea verde copaba las calles, buscaba que el derecho a la interrupción voluntario del embarazo fuera ley. Levantaron el pañuelo verde, lo anudaron a sus mochilas y debatieron en sus trabajos sobre la lucha por este derecho. La agrupación feminista socialista Pan y Rosas fue parte de esos debates, y junta a sus compañeras de trabajo exigieron a las comisiones internas y a la CGT que convocaran a un paro para los días que se votara el proyecto de ley en el Parlamento.

Con la media sanción obtenida en Diputados la respuesta del triunviro no se hizo esperar. Los titulares de la CGT respondieron que las obras sociales no tenían plata para garantizar esta práctica médica. La respuesta de las mujeres tampoco se hizo esperar.

Se movilizaron hasta la sede de Azopardo. Hasta allí fueron integrantes de la Campaña Nacional por el Derecho al aborto legal, seguro y gratuito, y referentes sindicales de diversos sectores, para pedir explicaciones por la noticia de su oposición a garantizar el aborto en las obras sociales, que se administran con los fondos que aportan mensualmente las trabajadoras y trabajadores de todo el país. Para la amplia mayoría de las mujeres, esa fue la primera vez que ingresaban al edificio de la CGT.

Aquel día las recibió Noe Ruiz, la secretaria de Igualdad de Oportunidades y Género de la CGT, como parte del Consejo Directivo sostuvo que los dichos de los popes cegetistas fue “tergiversadas por los medios”. Ruiz sostuvo que apoyaba la legalización. Sin embargo el 8 de agosto, cuando en el senado se debatía el proyecto de ley, la CGT se negó a llamar a un paro para que trabajadoras y trabajadores pudieran movilizarse si así lo deseaban.

Las sindicalistas y militantes peronistas verdes, tampoco hicieron nada para imponer a la CGT un paro. Aquella madrugada de agosto finalizó con el voto a favor del aborto clandestino. El triunviro tuvo su cuota de responsabilidad.

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