El capital financiero a la caza de negocios: Argentina es un “mercado emergente”

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Ayer la calificadora Morgan Stanley Capital Internacional informó que la economía argentina dejaba de ser considerada un “mercado de frontera” para ser uno “emergente”, ¿cambia la situación del país?

Ayer por la tarde la calificadora Morgan Stanley Capital Internacional (MSCI), informó que la argentina pasaba a ser considerada como un “mercado emergente”. La noticia fue recibida con algarabía en el Gobierno, el cual inmediatamente trató de mostrarlo como una “victoria” del proyecto económico. Sin embargo, ¿qué implica el cambio en la calificación?.

En términos estrictos el cambio de “mercado de frontera” a “emergente” implica que distintos “inversores” puedan incluir en su portafolio acciones argentinas que antes no podían. Esto a mediano plazo podría traducirse en un mayor ingreso de capitales externos que se estima entre U$S 3.500 a U$S 5.000 millones.

El cambio de calificación era esperado por el Gobierno desde el año pasado, momento en el cual el MSCI resolvió aplazar hasta ayer la decisión de reincorporar a la Argentina a la categoría de mercado emergente. En ese momento, indicaron que “aún hacía falta saber si las políticas implementadas por la administración de Mauricio Macri podían sostenerse en el tiempo”. Las últimas corridas bancarias que generaron una disparada del dólar, así como la crisis política que desembocó en el cambio repentino de miembros de gabinete, mostraron la fragilidad del proyecto económico Cambiemita e hicieron tambalear por un momento las expectativas de que Argentina lograra cambiar su calificación. Es por esto que el cambio de calificación de Morgan Stanley implica más que una muestra de confianza en el modelo económico, un “guiño político” al gobierno de Macri y a los financistas que quieren profundizar sus negocios en Argentina

¿Lo peor ya pasó?

La incorporación del país al “club de las economías de emergentes” tratará de ser mostrado como una reafirmación de la confianza que tienen “los mercados” en la argentina y como una evidencia de que “ahora si” va a haber una “lluvia de inversiones”. Como dijo ayer el ministro Nicolás Dujovne por su cuenta personal de Twitter “Ser emergentes va a darnos acceso a capital más barato y, por ende, más inversión, más crecimiento y más empleo para todos los argentinos.”

Si bien no se puede descartar una leve caída en las tasas de interés a las cuales el país obtiene endeudamiento, así como nuevo ingreso de divisas del exterior a la economía; las contradicciones fundamentales del modelo económico se mantienen vigentes. La crisis generada por los desequilibrios de la economía, entre otros motivos, y la sangría de dólares producto de la fuga de capitales así como de la deuda externa no deja de existir.

El “mejor equipo de los últimos 50 años” hizo que el nivel de deuda argentino creciera a ritmos vertiginosos, ubicando al país en el ranking de las economías que más se endeudaron y por ende son más frágiles. Este aspecto junto con la compleja situación internacional limitó la capacidad de Gobierno de obtener nuevo endeudamiento externo. El acuerdo con el FMI por U$S 50.000 millones implicó no solo nuevos fondos, sino un apoyo político del parte del organismo multinacional. El nuevo estatus emergente atraerá a algunos capitales que no solo que no cambian el panorama general, sino que podría aumentar los capitales que ingresan al país por motivos especulativos.

Mientras tanto el Gobierno con el FMI continuarán con su plan de guerra contra los trabajadores y el pueblo pobre. Como exige el Frente de Izquierda es necesario que el pacto se someta a un plebiscito para que se exprese el masivo rechazo al Fondo, es necesario un programa y una fuerza política de los trabajadores para que la crisis la paguen los capitalistas que la generaron.

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