El Estado al servicio del oscurantismo

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En el contexto de la enorme lucha que amplios sectores dieron por conquistar el aborto legal, seguro y gratuito se dio este martes 14 en Río Grande, Tierra del Fuego un repudiable hecho. A raíz de una denuncia sobre pintadas en una catedral, la Policía realizó 3 allanamientos. A continuación compartimos el testimonio de una militante feminista de la ciudad.

Tengo 21 años y un hije, soy militante feminista en la ciudad de Rio grande, Tierra del Fuego. Ayer viví como atropellaron radicalmente la libertad de mi querida amiga de toda la vida y la libertad de todas las que nos animamos a querer ser escuchadas.

El pasado 8 de agosto, durante la madrugada, salimos por la ciudad a colgar pañuelos, cintas y banderas, para que la ciudad amanezca de verde. Tenemos muy en cuenta lo que hoy en día significa “causar daños” y la importancia que se le otorga a una pared, por lo que decidimos no utilizar ni pintura, ni aerosoles. Sin embargo, la actividad excedió a la Colectiva Feminista y participaron distintos grupos de los cuales aún desconocemos.

Como resultado de esta actividad, Rio grande despertó con el grito de todas las pibas unidas y con algunas pintadas en paredes de iglesias católicas y evangélicas. No bastó ni el diezmo ni un paño y un Cif para limpiar apenas unos rayones de pintura, sino que también publicaron en redes sociales videos de lxs responsables en medio del acto. En ese vídeo se puede ver como unx de lxs participantes (quien vestía un buzo tejido de llamas), caminaba al lado de la pared desplazando el aerosol sobre ella. Millones de comentarios en los portales web de noticias expresaban su repudio hacia el “vandalismo”, sin embargo lo llamativo es que tildan de “intolerante” a un movimiento de mujeres, pero no hablan de cómo censuran todas las actividades de la Colectiva. Todos los pañuelos de la ciudad desaparecieron, las banderas, las cintas… En fin, si no se habla de los ataques violentos por parte de los grupos pro-aborto clandestino a compañeras militantes tanto en nuestra provincia como en otras, tampoco se habla de censura. Unx imaginaría que a esta altura tampoco hablaríamos de paredes, pero acá estamos.

En el día de ayer, 14 de agosto de 2018, quedó clara la fuerza que tiene la lucha feminista al ver cómo el Estado tuvo que recurrir a sus fuerzas represivas para amedrentarnos, porque nos tienen miedo y saben que cada día crecemos más. Es por esto que ocurrieron tres allanamientos: la casa de mi compañera periodista y militante, el domicilio de un compañero que muestra nuestra realidad a través de sus cámaras, y un espacio público de arte dónde participa un trabajador de la UNTDF. Creo que el mensaje fue claro, no es casualidad que hayan sido señaladxs. Somos una molestia para este gobierno. Estamos hablando de una persecución ideológica, nos persiguen por pensar diferente a ellxs.

Fui testigo del allanamiento en la casa de mi amiga. Ella estaba aterrorizada, no sabía qué hacer. Inmediatamente nos organizamos y nos dirigimos a su domicilio. Vimos cómo secuestraban su computadora, celular, carteles con mensajes pro-aborto y pañuelos verdes. Parece increíble, pero se llevaron hasta un acrílico verde flúor e intentaron llevarse uno de sus libros. Supongo que a varixs, esto nos trae recuerdos.

No es dato menor mencionar que la manera en que accionaron las fuerzas represivas es totalmente inaceptable, desde el momento en que llegaron a irrumpir con la tranquilidad de familias y trabajadorxs, hasta que alrededor de las 20 horas terminaron de tramitar los últimos papeles en la comisaría de la policía de investigación. Resulta sorprendente observar cómo es posible que camionetas de policías civiles estén afuera de las casas de lxs compañerxs como si fueran traficantes de droga, y aún más la rapidez del operativo.

Mi compañera fue señalada al azar por vestir buzos tejidos de llamas y por ser Drag Queen. Anteriormente ya ha sido escrachada por páginas pro-abortos clandestinos y amenazada por distintos sectores una vez que fue en su papel de Drag Queen a una manifestación. La transfobia, la misoginia y el oscurantismo latente por parte de las bancas de distintos partidos políticos y la iglesia, gobiernan Rio Grande, pero las pibas no nos vamos a callar.

Si fuiste abusada física y/o sexualmente en Rio grande, salí a pintar las paredes de las iglesias. La policía llegará muy pronto a tu casa.



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