Dinosaurios: Obarrio y sus amigas no pudieron evitar un aborto no punible

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El periodista encabezó un piquete en el Hospital Rivadavia para evitar la interrupción de un embarazo que buscaba proteger la salud de una mujer y autorizado desde 1921.

Día a día, la militancia pro “aborto clandestino” va mostrando su verdadero rostro. Así como cuando se oponían a la sanción en el Senado hablaban de “educación sexual” y ahora han iniciado una furibunda campaña contra su aplicación, los grupos clericales también quieren evitar que se realicen interrupciones del embarazo contempladas desde 1921 en el Código Penal, que establece que cuando es por razones de salud o riesgo de vida de la mujer, el aborto no es punible. Recordemos que además en 2012 el “Fallo FAL” sentenció respecto a las causales de aborto no punible e instó a las provincias a adecuar sus protocolos, aunque muchas siguen sin cumplirlos.

El hecho ocurrió en las últimas horas en el Hospital Rivadavia de la Ciudad de Buenos Aires. Aunque el protocolo incluye el derecho a la privacidad, el periodista de La Nación Mariano Obarrio inició una campaña por redes sociales el sábado. Primero, asegurando que había un pedido de interrupción voluntaria del embarazo (ILE), pero que “los médicos y el director del hospital Rivadavia no han querido practicar este aborto”. En un video se mostró con coquetas señoras de pañuelos celestes, sonrientes, que “montaban guardia” fuera del Hospital.

En una nueva provocación, Obarrio se preguntó “si en realidad no se está usando este protocolo ILE como excusa para producir abortos indiscriminados en Buenos Aires y muchos lugares del país”.

La campaña continuó con una increíble presentación de un abogado derechista. Se trata de Marcelo Luis Breide Obeid, pariente de Gustavo, el militar carapintada cercano a Mohamed Alí Seineldín. Fanático militante contra los derechos de las mujeres y autor del libro “Vocación del militar cristiano: Consideraciones de la doctrina católica en el derecho de guerra moderno”.

Entre la vigilia y la (re) judicialización del caso, intentaron evitaron que la mujer pueda interrumpir en embarazo, aunque en este caso estuviera en riesgo su salud. También hubo pintadas afuera del hospital.

Pero Obarrio y sus dinosuarias no pudieron evitar el cumplimiento del derecho. Según revelaron fuentes allegadas al caso a Clarìn: “El hospital hizo lo que correspondía, en un contexto de mucha presión y persecución. Es grave que se haya filtrado el caso”.

El fiscal Daniel Rodolfo Pablovsky aseguró que “no hay siquiera un indicio de delito”. Además aclaró que “no debe la Justicia intervenir ante un caso de interrupción legal del embarazo” contemplados en el Protocolo, y que las prácticas deben guiarse por la confidencialidad, la privacidad y la celeridad.

Envalentonados cuando en agosto el Senado y la Iglesia impidieron a millones de mujeres a la posibilidad de acceder al derecho al aborto legal, seguro y gratuito, algunos sectores siguen mostrando que en realidad están contra todos los derechos de las mujeres y militan por el aborto clandestino.



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