El desconcierto de Macri y las alarmas de liberales y kirchneristas

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La crisis se acelera, el dólar y el riesgo país treparon. Críticas de liberales y peronistas por los parches que anunció el Gobierno para “aguantar” la inflación. La discusión central es hacia dónde va la economía. Sólo la Izquierda plantea que sin romper con el FMI vamos camino al desastre.

Lunes negro para el Gobierno que comenzó la semana con un nuevo salto del dólar y del riesgo país. La divisa escaló 71 centavos con respecto al miércoles y cerró a $ 43,69 según el promedio del Banco Central, mientras que el riesgo país tocó otro récord en la era Macri a 858 y luego frenó su suba a 842 puntos.

Se aceleran los ritmos de la crisis. La política y la economía muestran una estrecha relación donde la recesión y los malos datos económicos debilitaron a Cambiemos, a la vez las encuestas con un aumento de la imagen negativa del presidente y la incertidumbre sobre su posibilidad de reelección, inciden en la economía, que puede expresarse en nuevos saltos del tipo de cambio si aumenta el pánico y los inversores se dolarizan. Todo indica que la crisis se profundizará.

En este contexto frágil el Gobierno anunció un paquete de medidas paliativas para contener el impacto de los precios en el bolsillo. Más endeudamiento para los pobres, y un acotado acuerdo de precios es el intento de recrear un alivio hasta las elecciones.

Luego de octubre gane Cambiemos o si vence el peronismo, el que se queda en Argentina por unos cuantos años es el FMI, que presionará para cobrar lo que prestó a costa de más ajustes y reformas estructurales.

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Cambiemos hará todo lo que le pida Madame Lagarde, el kirchnerismo promete una renegociación con el Fondo como si eso evitara la catástrofe, y los liberales aseguran que hay que reducir aún más el déficit fiscal, es decir más recortes. Sólo la Izquierda plantea romper con el Fondo y no pagar la deuda junto a otras medidas de emergencia para que Argentina no siga el infierno de Grecia.

“Liberalotes” por más ajuste

Los economistas liberales criticaron las medidas del Gobierno. Javier Milei en los medios aseguró que fue un parche y que el plan está mal diseñado porque estimula la demanda y castiga a la oferta por el congelamiento de precios. El economista alertó que Argentina puede tener una hiperinflación y se encamina al default.

Carlos Rodríguez, economista y el exviceministro de Economía en el segundo mandato de Menem sostuvo en Ámbito sobre la situación económica que “estamos gordos de deuda y seguimos en este proceso para postergar un proceso de ajuste que ya lleva casi cuatro años”.

Sobre el acuerdo con el FMI criticó que el organismo no está hecho para un ajuste estructural que para eso está el Banco Mundial y adelantó que el Fondo cobrará y se le pedirá un “extended credit facilty”. El exfuncionario aseguró que hay que pedir un ajuste estructural y sugirió ajustar la ANSES, la edad jubilatoria.

José Luis Espert, candidato a presidente, en diálogo con Radio Cooperativa, criticó la intervención del Estado para controlar los precios. A comienzo de año el economista se reunió en Washington con el Fondo y repitió su arsenal de recetas, como un Estado sin déficit, libre comercio, y una reforma laboral. Según Espert, los economistas del FMI estuvieron “en un todo de acuerdo”.

Los liberales hablan de colapso económico y critican a Cambiemos por utilizar la vía del “gradualismo”, en vez aplicar un ajuste de “shock”. No se cansan de afirmar que la crisis de la economía argentina se debe al exceso de gasto, que se gasta más de lo que se genera y que la clave es el “equilibrio de las cuentas fiscales” y el “déficit cero” para que la economía crezca.

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Por eso las voces liberales exigen reforma previsional (aumentar la edad jubilatoria, reducir aportes patronales) y despidos de empleados públicos. Espert afirmó que “sobran 1.800.000 empleados públicos en el país y que si fuese presidente “los despediría de manera gradual “.

Según su visión la falta de equilibrio fiscal, genera más emisión monetaria lo que causa la inflación. Sin embargo, el eje se hace en el déficit fiscal primario (previo al pago de intereses de deuda) y no del déficit financiero donde los recursos se escurren en el pago de la deuda pública. De esta sangría no se habla.

La ilusión de renegociar con el Fondo

Por su parte, el kirchnerismo adelantó el fracaso de las medidas de Macri porque señalaron que no habrá ningún control sobre las empresas para que cumplan con el acuerdo de precios y por lo tanto habrá desabastecimiento.

El otro debate es el FMI. El periodista Alfredo Zait en su columna en Página12 reconoció que no hubo países con ajustes exitosos con acuerdos pactados con el organismo y que no hay posibilidad de recuperación sostenida si la economía sigue bajo el mando del Fondo.

Para el periodista la solución es “decirle chau al Fondo”, pero propone para ello pagar hasta el último centavo. Lo que omite es cómo se hará. El kirchnerismo pagó al FMI, pero pudo hacerlo por la recuperación económica que hubo en los primeros años del gobierno anterior. La economía creció luego de la destrucción causada por la crisis del 2001 y el mazazo al salario que provocó la devaluación a la salida de la convertibilidad en un contexto internacional favorable. El trabajo sucio que realizó Duhalde fue el verdadero motor del crecimiento posterior. Antes de ser parte del Gobierno, Axel Kicillof también aseguraba que la mejora económica se debía al aumento de la rentabilidad.

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En el mismo sentido, Enrique Aschieri, en El Cohete a la Luna hace referencia a que habría que considerar la propuesta “que se ha echado a correr” de pagar el FMI con préstamos de países que se podrían calificar de “amigos”. Otra variante de pagar y exprimir hasta la última gota, sólo cambiando de acreedor.

En tanto, el periodista Alejandro Bercovich en una interesante columna en su programa de radio Pasaron Cosas problematizó que pasará luego de las elecciones con el Fondo. Si el organismo seguirá colaborando con Macri en caso de ganar las elecciones o si impondrá exigencias más duras cuando haya que empezar a pagar.

Para el economista el problema de fondo es el Fondo, lo cual es cierto, pero sostuvo que la elección será una especie de plebiscito donde se podrá elegir si hay otro camino en relación al organismo. Las opciones serían renegociar de rodillas o una renegociación sin que nos estrangule el FMI con sus exigencias. En ese sentido, el caso Portugal en contraposición a Grecia vuelve a aparecer como ejemplo de que renegociar con el FMI es posible. Pero ese país no evitó el ajuste, no fueron sus políticas de aumentar el gasto lo que impulsaron la recuperación. Portugal comenzó a crecer luego de 5 años de austeridad y recesión hasta que en 2015 el Partido Socialista formó un gobierno de coalición liderado por António Costa.

En ese período hubo caída del salario real, aumento de la desocupación, privatizaciones, se impuso una reforma laboral, donde se recortaron las indemnizaciones por despido, las vacaciones, feriados, más flexibilización laboral, que aún sufre la juventud.

La recuperación comenzó antes del Gobierno de Costa con el ajuste consumado y siendo el mejor alumno del Fondo por cumplir sus exigencias. Para profundizar sobre el “modelo” de Portugal” se recomienda leer a Esteban Mercatante.

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Grecia transitó años de derrumbe de la economía bajo las exigencias de la Troika. Según el economista Michael Roberts Portugal tuvo una recuperación más rápida que Grecia porque la rentabilidad del capital se recuperó más rápido. Roberts afirma que “aquellos en los que no mejoró la rentabilidad permanecieron hundidos en la depresión” como Grecia.

Hay que romper con el FMI

La cuestión no es negociar bien o mal con el Fondo, sino que seguir bajo sus botas nos conducirá inevitablemente a una nueva debacle. Sólo la Izquierda plantea claramente que sin romper con el FMI las consecuencias otra vez caerán sobre el pueblo trabajador.

Ni el mal menor contra Macri que quiere echar al FMI a billetazos a costa de un nuevo zarpazo sobre los trabajadores, ni los liberales ni Cambiemos que seguirán con medidas a favor del gran capital son una opción mientras seguirán ganando los de siempre, los bancos y los empresarios.

El Frente de Izquierda es la única fuerza política que plantea un programa de emergencia para que la crisis la paguen los capitalistas y no los trabajadores. Un conjunto de medidas urgentes como el no pago de la deuda, romper con el FMI, terminar con las políticas de ajuste contra el pueblo trabajador, el monopolio estatal del comercio exterior, la nacionalización de la banca y la expropiación de los grandes terratenientes, entre otras. Una salida anticapitalista a la crisis.

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