El FMI pronosticó marcada tendencia a la baja del crecimiento mundial

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El FMI publicó sus perspectivas de crecimiento económico para 2018 ubicadas en 3,9 % pero advirtió que se espera una tendencia a la baja del crecimiento mundial en los próximos años, principalmente por el envejecimiento poblacional y la baja productividad.

El Fondo Monetario Internacional publicó este martes sus Perspectivas de la Economía Mundial (World Economic Outlook) donde sostuvo que en 2018 la economía global crecerá en un 3,9 % respecto al año anterior, realizando un reajuste al alza respecto a sus perspectivas de Octubre de 2017.

En el informe se puede leer que: “El repunte de la inversión mundial y el comercio internacional continuó en el segundo semestre de 2017. El crecimiento mundial de 2017 fue 3,8 %, el más rápido desde 2011. Se prevé que el crecimiento mundial aumente a 3,9 % tanto en 2018 como en 2019, apoyado por condiciones financieras propicias.”

Mientras el desempeño más “satisfactorio” se dio en las economías avanzadas donde el reajuste fue de un 0,5 y 0,4 % para 2018 y 2019 respectivamente.

Las perspectivas para los mercados emergentes en Asia y Europa son favorables, pero hay mayores dificultades en América Latina, Oriente Medio y África subsahariana, donde “el panorama a mediano plazo de los exportadores de materias primas en general sigue siendo poco prometedor”. La semana pasada la CEPAL había confirmado que según sus perspectivas Latinoamérica tendrá un crecimiento escueto de 2,2 % en 2018.

Según las proyecciones del FMI “más de una cuarta parte de las economías de mercados emergentes y en desarrollo crecerán menos que las economías avanzadas en términos per cápita durante los próximos cinco años, y en consecuencia sus niveles de vida quedarán aún más rezagados.”

Para el organismo liderado por Christine Lagarde “en 2017 la actividad económica cerró con broche de oro: durante el segundo semestre, el crecimiento superó el 4%, el nivel más alto registrado desde el segundo semestre de 2010, gracias a la recuperación de la inversión”.

Sin embargo, el FMI advirtió que: “este ímpetu positivo terminará perdiendo fuerza y dejando a muchos países enfrentados a difíciles perspectivas a mediano plazo. Algunas fuerzas cíclicas se desvanecerán: las condiciones financieras se endurecerían naturalmente al cerrarse las brechas del producto y al normalizarse la política monetaria; la reforma tributaria de Estados Unidos restará ímpetu a partir de 2020 y con más fuerza en 2023, cuando comience a eliminarse gradualmente la posibilidad de contabilizar la totalidad de las inversiones como gasto; y la transición de China hacia un nivel de crecimiento más bajo se reanudaría a medida que disminuyan la expansión del crédito y el estímulo fiscal.”

La pregunta obligada que se desprende al leer todas las alarmas que enciende el organismo sobre las tendencias del crecimiento global para el mediano plazo es si ¿la “buena” performance de la actividad en 2017 representa un pico seguido por una curva decreciente? Ó, si ¿la inestabilidad geopolítica es capaz de cercenar las condiciones de recuperación incipiente de la economía mundial?

Hacia la caída del crecimiento global

Varias décadas han pasado desde la conferencia de Breton Woods en 1944, donde los economistas Harry Dexter White y John Maynard Keynes dieron lugar a la creación del Fondo Monetario Internacional, bajo un contexto de profunda crisis y una guerra mundial.

La coyuntura actual es completamente distinta, pero las amenazas para avanzar hacia una guerra comercial Impulsada por Donald Trump, como los aranceles a los productos importados de acero o aluminio, o contra distintos productos provenientes de China (y su consecuente respuesta); han ocupado un lugar de centralidad en las proyecciones y consejos del Fondo.

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El informe sostiene que el crecimiento mundial se atenuará al cabo en los próximos años, y “las economías avanzadas retornaran a tasas de crecimiento potencial muy inferiores a los promedios previos a la crisis, frenadas por el envejecimiento de la población y una productividad deslucida.”

Y continúa: “en Estados Unidos, el crecimiento se desacelerará por debajo del potencial a medida que se revierta el impacto expansivo de los recientes cambios de la política fiscal. Se proyecta que el crecimiento seguirá siendo subóptimo en varias economías de mercados emergentes y en desarrollo…”

Para el organismo los principales riesgos que marcarían la tendencia a la baja del crecimiento global son: el cambio drástico en las condiciones financieras, la pérdida de apoyo popular a favor de la integración económica internacional, y el riesgo de un giro hacia políticas proteccionistas, y tensiones geopolíticas.

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Para Martin Wolf “La recuperación económica es real pero frágil”, y señala que el pronóstico es fuerte en el corto plazo, pero conlleva riesgos estructurales en el mediano plazo.

La creciente tensión global relacionada a la guerra comercial que impulsa Trump es clave para entender esa fragilidad que Wolf remarca. Maurice Obstfeld, consejero económico del fondo, expresó al respecto y en una frase contundente que: “El sistema de comercio multilateral basado en normas que evolucionó después de la Segunda Guerra Mundial y que alimentó un crecimiento sin precedentes en la economía mundial necesita fortalecerse. En cambio, corre el peligro de ser destrozado.”

El columnista del Financial Times sostuvo que el FMI fue creado en tiempos más sabios, y haciendo una comparación con la salida de la última crisis financiera donde la clase política intervino para evitar una crisis sistémica, “ahora, en un momento de recuperación cíclica, enfrentamos una de esas crisis del sistema. La nuestra se encuentra en una era de fragilidad económica y política.”

Tal es la fricción existente entre las principales potencias economías, de momento expresada por las medidas de tinte “proteccionistas” con las que amenaza y pretende avanzar Estados Unidos. Pero otro elemento que explica esa “gran fragilidad” de estos días es la imprevisibilidad en las medidas económicas y políticas del presidente de la mayor economía del mundo.

La recuperación inicial de las economías centrales -que esta muy por detrás de los niveles de crecimiento de la segunda postguerra- y sus pronósticos alentadores en el muy corto plazo, se ven amenazados permanentemente por contradicciones estructurales que la ultima crisis dejo expuestas como la baja productividad. Esa explosiva combinación de limites estructurales del capital, sumado a tensiones geopolíticas en ascenso convierten a la coyuntura “favorable” en un momento efímero.

Si el FMI tiene que advertir sobre la caída sostenida del crecimiento global, machacando sobre los inconvenientes del “proteccionismo” de Donald Trump; también expresa la debilidad de la recuperación económica que podría ser detenida fácilmente. Aún bajo estos escenarios complejos, en los últimos años los sectores más concentrados continuaron aumentando sus ganancias, mientras los sectores empobrecidos empeoraron sus condiciones.



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