El 60 % de la infancia es pobre y un tercio come mal

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Los datos surgen del estudio anual del observatorio de la Universidad Católica. También aumenta el trabajo infantil. ¿Cómo cambiaron los valores respecto al kirchnerismo?

En los últimos días se publicó el informe “Pobreza, derechos e infancias en la

Argentina (2010-2018)”, elaborado por el Barómetro de Deuda Social de la Infancia de la Universidad Católica Argentina (UCA).

El estudio arroja datos que preocupan, pero no sorprenden. Entre ellos, reconoce que el 57,7% de los niños y niñas menores de 18 años sufre “pobreza monetaria”. Pero el informe aclara que “según la definición de la pobreza que se adopte (monetaria o por privaciones en el ejercicio de derechos) se estima que entre un 47% y 60% de la infancia entre 0 y 17 años es pobre”.

Entre los derechos básicos negados, además de la falta de dinero para que sus familias cubran la canasta básica, están el derecho a la alimentación, a una vivienda digna, al saneamiento, a la atención de la Salud, a la Educación, entre otros. Según la UCA, cuando se consideran estas múltiples dimensiones, la pobreza afecta al 63% en el tercer trimestre de 2018, y al 19% en niveles graves de privación.

La dimensión donde “se advierte un retroceso preocupante es en la alimentación” dice el informe. O sea: cada vez más pibes pasan hambre. El 29,3% tiene un déficit en sus comidas y el 13% pasó hambre. Como viene reflejado La Izquierda Diario, una de las manifestaciones de esta situación son los comedores escolares. Desde chicos y chicas que tienen como principal comida diario el almuerzo en la escuela, madres que cuentan que aún así sus hijos vuelven con hambre, así como el pésimo servicio que da el Estado y las empresas concesionarias.

La pobreza y el hambre de los pibes tiene mucho que ver con la situación laboral de sus padres. Los hijos e hijas de un trabajador en blanco tienen tres veces más chances de ser pobres que un profesional, y quienes tienen a sus padres como trabajadores precarios cuatro veces más. La precariedad laboral que se ha mantenido como una constante en las últimas décadas, es una de las principales explicaciones del hambre y la falta de derechos de la infancia.

El estudio además permite ver, de alguna manera, la “historia política” de la pobreza infantil en los últimos años. La pobreza monetaria que este año superó el 50%, en 2010 había llegado al 49,9%, un valor casi similar. La indigencia monetaria que hoy llega a casi el 11%, estuvo cerca del 10% en 2014.

O sea, ante el drama de la pobreza infantil no hay ninguna grieta. Más si tenemos en cuenta las situaciones que se viven en el interior del país, en provincias gobernadas por macristas o peronistas.



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