El eterno deseo de la devaluación: para Alberto Fernández el dólar está barato

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El candidato del Frente de Todos le pidió por favor al Gobierno que no retrase más el dólar. Las patronales agrarias retienen cosecha a la espera del salto de la divisa. La receta de la devaluación significa más saqueo al salario.

“El precio del dólar es una ficción. Afecta mucho a la producción y a nuestras exportaciones. El día que termine nos va a costar carísimo a los argentinos” es el mensaje que envía el Frente de Todos por las redes sociales. Un pedido de más devaluación, el mismo deseo que las patronales agrarias que esperan un dólar más alto.

En el mismo sentido, Alberto Fernández, en una entrevista en La Voz, le pidió al Gobierno que por favor no retrase más al dólar.

¿A cuánto debería estar el dólar para Fernández? ¿$ 60, $ 50? Un nuevo salto del dólar implicaría abaratar aún más los salarios en dólares, y la inflación se volverá a acelerar. Según un informe de la UNDAV, el salario mínimo, vital y móvil medido en dólares se desplomó un 53 %, pasó de los U$S 580 dólares a los U$S 271 desde fines de 2015 a mayo de este año.

Según el último relevamiento de consultoras del Banco Central, se espera un dólar a $ 50,20 en diciembre.

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Los economistas también critican el actual tipo de cambio y algunos afirman que el dólar tiene un atraso entre $ 10 y $ 11. Orlando Ferreres sostuvo en Télam que la divisa “está atrasado aproximadamente en $ 10, respecto de la paridad teórica, que lo ubica en un $ 54”.

El dólar está anestesiado, una estabilidad precaria lograda en base a los fondos del FMI que financian la fuga y con tasas elevadas, para que los inversores sigan ganando con la bicicleta financiera.

Cambiemos se juega a mantener estable el dólar hasta las elecciones, es casi el único “logro” para mostrar con una economía en ruinas. Sin embargo, la tranquilidad del billete puede terminar pronto. El FMI advirtió por el impacto del riesgo electoral en la economía. El organismo sostuvo que “el principal riesgo para el programa sigue siendo un cambio prolongado en las preferencias de las carteras fuera de los activos argentinos como resultado de la creciente incertidumbre sobre el futuro panorama político” y agregó que “esto podría manifestarse como un aumento de la dolarización que provocará presiones de depreciación, pasando a la inflación y conduciendo a un aumento de la deuda-PIB y una mayor pérdida de reservas que las proyectadas”. Es decir, no se pueden descartar nuevas corridas cambiarias que provoquen un nuevo salto del dólar. La divisa ya subió más de 300 % desde 2015.

El Gobierno festejó la cosecha récord del campo, pero las patronales están a la espera de un dólar más alto para liquidar las divisas. Según datos publicados por la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro Exportador de Cereales, de enero a junio de 2019 se liquidaron U$S 10.719 millones un 7 % menos que en 2018.

Apunten contra el salario

Disminuir el salario en dólares y su poder adquisitivo es una pieza clave de los programas de estabilización del Fondo, como advierte la investigadora Noemí Brenta en Historia de las relaciones entre Argentina y el FMI.

El saqueo al salario implica reducir la demanda de dólares de la economía. El menor poder de compra de los salarios afecta al consumo, y colabora con reducir las importaciones. Con el lema de la “competitividad” Alberto Fernández le pide por favor a Macri que no atrase el dólar, es decir que devalúe.

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Los economistas que son consultados por Alberto tienen la misma receta: más devaluación. Matías Kulfas, en su libro Los tres kirchnerismos destaca los beneficios que tuvo la salida de la convertibilidad en 2002. Sobre la devaluación el economista afirmó que “el resultado inicial fue un verdadero shock positivo en la actividad productiva: los márgenes de ganancia crecieron muchísimo debido a los salarios bajos…”. El salto del tipo de cambio significó una transferencia de ingresos que aumentó las ganancias de los empresarios. La contracara: el poder de compra del salario cayó un 30 %. El mazazo al salario fue el motor del crecimiento económico posterior.

Atacar el salario y una reforma laboral es parte del pliego de demandas de las patronales.

La receta de Alberto Fernández es una moneda devaluada, la promesa de “vamos a encender la economía nuevamente” como afirma en su spot esconde que el paso previo es ajustar aún más el poder adquisitivo de los salarios.

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