Economía con respiración artificial

0
22


Avanza con fuerza la recesión y la pérdida salarial. Cambiemos busca llegar a las elecciones montado en la bicicleta financiera y en el ruego a los “mercados”.

El cuento infantil que relató el presidente Mauricio Macri cuando renunció Luis Caputo al frente del Banco Central es desmentido por el memorándum que emitió el FMI.

Ese documento, que analiza las condiciones de la aprobación del segundo acuerdo en menos de seis meses, deja claro que el abandono del cargo fue un despido con causa debido al choque de Caputo con el equipo técnico del organismo.

Te puede interesar: [VIDEO] Nuevo acuerdo con el FMI y ascenso de Bolsonaro: ¿adónde va la economía?

El memorándum revela otra cuestión central: las declaraciones públicas de Christine Lagarde, que le hace el aguante político a Macri, contrasta con el análisis técnico, que contiene pasajes lapidarios contra la política económica.

Ese contraste refleja otro aspecto a tener en cuenta: el personal técnico y algunos países europeos del FMI se preservan por si vuelven a “pasar cosas”.

El fantasma del default de la deuda (es decir, que se deje de pagar) está postulado de manera kafkiana en el memorándum con una alta probabilidad.

Los que ponen el hombro

Octubre cerró con la cotización del dólar a la baja. Como la Casa Rosada en tiempos de Raúl Alfonsín, el Banco Central comandado por Guido Sandleris está en “orden”.

La realidad presenta una precaria estabilidad cambiaria que contrasta con el lado oscuro de la luna: hundimiento económico, desempleo y deterioro general de las condiciones de vida.

La Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) elaborada por Trabajo, degradado de Ministerio a Secretaria en el último sablazo del ajuste, muestra en septiembre una retracción del empleo privado de alrededor de 1 % interanual y llega a 2,3 % cuando se anualizan los datos.

La caída se observa en todas las ramas, pero es más aguda en la construcción, la industria y el transporte. Por tipo de empresas, la baja es notoria en compañías pequeñas, de entre 10 y 49 empleados.

La encuesta indaga en el mundo del trabajo privado formal. Entre los precarizados y no registrados (en “negro”) seguramente la situación tiene una gravedad mayor.

Te puede interesar: La mentira de que “todos ponen”: salarios quedaron 12 puntos abajo de la inflación

El Indec publicó esta semana el índice de salarios. Da cuenta de una pérdida de 9 % en el poder de compra en agosto en relación al mismo mes del año pasado: el que compraba un kilo de pan hace un año, ahora puede comprar 900 gramos.

De nuevo, los más afectados por la caída del salario real son los empleados no registrados. En una situación intermedia se encuentran los empleados estatales.

Estos datos no recogen el impacto de la inflación de 6,5 % de septiembre y de una suba de precios similar que se espera para cuando cierre octubre.

Puede fallar

El año en curso culminará con una caída económica de alrededor del 3%. El presupuesto que obtuvo media sanción en Diputados proyecta una baja de la actividad económica de 0,5 % en 2019, pero la carta de intención que envío el Gobierno al FMI admite que puede llegar hasta 2 %.

La subestimación del hundimiento del año próximo en el presupuesto no es neutral hacia el futuro. Lo mismo puede decirse de otras variables económicas nodales: por ejemplo, el nivel del dólar, que está presupuestado con un promedio de $ 40 hacia 2019. Luce como una ficción.

La mala praxis en las proyecciones puede conducir a un descalabro que impida lograr el objetivo de “déficit cero” y, por ende, atente contra el pago de la deuda.

Esto puede ocurrir ya sea porque una suba de la divisa encarezca los intereses de la deuda presupuestados (que en una alta proporción son en dólares) o porque una mayor recesión que la proyectada implique menor recaudación para el Estado.

Con sus palabras, lo advierte el memorándum del FMI. En el peor escenario, “Un choque ‘macro-fiscal’ combinado haría que la deuda alcanzara su punto máximo en casi 116 porcentaje del PIB”, dice el organismo.

Existen otras inconsistencias en el plan oficial. La principal que está en el foco de los analistas es la fuga de capitales. El acuerdo con el Fondo estima una reducción a un nivel de U$S 9 mil millones en 2019.

Es irreal considerando la dinámica económica de los últimos años. Incluso, en el acumulado a septiembre, la fuga alcanza U$S 24.795 millones. No sólo eso: los años electorales son propicios para la aceleración de la fuga.

El FMI enumera los riesgos externos que enfrente el acuerdo: suba de tasa en Estados Unidos y la incipiente guerra comercial entre el país del norte y China. A lo que habría que sumar la incertidumbre que genera la asunción de Jair Bolsonaro como presidente del principal socio comercial argentino.

En este escenario, la calma cambiaria no es duradera. El tipo de cambio está sostenido con respiración artificial por la reactivación de la bicicleta financiera que genera las altas tasas del Banco Central y por los desembolsos del FMI que ingresarán en su mayor parte hasta marzo próximo.

El primer acuerdo con el Fondo estalló antes de los tres meses de vigencia. Escenas de pánico y descontrol en la gestión económica, como las de mayo o fines de agosto, pueden reaparecer en el momento menos pensado.

Hablando a tu corazón

El equipo económico anda por el mundo como un alma en pena hablando al corazón de los dueños del dinero. Les ruega que reabran el grifo que se cerró en abril: busca con desesperación volver a colocar deuda en los “mercados”.

Con ese ruego peregrinó en varias oportunidades a Nueva York. La misma escena se repitió semanas atrás en Bali. Los últimos días, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, volvió a hablar con los lobos de Wall Street y Guido Sandleris viajó a Londres.

Los interrogantes que encuentran son siempre los mismos: ¿Gana Macri las elecciones? ¿Vuelve Cristina? ¿Es factible que la sociedad pase tal nivel de ajuste?

Los interlocutores son el Citigroup, J.P. Morgan, BlackRock, Templeton y otros fondos especulativos. En el viaje de esta semana le dijeron a Dujovne que entre febrero y marzo definirán qué hacer en función de cómo avance la situación.

En la comedia romántica que atrapa al público de la pantalla chica los vínculos amorosos están puestos a prueba. Cambiemos y los “mercados” afrontan la misma tribulación: tienen cien días para enamorarse.

Imagen/Enfoque Rojo



Source link