El cuarto saqueo o nosotros, los estudiantes

0
74


Para evitar el cuarto saqueo histórico en el país es necesario enfrentarlo, tanto los estudiantes como los trabajadores y las mujeres, con la perspectiva de un gobierno de trabajadores que rompa con el FMI y expropie a la burguesía.

Mi nombre es Valentín, tengo 17 años, y soy estudiante de la escuela E.E.S.N. 4 de la localidad de Baradero. A fines del año pasado conocí al PTS y realicé mi primera experiencia política con mis compañeros que organizamos el centro de estudiantes secundario.

Mediante discusiones y reuniones con compañeros nos planteamos un nuevo centro de estudiantes que esté al servicio tanto de la propia lucha estudiantil como de la lucha de los trabajadores. Para ello, fue fundamental discutir el método de organización del centro. Fue nuestra primera consigna el voto asambleario para decidir entre el conjunto de los compañeros las posiciones y decisiones que íbamos a tomar como centro. En segundo lugar, planteamos un centro de estudiantes totalmente independiente de la dirección escolar y del régimen. Logramos así romper con una antigua concepción de centro de estudiantes apéndice, subordinado a las decisiones de los directivos.

A partir de estas medidas y discusiones fue que logramos organizar, por primera vez después de la dictadura militar, la primer asamblea estudiantil de colegios secundarios en la ciudad de Baradero. Esa asamblea, donde concurrieron 80 compañeros en un 23 de noviembre –incluso aunque muchos estudiantes ya no concurriesen debido a la finalización del ciclo lectivo– Esa gran asamblea, histórica, se concentró a partir de una denuncia política que realizamos los estudiantes cuando decidimos enfrentar a la Jefatura Distrital y a la Intendenta Municipal de Cambiemos, que anteriormente lanzaron un comunicado vulnerando nuestros derechos, con la tentativa de impedir nuestra organización y el ingreso de agrupaciones y organizaciones políticas al establecimiento público con la excusa de que la ESI podía y debía ser dictada únicamente por profesionales de la salud y personal afines a Cambiemos.

Votamos un comunicado de repudio público con el pedido a los sindicatos docentes y otras ramas del trabajo para dar una respuesta política que nos permita mantener nuestro derecho a la organización.

A partir de esta experiencia tanto con el partido como con el centro de estudiantes, y con un escenario que propone un 2020 de pago y entrega total al FMI, saco como conclusión que la única que puede evitar este cuarto saqueo histórico es la clase obrera, el sujeto revolucionario.

Mi generación, la cual está despertando la vida política, es una nueva camada de jóvenes trabajadores y estudiantes que no le debe nada ni al gobierno anterior ni a Macri. Este despertar de nuestra vida política aparece frente a las puertas de una crisis política del régimen y la burguesía con sus representantes políticos. Todas las instituciones estatales que el viejo kirchnerismo quiso restaurar para reconstruir el capitalismo en Argentina fuertemente golpeado por la bancarrota del 2001 e intentar refundar la burguesía nacional desde el Estado y a base de subsidios –a costa de flexibilizar, tercerizar y precarizar los puestos de trabajo, y pauperizando las condiciones de vida– hoy en día están en vías de agotamiento y es necesaria una salida positiva para esa crisis, que no puede ser otra que una salida independiente de los trabajadores por un gobierno obrero de ruptura con el capitalismo.

Es indudable el rol que jugó el peronismo durante el gobierno macrista, que frente a un ajuste brutal del gobierno de los CEO no hizo más que votarle las leyes del ajuste, el nuevo presupuesto de hambre, los fondos buitres, la reforma previsional y brindarle desde sus centrales sindicales una paz social y una tregua para que no se exprese la fuerza contenida de los trabajadores que mastican la bronca por tener que pagar los platos rotos de una crisis de la que no son responsables.

Por otro lado, mi generación está creciendo al calor de la lucha y el inmenso movimiento de mujeres que llegó para quedarse. Son decenas de miles las mujeres –como mis compañeras secundarias– que junto a obreras, docentes y mujeres pobres de los barrios, ganaron las calles en las jornadas del Ni Una Menos, el 8M (inaugurando un paro internacional), y la gran lucha por el aborto seguro, legal y gratuito cuando se votó en diputados y senadores. Es necesario plantear que, tanto los secundarios como el resto de los centros de estudiantes y los sindicatos incorporen las demandas del movimiento de mujeres para dar una lucha en conjunto que les permita a todas las compañeras conquistar sus derechos.

Y en sintonía con el análisis, como conclusión, es necesario un partido que pueda unir lo que el régimen, la patronal, la iglesia y la burocracia se esmeran en dividir. Un partido que establezca, mediantes las necesidades claras de la clase obrera, un programa de salida para que la crisis la paguen los capitalistas.

Es importante que los estudiantes tomemos ese programa y luchemos por organizar y revolucionar tanto a la clase como a los sindicatos y centros, permitiendo así juntar una fuerza material que imponga todas sus demandas e impida el avance del ajuste.

Somos los estudiantes quienes podemos jugar un rol clave si además de pelear por nuestros derechos, buscamos confluir en la lucha de clases junto a los trabajadores; más en una situación como ésta, donde reina la desmoralización y el escepticismo, producto de derrotas históricas, experiencias reformistas y un sindicalismo traidor que no viene dando ninguna lucha. Para ello es necesario poner sobre la mesa nuestro programa y nuestra estrategia, y plantear como desafío –para una Argentina que está a punto de ser devorada por los cuervos y los buitres– que hay que ir a fondo por la expropiación sin pago de las empresas privatizadas, como también de los principales recursos estratégicos de la economía, nacionalizando los bancos, el comercio exterior y el control aduanero e impedir esta fuga mensual de tres mil millones de dólares que se van por los bancos y que forman parte de los cuatrocientos mil millones de dólares que la gran clase parasitaria argentina resguarda en el exterior para evadir impuestos.

Necesitamos pensar una economía planificada en las necesidades colectivas y no en la acumulación capitalista, y para ello es esencial imponer –como primera medida– la jornada laboral de seis horas, repartiendo el trabajo entre ocupados y desocupados con el salario acorde a la canasta básica, estatizando también las empresas recuperadas por los trabajadores que hoy se ven amenazadas por la crisis financiera. Es importante que vuelva a germinar un proceso de fuerte cuestionamiento del poder burgués en todas las fábricas del país. En la Argentina del ajuste, o nos maneja y planifica la economía del FMI o lo hace la clase obrera, para ello es necesario pensar a la clase obrera como alternativa del poder.

Frente a tal terrible panorama y objetivos tan grandes para los trabajadores, como expresé en las líneas anteriores, mi experiencia política en el centro de estudiantes y con el Partido es un punto de apoyo que me permite señalar, que en una ciudad tan atrasada, conservadora y con años de interrupción de lucha del movimiento estudiantil, somos los jóvenes el sector más dinámico de la sociedad para emprender la lucha. Y como segunda lección, la importancia de democratizar nuestras organizaciones de lucha, tanto de centros de estudiantes como de sindicatos, poniendo el eje en el método como en el programa y la perspectiva de lucha, porque hay una burocracia atornillada y si no la barremos será parte de una tregua insostenible para perpetuar el cuarto saqueo histórico.

Esta situación nacional es producto de una crisis mundial que amenaza con destruirlo todo, y para impedir que nos arrebaten el provenir, los jóvenes debemos ponernos a la cabeza de la resistencia y unirnos a la lucha internacional que tiene tanto a los Chalecos Amarillos en Francia como a los Matamorros en México conmoviendo al mundo y demostrando que no está dicha la última palabra. De esta crisis solo se puede salir militando y organizándonos –no negociando con las clases dominantes como propone el peronismo– y es primordial que los jóvenes liguemos todas nuestras energías y esperanzas a un partido que pueda dar una respuesta política para cuando los trabajadores salgan a las calles como en el 2001 y finalmente sí tomar el poder.



Source link