"El agua que tomamos en Jocolí tiene arsénico"

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Noelia Barbeito visitó junto a Micaela Blanco Minoli, candidata a intendenta por el FIT, la localidad de Jocolí donde el agua para consumo está contaminada y los reclamos no reciben respuesta.

“Yo no entiendo, estamos en el siglo XXI, hay internet, hay de todo, pero nosotros no tenemos agua”, comienza Alejandra.

Ella vive con su familia en Jocolí, donde recibió a la referente provincial Noelia Barbeito junto a la actual concejala y candidata a la intendencia Micaela Blanco Minoli, ambas del Frente de Izquierda, para contarles las dificultades que los habitantes de esa localidad padecen a diario por la falta de agua potable.

“Siempre hemos tenido problemas con el agua pero en el último tiempo se ha incrementado. Hay un solo pozo en Jocolí para todos los habitantes y ya no somos 10 o 20 familias como hace años, ahora acá hay más de dos mil familias. No podemos seguir así”, sigue Alejandra.

Cansadas y cansados de los problemas que genera no contar con este servicio esencial, las y los habitantes de Jocolí iniciaron el 2019 con reclamos y movilizaciones. Lograron ser escuchados por el presidente de Aguas Mendocinas (AYSAM), Richard Battagion, el Director de Desarrollo Humano del municipio, Edgardo González, y el Director de Obras y Servicios Públicos, Julián Gallardo.

El titular de AYSAM se comprometió con las familias de Jocolí a “volver en 20 días con el resultado de los análisis del agua de los pozos de la zona, para iniciar una obra de conexión a la red actual”. En Jocolí todavía lo están esperando.

Alejandra recuerda, “el día de la reunión yo no iba a ir. Pero llegue a casa del trabajo y me di cuenta que me había olvidado de comprar agua y pensé “una botellita no me va a hacer nada”. Abrí la canilla y salía barro. Así que fui a la reunión con una rabia, porque ellos piensan que no somos seres humanos. Que, porque somos gente de campo o gente pobre, no tenemos derechos. Pero ellos no tomarían jamás de esta agua.”

Emergencia sanitaria

Al problema de la falta de agua se suma también el estado de la misma. Alejandra describe en su relato cómo impacta este problema en la salud de las familias que viven en Jocolí y cuenta que hay cada vez más vecinos con enfermedades o problemas de salud agravados porque el agua no es potable.

“El agua que tomamos en Jocolí tiene arsénico. La municipalidad y AYSAM nos dice que se puede tomar igual, pero acá hay muchas personas con problemas de salud, problemas renales, cáncer. Y hay gente que directamente no puede comprar agua. A mí hija por su salud le compro agua en botella, pero sacando la cuenta tengo que gastar más de mil pesos por mes solo en agua para ella, además de lo que pago por el agua para el resto de la familia. Como digo siempre, Jocolí es el pueblo que paga el agua más cara del mundo”, se queja Alejandra.

Micaela Blanco Minoli, denunció en diciembre pasado, cuando se aprobó el presupuesto del departamento, que la mala calidad del agua debería ser una de las principales inquietudes del municipio.

“Lavalle tiene grandes problemas estructurales. Todo el que vive en el departamento conoce el problema de los servicios esenciales como el agua o el gas. En el mismo Proyecto de Plan de Ordenamiento Territorial se mencionan algunos datos sobre esto. La presencia de alta cantidad de arsénico en el agua que la mayoría de la población consume, debería ser una gran preocupación para el gobierno municipal. La concentración de este metal en el territorio pasa el límite establecido por la OMS (0,01 MILIGRAMO POR LITRO). Además de esto, el Agua de Red alcanza el 60% del territorio mientras que el otro 40% se abastece mediante Camiones Cisterna. Y en el caso del gas natural solo tienen acceso las áreas urbanas del departamento”, dijo Blanco Minoli en el Concejo Deliberante.

Actualmente, Micaela Balnco Minoli junto a la referente de la Izquierda provincial Noelia Barbeito, vienen insistiendo en la necesidad que se declare la emergencia sanitaria en el departamento de Lavalle. La situación que padecen las familias en Jocolí lo confirma. Sin agua potable no hay buenas condiciones de salud garantizadas.

“Los gobiernos pasan, pero nuestra situación no cambia”

El reclamo por el agua potable pone de relieve también la realidad en la que viven las familias trabajadoras de Jocolí. Alejandra cuenta como empeoran día a día las condiciones de vida en su localidad, preocupada sobre todo por el futuro de las y los jóvenes.

“Acá la mayoría de la gente trabaja en la cosecha. Pero el problema se va a ver a partir de abril, porque ahí se termina la cosecha. Hay fincas que ya no están, recorres un poco y ves todo abandonado. También se ve que son muchos los niños de la zona que van a los merenderos, quizás esa la única comida que tienen en la semana”.

Y sique, “los gobiernos se piensan que no tenemos derecho al agua potable, que no tenemos derecho al estudio. Que si vivís en el campo tenés que quedarte acá, en la tierra. A mí me gustaría que un chico de Jocolí terminara una carrera en la universidad, por ejemplo, pero no hay oportunidades para los jóvenes. Los gobiernos provinciales pasan, Righi está hace 18 años en el gobierno de Lavalle, pero nuestra situación no cambia, remata Alejandra.

Foto La Izquierda Diario



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