El ajuste no llega a las patronales agropecuarias

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El gobierno evaluaba restablecer los derechos de exportación para el trigo y el maíz y frenar la baja para los de la soja, pero frenó la decisión ante el rechazo de las patronales agropecuarias.

El ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, flamante coordinador del área económica por decisión del presidente Mauricio Macri, sostuvo ayer temprano en conferencia de prensa que no “descartaba” frenar la rebaja de retenciones a la soja. Era un rumor que venía circulando fuerte desde el miércoles, junto con la posibilidad de restablecer las retenciones para el maíz y el trigo.

Rápidamente las patronales agrarias se pusieron en Estado de alerta y movilización. Su representante y lobbista en el gobierno, el ministro de Agroindustria Luis Miguel Etchevehere, venía sosteniendo que no habría cambios con el esquema en marcha, que viene aplicando una rebaja de retenciones para las exportaciones de soja de 0,5 puntos porcencuales al mes desde enero, que continuará hasta llevar la alícuota a 18 % a fines de 2019.

Dujovne dio a entender ayer temprano exactamente lo contrario que Etchevehere. Es que aunque todavía no se sentó a afinar el lápiz con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el titular de Hacienda está buscando vías para achicar la brecha fiscal. El pasado 4 de mayo, en medio de la corrida, anunció que reducía la meta para este año en casi 65 mil millones de pesos (equivalente al 0,5 % del tamaño del Producto Bruto Interno, PBI). De esto, la mitad se logrará por un freno a la obra pública.

Pero es probable que el FMI exija un nivel de déficit primario menor al 2,7 % que ahora puso el gobierno como objetivo. Por eso, volver a poner retenciones a las exportaciones agropecuarias sería una vía para recuperar ingresos. Si, como se rumoreó esta semana, se restablecieran derechos de exportación de 10 % para el maíz y el trigo, y se frenara la baja de los de la soja en su nivel actual (27,5 %), esto representaría más de 30 mil millones de pesos este año. Se entiende entonces por qué Dujovne puso la lupa sobre esos recursos potenciales.

Pero para el final del día, el presidente ya había zanjado la cuestión: por ahora al menos no habrá novedades en las retenciones. El recorte fiscal deberá hacerlo el titular de Hacienda por otro lado.

La Argentina supermercado del mundo

Las patronales agrarias han sido uno de los grandes beneficiados por la política económica de Mauricio Macri. En 2015, a días de asumir la presidencia, anunció la eliminación de los derechos de exportación (retenciones) para todos los cultivos, exceptuando la soja. Para este último, hubo un recorte de 5 puntos porcencuales, para ubicarlos en 30 %.

Gracias a este recorte en las retenciones para los despachos al exterior, que fue de la mano de una devaluación de la moneda de 40 %, las patronales agrarias tuvieron un formidable incremento en sus márgenes a partir de la campaña 2016/17. Sólo para el año 2016, el beneficio que arrojó para las patronales agropecuarias el recorte de gravámenes alcanzo los 60 mil millones de pesos. Es decir el equivalente a algo así como el 5 % del presupuesto nacional.

A pesar del clima, esto se tradujo en mayor producción de trigo, y maíz. Pero no de soja. Primero las inundaciones, en la campaña 2016/2017, y la sequía en la 2017/2018, llevaron a dos años seguidos de caída de la producción.

Pero en el caso del trigo, no sólo subió la producción, y la exportación. También, se tradujo en precios más caros para la harina, el pan, y todos los derivados. Es que menos retenciones significa, además de más plata en los bolsillos del agropower, precios locales más altos (la retención impone un precio local menor). Por eso, la rebaja de retenciones contribuyó a la suba del costo de vida producida por todo un conjunto de políticas aplicadas por Cambiemos en los últimos dos años.

El ajuste no es para todos

El mismo día que el presidente afirmó que “las tarifas seguirán aumentando”, es decir que el pueblo trabajador seguirá recibiendo golpes al bolsillo para que las empresas energéticas eleven sus ingresos y el estado recorte subsidios, se puso en evidencia que aun en estos tiempos de abandono del “gradualismo” (que siempre tuvo más de relato que de realidad), el reparto de los costos del ajuste más acelerado no recaen sobre todos. Para el campo, es decir los pooles y empresas como Los Grobo, El tejar, o Adecoagro, que asociadas a las Monsanto aplican glifosato indiscriminadamente para cosechar miles de millones de dólares, seguirá la fiesta.



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