El Calafate repudió a Macri: “El valor del Río Santa Cruz no se puede cuantificar en megavatios”

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La localidad, entrada al Parque Nacional Los Glaciares, repudió la llegada de Macri a la provincia, quien visitó las obras de las cuestionadas represas chinas y se mostró con Alicia Kirchner.

Imagen: cortesía de Macá Fotografía (Brenda Pintelos).

Este lunes 14 de enero, a eso de las 20 horas, un nutrido grupo de vecinos y vecinas de El Calafate se autoconvocaron en la plaza Perito Moreno y marcharon juntos hacia la Intendencia de Parques Nacionales para demostrar el repudio a la visita del presidente y su rechazo a la construcción de las dos mega represas sobre el Río Santa Cruz.

Agrupaciones como Río Santa Cruz – El Calafate, Río Vida de Río Gallegos, Movimiento Patagonia Libre y vecinos locales, consideraron que la visita de Macri a las obras es una muestra de hipocresía, ya que una de sus tantas promesas incumplidas de campaña fue desestimar este proyecto, licitado durante el gobierno de Cristina Kirchner, y que una vez asumida la presidencia se empeñó en considerarlo prioritario en materia energética.

Silvia, vecina de El Calafate que el lunes se sumó a la marcha, comentó al respecto para La Izquierda Diario: “Intentamos, en forma pacífica, mostrar a nuestros representantes a nivel local, provincial y nacional, en este caso ante la llegada del señor presidente Macri, nuestra oposición al desastre económico, social y ecológico que significará la construcción de dos mega represas sobre el Río Santa Cruz; Condor Cliff y La Barrancosa”.

Imagen: cortesía de Macá Fotografía (Brenda Pintelos).

Además, aportó detalles del proyecto y sus efectos: “Toneladas de cemento que cortarán el curso natural de uno de los ríos más importantes de la Patagonia, con aguas limpias y puras que aún fluyen sin obstáculos hasta el mar. Los dos embalses de agua que se formarán tendrán un tamaño similar a dos ciudades de Buenos Aires (428 km2). Cambiarán todo el paisaje y el curso natural del río. El valor del Río Santa Cruz no se puede cuantificar en megavatios, sino en su delicada función ambiental como parte del ecosistema”.

Victoria, vecina que también se sumó a la movilización, agregó: “Si bien sabíamos que el presidente Macri no iba a pasar por la localidad, decidimos manifestarnos en la Plaza Perito Moreno para insistir en nuestro reclamo en contra de las represas. Los argumentos que tenemos son muy contundentes, los estudios de impacto ambiental no aseguran que no se verán afectados los glaciares, la flora endémica, ni el macá tobiano”.

Imagen: cortesía de Macá Fotografía (Brenda Pintelos).

La localidad de El Calafate es uno de los centros turísticos más importantes del país, ya que es la entrada al Parque Nacional Los Glaciares, uno de los que más turistas recibe. En ese sentido, los manifestantes explicaron que su rechazo a la construcción de las represas también se fundamenta en el riesgo que implica para una economía basada en el turismo y la posible pérdida de los glaciares, que además de ser un monumento visual único, representan un reservorio de agua importante a nivel mundial, son patrimonio de la humanidad y el motivo de visita de miles de personas por año, fuente de trabajo y economía regional.

También en Puerto Madryn y Puerto Pirámides Macri recibió un caluroso escrache de bienvenida, y el ministro de transporte, Guillermo Dietrich, debió suspender su rutina de ejercicios al cruzarse con la población indignada. La Patagonia sigue rebelde.

Se cierra la grieta

Macri arribó al aeropuerto de El Calafate pasado el mediodía, donde lo recibió el vicegobernador Pablo González y el intendente de esa localidad, Javier Belloni. Luego, en helicóptero llegaron al lugar donde se ubicaría la represa Cóndor Cliff a encontrarse con la gobernadora Alicia Kirchner y una comitiva de ejecutivos chinos de la empresa Gezhouba, miembro de la UTE Represas Patagonia.

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Durante el escaso tiempo que visitó la provincia se reunió con empresarios y productores de ganado y funcionarios del sector agropecuario. En ningún momento dedicó tiempo para escuchar los reclamos de la comunidad que teme por la pérdida de sus fuentes de trabajo y las afectaciones al ambiente, ni de los pueblos originarios, que se ven perjudicados y avasallados en sus derechos por las obras de estas mega represas, iniciadas sin el cumplimiento de la consulta previa, libre e informada como dictamina la Constitución.

El proyecto de construir las Hidroeléctricas sobre el Río Santa Cruz es fuertemente cuestionado debido a los potenciales riesgos ambientales y sociales que implican estas obras. Desde hace dos años una coalición de ONG ambientalistas, pueblos originarios, científicos y las comunidades locales llevan adelante una pelea judicial para frenar las obras, ya que sostienen que los estudios de impacto ambiental presentan numerosas deficiencias.

El principal inversor e interesado en llevar adelante este proyecto, la República Popular China, fue denunciado el año pasado ante la ONU por incumplir tratados de derechos humanos internacionales en este proyecto. Macri insiste en promocionarlas como emblema del desarrollo en energías renovables del país, sin embargo según la Ley 27191 del “Régimen de Fomento Nacional para el Uso de Fuentes Renovables de Energía Destinada a la Producción de Energía Eléctrica”, en su artículo 2°, inciso “b”, establece el límite de potencia de las centrales hidroeléctricas (para ser consideradas como energía renovable) en 50 megavatios (MW), y estas represas generarían cada una más de 1000 MW de potencia, por lo que no entran en esa categoría, algo que el presidente se obstina en desconocer.

Energía cómo y para qué

En el video que fue grabado en la zona de obras, Macri afirma que “sin energía no se puede desarrollar nada”. La realidad demuestra que este tipo de obras implican el sacrificio de los ecosistemas y los modos de vida tradicionales mucho antes de cualquier desarrollo local.

Parece que el gobierno no está dispuesto a escuchar a los habitantes patagónicos ni acepta discutir con la sociedad qué tipo de desarrollo es deseable para el país, si energía a cualquier costo con ganancias extraordinarias para las empresas del sector, o un modelo económico que utilice la energía racionalmente, genere empleo digno, respete a las formas tradicionales de vida, los ecosistemas y la biodiversidad y garantice su viabilidad para las generaciones futuras.



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