El gobierno de Córdoba ataca al movimiento de mujeres para tapar la interna policial

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La confusión sembrada por el secretario de Seguridad ante la intervención de la organización Córdoba Originaria en una iglesia pretende desviar el foco de la corrupción policial y culpar a quienes luchan a favor del aborto.

Captura de pantalla del video difundido por la organización Córdoba Originaria

Julio de 2018 en Córdoba es un mes atravesado por la problemática de la “seguridad”. No estamos hablando de una “ola delictiva”, sino de una (otra) serie de escándalos en la Policía. El primero lo protagonizó Diego Hak, al solicitar licencia como secretario de Seguridad Provincial y, unos pocos, días después renunciar de manera indeclinable al cargo. El ex secretario denunció a su propio padre por posibles vínculos narcos y, días después, fue denunciado por recibir coimas por parte de empresarios de la noche, ligados al narcotráfico y a la trata de mujeres.

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El momento es crítico porque a la renuncia de Hak se sumaron una inexplicable desaparición de armamento de la Central de Policía y la detención del ex Jefe de Polícia Julio César Suárez.

La designación de Alfonso Mosquera como nuevo secretario de Seguridad sumó elementos a la crisis del gobierno. Inmediatamente, los medios recordaron que Mosquera fue uno de los que brindó una coartada a Marcelo Macarrón, acusado de matar a su esposa Nora Dalmasso en Río Cuarto en el 2006. El nuevo secretario recién asume y ya tiene planificado para el año que viene un curso sobre seguridad en España, al módico precio de 1300 euros, como lo denunció el legislador Quinteros:

A pocos días de asumir como secretario de Seguridad, Mosquera relativizó el faltante de armas en la Policía y aprovechó una intervención realizada en una iglesia para vincularla con los pañuelos verdes. Utilizó la reivindicación de la organización Córdoba Originaria, que lucha por la liberación de un preso mapuche en Chile, para sembrar confusión y vincularla con los pañuelos verdes. Así, logró ponerse de manera inmediata al servicio de la jerarquía eclesiástica.

Estos tweets dan cuenta del medieval punto de vista del secretario que antepone la sacralidad de la misa a toda reivindicación justa.

Pero no es la primera vez que Alfonso Mosquera utiliza su breve espacio de poder para congraciarse con el clero. Ya lo había hecho en 2006, cuando siendo legislador provincial promovió una iniciativa por la cual la Legislatura ofreció condolencias al pueblo católico de Córdoba por el fallecimiento del Cardenal Primatesta (señalado por entregar decenas de personas a la dictadura genocida durante el gobierno militar).

Frente a lo sucedido en la Iglesia de Nueva Córdoba este domingo y en su afán de sembrar confusión, el actual Secretario de Seguridad expresó a un matutino local: “Es evidente que hay un clima enrarecido en torno al debate parlamentario. El Gobierno provincial ha hecho de la tolerancia un culto y una política de Estado; entonces pondría todos los medios para que las distintas posiciones en debate se expresen en un marco de convivencia pacífica, por la paz social de los cordobeses y dando todas las garantías”.

La maniobra de Mosquera quedó completa: al sembrar confusión retoma por un lado su vocación de congraciarse con la iglesia, al mismo tiempo que intenta generar antipatías hacia un movimiento a favor del aborto que no para de crecer en todo el país e inclusive en estudiantes y docentes de escuelas de gestión católica. Los y las más jóvenes, estudiantes de escuelas secundarias públicas y privadas se expresan junto a todo el movimiento de mujeres, cada martes en enormes pañuelazos a favor de la legalización del aborto.

En este contexto, cabe señalar que el pañuelazo que se realizará este martes en Córdoba se realizará en la plaza San Martín, con la Catedral como telón de fondo. Esta imagen que se quiere visibilizar desde la Asamblea Ni Una Menos no sólo plantea la lucha por el derecho elemental a decidir sobre nuestros propios cuerpos, sino que anticipa una lucha muy profunda que busca la total separación de la Iglesia del Estado.

Ante los hechos confusos que quiere imponer el Gobierno de Córdoba la legisladora por el PTS en el Frente de Izquierda, Laura Vilches expresó: “El gobierno busca embarrar la cancha y responsabilizar a quienes militamos a favor de la legalización del aborto de ‘insultos a los feligreses’ en los Capuchinos. Como ya quedó demostrado por un video difundido esta mañana, la acción fue para denunciar el encarcelamiento de un preso político mapuche y transcurrió en forma totalmente pacífica. Hacemos responsable al gobierno y la Iglesia de pretender generar un clima enrarecido que no busca otra cosa que desprestigiar una lucha que venimos ganando en las calles y en cada debate”.



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