El dólar superó los $ 42: causas y consecuencias de una política ajustadora

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Tras la suba de este miércoles (2,15%) que obligó al BCRA a convalidar una suba de la tasa de interés, el jueves comienza con un nuevo salto y supera los $ 42. El fin del “veranito financiero” suma incertidumbre a la economía en crisis, que sin recuperación a la vista y una inflación que no da tregua, podría complicarlo todo.

Al rojo vivo. En una nueva jornada, el dólar continúa escalando y ya supera los $ 42 en la cotización del Banco Nación. Este miércoles, tras la apertura después del fin de semana largo, la divisa estadounidense había pegado un salto considerable que encendía las alarmas por una posible nueva corrida.

La jornada de operaciones cambiarias luego de los feriados de carnaval volvieron a recordarle al Gobierno que en materia de economía no hay nada para festejar, incluso la suba del dólar como amenaza latente y las perspectivas de inflación que no dan tregua, podían complicarlo todo.

Este miércoles la cotización de la divisa norteamericana anotó una suba del 2,15 %, la mayor en cinco meses, y se vendió a $ 41,71 de acuerdo al promedio del Banco Central para el mercado minorista. En el segmento mayorista con la suba de 94 centavos la cotización quedó alejada de la banda de flotación impuesta por el BCRA – entre $ 38,765 y $ 50,167- cerrando a $ 40,75. Y el dólar informal se disparó un 3,9% a $ 40,50.

La escalada del dólar desatada este miércoles y que todo parece indicar que este jueves continúa, puede entenderse por distintos factores. El más “coyuntural” está asociado a los feriados de carnaval (lunes y martes) que contuvieron las operaciones cambiarias. Además, el debilitamiento del peso estuvo relacionado con la caída de otras monedas emergentes, como el real brasileño y la lira turca, aunque en menor medida.

Fuente: Elaboración propia en base a datos del Banco Central

Sin embargo, con el fin del veranito financiero cerca del 20 de febrero, la inestabilidad cambiaria volvió a convertirse en una constante de preocupación. A partir de ese punto de inflexión en el tipo de cambio, el Central tuvo que revertir la baja gradual de tasas para contener al dólar. Ayer se convalidó una tasa de Leliq en 50,51 %, es decir, 0,34 % por encima de la jornada hábil anterior para absorber 40.527 millones de pesos, evitando que sumen presión en la demanda de dólares.

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Algunas causas de la suba del dólar

*Aumento de demanda para cobertura de carteras: el alto nivel de inversiones especulativas en pesos para aprovechar las tasas súper altas que convalidad el BCRA, reaccionan ante cada anuncio económico, generando movimientos del peso al dólar conocido como “fly to quality”. Es decir, frente a la posibilidad de pérdida de valor del peso los especuladores se cubren con dólares aumentando su demanda.

*Remisión de utilidades a casas matrices: en esta época del mes las empresas realizan movimientos de magnitud enviando sus utilidades al exterior, otro factor que aumenta la presión sobre el tipo de cambio.

*Suba del Riesgo país: indicador elaborado por el banco JP Morgan que mide el peligro de no pago de la deuda de un Estado en tiempo y forma, este miércoles alcanzó un máximo desde comienzo de 2019, en 749 puntos. La suba del riesgo país esta relacionada al alto endeudamiento que contrajo el macrismo y a las dudas en torno a posibles escenarios de renegociación de la deuda.

*Especulación por el escenario electoral: Este elemento estará vigente todo el año, aumentando la inestabilidad. Desde Wall Street los analistas y referentes de fondos de inversión coincidieron en alertar que gane quien gane, se deberá avanzar en un plan de reformas estructurales (laboral, previsional y fiscal). Es decir, los mercados operan pre fijando condiciones para el próximo gobierno.

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Dólar e inflación sin tregua

Teniendo en cuenta los factores antes descritos como operadores en la dinámica del tipo de cambio, los elementos más peligrosos para la economía en crisis residen en los de carácter estructural.

Un indiscutido en esta línea es la inflación, ayer se dio a conocer que el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que realiza el BCRA reajustó en alza su previsión de inflación esperada para 2019, pasando de 29 % a 31, 9%. A contramano del discurso presidencial en la apertura de las sesiones ordinarias, la inflación no estaría bajando sino lo contrario. En enero de 2019 el acumulado interanual llegó al 50 %, y de cara a febrero no se espera menos de un 4 %. La inflación que no cede y se retroalimenta producto de medidas como los tarifazos, ha comenzado a preocupar a los sectores empresariales.

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Para intentar saldar las “cuentas” luego del endeudamiento con el FMI contraído a mediados del año pasado, por un lado el Gobierno se embarcó en un ajuste del presupuesto calculado en $ 360 mil millones. Este recorte combinado con el impacto de la mega devaluación de 2018, inflación que no para de crecer y una política de tasas de interés recesivas detonaron la economía. En consecuencia la producción industrial cayó un 10,8 % en enero de 2019, anotando el noveno mes consecutivo de bajas, siendo la industria automotriz una de las más afectadas con suspensiones en la mayoría de sus terminales (Fiat, Renault, Peugeot). La pobreza va en aumento, las ventas no paran de caer. También empeoró el pronóstico de “crecimiento” para 2019, la encuesta de REM espera una caída de 1.9 % del PBI. Esta situación de profunda recesión está afectando a la recaudación lo que ha llevado a pensar que existen dificultades para el cumplimiento de las metas fiscales con el FMI, aunque no en lo inmediato.

Por otro lado, desde el Gobierno esperaban saldar el desequilibrio externo vía caída de las importaciones por la devaluación, y complementarlo con una buena cosecha del campo. Sin embargo, esto a costa de una recesión rampante que sólo ha posibilitado un superávit comercial muy débil. Además, bajo este contexto de crisis desatado, se adelanta un problema crucial en términos de vencimiento de deuda que este año se calculan en U$S 60.000 millones.

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Al momento una de las claves del ajuste ha sido hacer recaer el peso sobre los trabajadores que perdieron un 12,2 % de poder de compra en 2018. La suba del dólar y las constantes exigencias del FMI sólo empeorará esta situación. La otra era dejar que la recesión apacigüe el nivel de precios y un poco al dólar, ayudado por el “carry trade” o la bicicleta financiera de Guido Sandleris, titular del BCRA. Sandleris es el tercer presidente de la entidad monetaria nacional en menos de un año, ya trascendieron críticas por parte del FMI a la política monetaria que lleva adelante por no lograr contener la inflación; tarea difícil si se la combina con los efectos de los tarifazos que lleva adelante el propio Gobierno.

La inflación y el dólar lejos de estar contenidas podrían hacer que la situación empeore: se trata de un combo explosivo cuya retroalimentación ha desembocado en las peores crisis de la Argentina. La única salida viable para que los trabajadores no paguen el costo de esta crisis económica es no pagar la deuda a los especuladores y echar al FMI del país.

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