El Banco Central puso un tibio límite a especulación de bancos por temor a la bomba de Leliq

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La confesión de que todo se apoya en el frágil mecanismo especulativo. Se estableció una cuota de inmovilización de los fondos que ingresen del exterior mediante los bancos, llamada “encaje”. Temor por el aumento de la burbuja especulativa.

La eliminación del encaje de 30 % a los bancos para el ingreso de fondos de cartera en mayo de 2016 en pos de la “libre movilidad de capitales” fue ahora parcialmente revertida mediante una disposición del Banco Central (BCRA). Los motivos: contener el ingreso de dólares especulativos de corto plazo que se dirigen a obtener una rentabilidad con el diferencial de tasas de interés que define la misma entidad conducida por Guido Sandleris y monitoreada por el FMI (hoy en 66,6 % de tasa de referencia).

En este caso, la COMUNICACIÓN “A” 6595 emitida por el Banco Central establece que los fondos que ingresan del exterior mediante los bancos, especialmente los provenientes de casas matrices o de inversores que canalizan negocios a través de esas entidades financieras, deberán dejar una parte de su dinero inmovilizado de acuerdo al plazo de la colocación.

Así, las colocaciones a 29 días deberán pagar un “encaje” de 23%, para colocaciones entre 30 y 59 días el aforo baja al 17%; entre 60 y 90 días 11%; entre 91 y 179 días 5%; desde 180 a 354 días el 2%, y a un año o más, sin necesidad de inmovilizar dinero.

Sin embargo, la medida no tuvo efectos inmediatos. “En la última hora, los inversores ingresaron más de 50 millones de dólares, que hicieron retroceder el precio de la divisa más de 20 centavos, ya que sigue siendo buen negocio financiero colocar los pesos a tasas de interés, en distintos plazos y activos, con la seguridad de que en este esquema de ingresos tienen asegurado el tipo de cambio del dólar”, dijo Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios.

Con la implementación de encajes para limitar la especulación el gobierno admite una consecuencia básica de su política para cumplir con las exigencias del pago de intereses de deuda y los puntos del acuerdo con el FMI: la alta renta especulativa que un puñado de bandos y fondos de inversión obtienen mediante el endeudamiento público y una serie de garantías para a que la bicicleta financiera sea efectiva.

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El ingreso de dólares con el fin de realizar ganancias con el “carry trade” está a su vez reduciendo el tipo de cambio, lo que acerca la cotización del dólar al piso mínimo de la “banda de flotación”, hoy en $ 35,297 en el mercado mayorista. En el cierre de la jornada de ayer, el dólar se vendía en el Mercado Único Libre de Cambios (MULC) apenas unos centavos por encima de ese valor, y en el mercado minorista cerró a un promedio de $ 36,38.

De perforar la banda mínima, y de acuerdo al esquema de intervención del BCRA fijado con el FMI, la entidad debería vender dólares baratos para evitar su apreciación nominal. Un negocio poco redondo y favorable a la especulación con el dólar planchado.

Pero esa no es la preocupación principal de Sandleris ni del gobierno, sino el hecho de que la deuda del Central en Leliq, a corto plazo y a altas tasas de interés – a pesar de su tímida reducción desde un techo histórico-, se está expandiendo como plaga y más temprano que tarde podría derivar en una nueva explosión cambiaria que ponga en riesgo el equilibrio engañoso alcanzado en el dólar.

De acuerdo al informe monetario diario que elabora el BCRA, la deuda en Leliq ya alcanza a $ 673,128, más que triplicando el stock de Lebac que cayó apresuradamente desde el “desarme” de ese stock para pasar a otro igual o más explosivo como las Leliq.

Ayer el Banco volvió a subastar dichas letras a 7 días de plazo, adjudicando 139.274 millones de pesos, con una tasa promedio de corte de 66,654% y una tasa máxima de 66,897%.

De esta manera, el esquema de política monetaria restrictiva acompañado de un ajuste brutal sobre los trabajadores con el recorte presupuestario, la devaluación y la inflación se dirigen a garantizar el pago de la deuda. Pero los trabajadores y los sectores populares necesitan hoy un programa para enfrentar la crisis, empezando por la nacionalización de la banca bajo control de los trabajadores para cortar con la especulación y la fuga, junto con otras medidas necesariamente complementarias como el monopolio del comercio exterior, el rechazo al acuerdo con el FMI y el no pago de la deuda ilegítima, fraudulenta e ilegal.

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