El empleo privado cae por el tobogán en Jujuy

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Surge de los datos del ex ministerio de Trabajo durante el año pasado. Los empresarios aprovechan la crisis, despiden y flexibilizan a los trabajadores como en ExIncor, Fundición Aguilar o El Gato. Hace falta defender en serio los puestos de trabajo afirman desde la izquierda

Según el último reporte de empleo del ex ministro de Trabajo de la Nación (Encuesta de Indicadores Laborales) en la provincia se registró una fuerte reducción de los puestos de trabajo en el sector privado.

Comparando el mes noviembre (último dato disponible) con igual mes del año pasado, la caída fue de (-2,2 %) en el Gran Jujuy, superando los resultados negativos del total de conglomerados urbanos (-2 %) y del interior (-1,9 %).

La encuesta (EIL) que se realizó a 199 empresarios que tienen 14.991 trabajadores da señales de alerta de una situación social cada vez más compleja. Se combina la desocupación con el hambre que recorre los barrios populares con 120.000 familias dependen de la asistencia alimentaria del Estado según la ministra de Desarrollo Social, Ada Galfré.

Sin embargo, los dueños de las empresas aprovechan la crisis económica para hacer el trabajo sucio de flexibilizar las condiciones laborales y despedir a sus trabajadores. La misma EIL muestra que las expectativas de empleo de los empresarios son negativas para los próximos tres meses, o sea, van a seguir dejando familias en la calle.

Este el caso de los nuevos dueños de la papelera ExIncor o de Minera Aguilar que presentó un preventivo de crisis para cerrar la fundición en Palpalá, en otros. De esta manera los empresarios presionan para obtener mayores concesiones como es el grupo Budeguer que pretende quedarse con el Ingenio La Esperanza rescindiendo los contratos laborales de los 600 obreros que aún quedan luego de los 338 despidos ordenados por el Gobierno provincial a fines de 2017.

Durante el tercer trimestre de 2018 dentro de los sectores que más retrocedieron en empleo comparado con 2017 se encuentra la construcción (-8,4 %), la industria (-4 %) y los servicios (-1,7 %). De acuerdo al tamaño son los establecimientos de 200 o más empleados los que encabezan la destrucción de empleo (-5 %).

Sobre la industria tenemos un panorama parcial como mencionamos, pero en el caso de la construcción -que supo ser un motor de reactivación de la economía en 2017-, este año va a estar cruzado por las necesidades electorales; a la vez que por el cepo que implica el ajuste en el gasto del Estado a partir del acuerdo firmado con el FMI que implica fuertes restricciones en la obra pública para lograr el “déficit cero”.

El panorama es crítico si consideramos que la destrucción de empleo privado registrado comenzó en junio (ver gráfico) y no se detiene hasta nuestros días, como parte de un contexto de retroceso sostenido de la actividad económica con una elevadísima inflación que incluso en Jujuy (49,4 %) superó el acumulado nacional (47,6 %).

Fuente: elaboración propia en base a datos EIL.

Un caso testigo

Por otra parte, el “dejar hacer” a los empresarios por parte del gobierno de Gerardo Morales y de sus intendentes, tal como sucede ante el gigante multinacional Glencore que ordenó el cierre de su planta de fundición de plomo en Palpalá, mientras continúa exportando los recursos de la puna con todo tipo de ayudas impositivas del Estado, es un caso testigo que envalentona a los empresarios a seguir atacando a los trabajadores. A la vez, que pone al desnudo las falacias del discurso neoliberal de Cambiemos y Morales por el cual las concesiones impositivas al sector privado serían garantía de nuevas inversiones y empleo.

Como expresó ayer el diputado del PTS-Frente de Izquierda, Alejandro Vilca, en la movilización junto a los obreros de la fundición Aguilar, “es necesario enfrentar los despidos con asambleas y un plan de lucha unificado, exigiendo a las direcciones sindicales que se pongan a la cabeza de la lucha. No podemos resignarnos como quieren los empresarios y el gobierno que después aparece con las migajas de la asistencia social. En cada crisis vemos como los puestos de trabajo genuino que se pierden no te los devuelve nadie; por eso, si los empresarios deciden cerrar hay que expropiarlos y poner las fábricas a producir bajo control de los trabajadores, son nuestras vidas o sus ganancias.”



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