El bono de UPCN no compensa ni un quinto de la pérdida de salario de los estatales en 2018

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El gremio que conduce Andrés Rodríguez anunció un bono de $ 5.000 en diciembre y dos incrementos de 5 % en enero y febrero. Pero para compensar la pérdida en 2018, el bono debería ser por lo menos de $ 25.000. Los estatales, los más perjudicados por el ajuste.

Los números marean, pero la realidad no. Los trabajadores del estado miran con escepticismo cada mail de UPCN sobre las paritarias al ver cómo sus ingresos se licúan cada principio de mes, y de cómo el bono se irá directo a pagar las deudas con las tarjetas o familiares.

El último anuncio de UPCN informa el acuerdo con el gobierno por un nuevo bono de $ 5.000, remunerativo y no bonificable, más dos incrementos de 5 % en los haberes de enero y febrero de 2019. ¿Algo para festejar?

Un repaso por los números confirman que el ajuste del gobierno en el Presupuesto, para pagar intereses de deuda a especuladores, tiene como uno de sus blancos de ataque a los estatales, y el sindicato que dirige Andrés Rodríguez hace su aporte fundamental aceptando con sonrisas las migajas de Triaca, Sica e Ibarra para contener el descontento.

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Dos conclusiones aberrantes. Una, que la pérdida de ingresos reales en 2018 equivale a un sueldo y un 20 % más. Es decir, a 1,2 sueldos. El mismo efecto que si no hubiese inflación pero quitaran el aguinaldo y un poco más.

La segunda, que los estatales habrán perdido un cuarto de su poder adquisitivo respecto a 2015. Por cada sueldo que se cobre en promedio hacia inicios de 2019 se va a poder comprar un 75 % de lo que se podía adquirir a fines de 2015.

Se trata de un verdadero robo, porque cada peso perdido por los trabajadores va a las manos de los especuladores de deuda, los grandes grupos capitalistas en el país, los bancos, los exportadores, los fugadores de capitales, y también los bolsillos de la burocracia sindical que cobra un plus por acordar paritarias a la baja.

Un breve repaso por el “relato” del Centauro Rodríguez

Los estatales arrancaron el año 2018 con una pérdida acumulada de poder adquisitivo, desde diciembre de 2015, de 11,3 % del salario, de acuerdo a las estimaciones de la Junta Interna de ATE Indec, y con una promesa de cláusula gatillo que tardó en gatillar.

Pero si se mira más atrás, durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, la situación también era de constante pérdida frente a la inflación. La evolución salarial de los estatales de la Administración Pública Nacional, desde 2011 mostraba para ese entonces una pérdida acumulada de 20 %, según estimaciones de La Izquierda Diario, utilizando el índice de precios de CABA (debido a la intervención del Indec que manipuló los índices de precios).

Llegó el 2018. El gremio UPCN, dirigido por el “Centauro” Andrés Rodríguez, anotició a los estatales en cuatro oportunidades de revisiones paritarias, bonos y otros “beneficios”, y con ello pretende dar por cerrado el asunto, expresando que hay una recomposición . ¿Cuál es el resultado en la batalla de salarios vs inflación para los estatales? Veamos por partes.

  • 1) En primer lugar, UPCN indicó que se aplicaría la “clausula gatillo” acordada en 2017, y por tanto se incrementó un 4,8% adicional (respecto a marzo de 2017) en junio de 2018. Conclusión aparente: “Con el 20 % más el 4,8 %, en 2017 se empató con la inflación de Indec de 24,8 %”. Como veremos más abajo, esto es falso.
  • 2) En segundo lugar se acordó una paritaria de 15 % en tres cuotas, no acumuladas, para 2018, como buen alumno de Triaca y del gobierno que proponían un “techo” salarial a ese nivel. Estas cuotas se cobraban en julio (3%) , agosto (6%) y septiembre (6%) respectivamente. Cabe recordar que la firma de ese acuerdo paritario se dio en momentos en donde las corridas cambiarias ya habían deteriorado el poder de compra de los salarios en dólares y la inflación ya estaba alcanzando el 15 % acumulado al año. El clima se ponía más candente, y el cálculo de la perdida adquisitiva se elevaba de 11 % a 16 % desde 2015 para esa fecha.
  • 3) Ante una nueva escalada cambiaria y de precios en agosto de este año, UPCN quiere dar las “buenas noticias” para contener la bronca, e informa del cobro de dos bonos “no bonificables”, de 2 mil pesos y 4 mil pesos, a cobrar en los haberes de octubre y noviembre (en mano se cobran en noviembre y diciembre respectivamente). Corría el mes de agosto y ya los ánimos estaban candentes, ahora de 16 % la pérdida se estimaba en 19 % desde 2015. En septiembre ya llegaba a 21 %.
  • 4) Por último, frente al bono de 5 mil pesos que el gobierno acuerda con el sector privado, UPCN se da por ganador, y consigue no sólo aquél bono a cobrar en diciembre (en mano en enero), sino que también anuncia dos incrementos salariales más de 5 % en enero y febrero de 2019 por reajuste de paritarias, frente a la evidencia de público conocimiento de que su “logro” de 15 % en 2018 quedaba bien lejos de una inflación anual de 50 % a diciembre.

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Sin embargo, la sensación amarga frente a estos acuerdos es que no son suficientes para combatir la escalada de precios y tarifas, y para los trabajadores del estado nacional cada vez cuesta más llegar a fin de mes. ¿Fantasía o realidad? Pasando en limpio tantos anuncios con bombos y platillos, las estadísticas confirman la vivencia cotidiana del carrito de supermercado más vacío.

Mitos y verdades sobre la disputa salarios vs inflación

– Primera mentira: “En 2017 la “cláusula gatillo” compensó el retraso frente a la inflación”. FALSO. Al ser no automática y no acumulable fue incapaz de seguirle el ritmo a los precios. El salario real en 2017 cayó 3,8 % frente a la inflación (en diciembre de ese año el poder de combra estaba 3,8 puntos por debajo del de diciembre de 2016).

– Segunda mentira: “En 2018 los bonos son suficientes para evitar otro golpe al bolsillo”. FALSO. La inflación rozaría un 50 % a fin de año, mientras que los salarios nominales se incrementarán punta a punta un 40,8 %, muy por debajo de los precios.

Pero este dato incluso es engañoso, porque está distorcionado por el bono excepcional y no bonificable (es decir, no se contempla en el aguinaldo) de 4 mil pesos a cobrar en diciembre. En promedio, el salario real cayó 9,1 % en 2018.

Si se mira la pérdida adquisitiva mes a mes, incluso con una estimación de inflación conservadora para lo que queda del año, el bono debería ser de $ 31.116, según cálculos de Pablo Anino en La Izquierda Diario. Con una proyección más realista de la inflación, el bono debería ser de $ 35.195. Los 6 mil pesos otorgados en 2018 son migajas, comparados con la dimensión real de la pérdida.

– Tercer mentira: “El bono de 5 mil pesos y los dos incrementos de 5 % cada uno en 2019 solucionan el problema previo, los salarios empatan con la inflación”. FALSO.

Como queda en evidencia en el punto anterior, incluso con el bono adicional de 5 mil pesos a cobrar en enero faltarían $ 20.116 para compensar la pérdida adquisitiva en 2018 (para un salario en Ley Marco con categoría C0).

Aún con una inflación conservadora, y considerando el impacto de todos los aumentos y los bonos, en el primer trimestre de 2019 los salarios reales estarán 10 % por debajo que en el mismo trimestre de 2018. Esto es así porque la inflación acumulada (promedio trimestral) rondará el 50 %, mientras que los salarios habrán subido un 34,7 %.

De conjunto, y a modo de síntesis, los trabajadores estatales habrán perdido un cuarto de su poder adquisitivo mensual desde el 2015 cuando transcurran los primeros meses de 2019.

La pérdida adquisitiva en el primer trimestre alcanzará a 24,3% en comparación con el último período de 2015. O dicho de otra forma, con lo mismo que antes se cargaba un carrito de supermercado, ahora alcanza para llevar las tres cuartas partes.

El presupuesto para 2019 que se votará mañana en el Senado responde plenamente a las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) que exigía una licuación brutal de salarios y un recorte de los gastos del estado en sueldos y servicios sociales.

La burocracia de UPCN no sólo no convoca a movilizar para ser miles rechazando el ajuste, sino que convalida cada peso que pierden los trabajadores bajo el discurso de la “responsabilidad”. Mientras que la CGT, los Moyano, la CFT, la CTA-Yasky y todos los sindicatos que se dicen opositores pero dejan pasar el ajuste en pos de “esperar” a las elecciones de 2019. ATE Nacional acompaña esta actitud y ATE Capital llama a un paro testimonial mientras silencia la actitud desmovilizadora de sus aliados a quienes convoca a un gran frente antimacrista.

Los trabajadores y trabajadoras estatales tienen la necesidad de derrotar las imposiciones del FMI, exigiendo reapertura de paritarias y una recomposición salarial acorde a la inflación.

Este miércoles el sindicalismo combativo estará en las calles, como ocurrió a lo largo del año. El Frente de Izquierda marchará y llama a movilizar.

Jorge Triaca, Dante Sica, Andrés Ibarra, Andrés Rodríguez y Héctor Daniel Tristán.



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