El FMI pronosticó una desaceleración del crecimiento mundial

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Se proyecta una desaceleración del crecimiento para el 70 % de la economía mundial. El crecimiento global se redujo a 3,6 % en 2018 y se proyecta que disminuirá a 3,3 % en 2019. El Fondo insiste con reformas estructurales “pendientes”.

La economía mundial atraviesa un momento delicado, según el informe del Fondo Monetario Internacional (FMI). Las previsiones del crecimiento muestran una desaceleración para 2019 debido a las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, los problemas macroeconómicos de Argentina y Turquía y la “normalización” de la política monetaria en los países centrales, entre otros motivos enumerados por el organismo.

Según la economista jefe del Fondo, Gita Gopinath, “hace un año, la actividad económica estaba acelerándose en casi todas las regiones del mundo. Mucho ha cambiado desde entonces: la escalada de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, la necesaria restricción del crédito en China, las tensiones macroeconómicas en Argentina y Turquía, los trastornos en la industria automotriz en Alemania, y la contracción de las condiciones financieras ocurrida en paralelo a la normalización de la política monetaria de las economías avanzadas más grandes han contribuido a un significativo debilitamiento de la expansión mundial, especialmente en el segundo semestre de 2018”.

El Fondo prevé que “esa debilidad persista en el primer semestre de 2019” y se proyecta una contracción del crecimiento en 2019 para el 70 % de la economía mundial.

El crecimiento mundial disminuyó a 3,6 % en 2018 y continuaría esa trayectoria para ubicarse en 3,3 % en 2019, según el informe Perspectivas de la Economía Mundial, publicado este martes 9 de abril.

“La revisión a la baja del crecimiento, de 0,2 puntos porcentuales para 2019 frente a la proyección de enero, también es generalizada. Refleja revisiones negativas de varias economías grandes, como la zona del euro, América Latina, Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá y Australia”, de acuerdo al informe.

No obstante, el organismo señala que, aunque 2019 “arrancó con paso débil, se prevé un repunte para el segundo semestre del año, respaldado por políticas monetarias significativamente acomodaticias en las principales economías”.

“La Reserva Federal de Estados Unidos, el Banco Central Europeo, el Banco de Japón y el Banco de Inglaterra han adoptado todos una orientación más acomodaticia. China ha redoblado el estímulo fiscal y monetario para contrarrestar los efectos negativos de los aranceles comerciales. Además, a medida que se perfila un acuerdo comercial, las perspectivas respecto a las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China han mejorado”.

Asimismo, se señala que “los indicadores de producción industrial y de inversión siguen siendo débiles por el momento en muchas economías avanzadas y de mercados emergentes, y el comercio internacional no termina de recuperarse”.

Cierto optimismo hacia 2020

“Con las mejoras previstas para el segundo semestre de 2019, se proyecta que el crecimiento económico mundial sea de 3,6 % en 2020. Esta recuperación es precaria y depende de un repunte de las economías de mercados emergentes y en desarrollo, cuyo crecimiento aumentaría de 4,4 % en 2019 a 4,8 % en 2020”.

La precariedad de esa previsión no es otra que, paradójicamente, la proyección de una reactivación en Argentina y Turquía “y cierta mejora de la situación en otro grupo de economías en desarrollo que se encuentran sometidas a tensiones”. “En consecuencia, está sujeta a una incertidumbre considerable”, indican con razón.

“En las economías avanzadas, el crecimiento se ralentizará ligeramente en 2020, a pesar de una recuperación parcial de la zona del euro, a medida que se desvanezca el impacto del estímulo fiscal lanzado por Estados Unidos y que el crecimiento tienda hacia el modesto potencial del grupo, en vista de la tendencia hacia el envejecimiento y el escaso aumento de la productividad”.

Riesgos para el crecimiento mundial

“Aunque la economía mundial continúa expandiéndose a una tasa razonable y las proyecciones de base no contemplan una recesión mundial, existen numerosos riesgos a la baja”, advierte el FMI.

“Las tensiones a las que se encuentra sometida la política comercial internacional podrían estallar nuevamente y repercutir en otros ámbitos, como la industria automotriz, produciendo graves trastornos en las cadenas de suministro internacionales. En economías de importancia sistémica, como la zona del euro y China, el crecimiento podría sorprender a la baja; por su parte, los riesgos en torno al brexit continúan siendo agudos”.



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