El pañuelo no se mancha: desde el kirchnerismo, convocan a ir de verde a la procesión a Luján

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El contradictorio convite surge de un plenario de mujeres de la Corriente Federal, encabezado por la diputada de Unidad Ciudadana, Vanesa Siley. Mujeres del sindicalismo clasista y de la izquierda cuestionan la convocatoria y llaman a marchar contra Bolsonaro y el presupuesto de ajuste del gobierno y el FMI. Un aporte al debate.

“Me encantaría que todas vengan a Luján con los pañuelos verdes”, dice Vanesa Siley, diputada nacional de Unidad Ciudadana y Secretaria General del Sindicato de Judiciales de CABA.

La fecha: viernes 12 de octubre. El lugar: un camping sindical ubicado en la localidad de Moreno, a donde se escucha la marcha peronista, se oyen bombos y se huelen choripanes. El motivo: plenario de regionales de la CGT bonaerense para preparar la movilización del sábado 20 de octubre a la basílica de Luján, “para compartir una oración ecuménica” –según reza un comunicado- por “el pan, la paz y el trabajo”.

En una sala con amplios ventanales y fuertes luces blancas se han convocado las mujeres. Son parte de la Corriente Federal de los Trabajadores, que cuenta entre sus figuras públicas a referentes kirchneristas como Sergio Palazzo, de Bancarios y a la mencionada Siley.



PH: Latfem. Imagen del plenario de mujeres de la CFT

PH: Latfem. Imagen del plenario de mujeres de la CFT

La contradicción salta a primera vista: la mayoría tienen pañuelos verdes, pero el objetivo del plenario es discutir una jornada de “oración ecuménica” con aquella institución que puso toda la carne –y el lobby- al asador para lograr que cayera la Ley de Interrupción voluntaria del embarazo en el Senado.

“A todas, cuando vimos la convocatoria a Luján, nos hizo ruido”, confesó Claudia Lázzaro, de Curtidores y con ello quizá condensó una contradicción que excede a las decenas de referentes allí reunidas y que se extiende hacia las bases de un movimiento de mujeres poderoso, masivo, que viene de enojarse con la Iglesia –diga lo que diga Cristina Fernández de Kirchner- y que no parece del todo convencido de que orarle a la Virgen sea un método efectivo para enfrentar al ajuste y la derecha.

De hecho, ya circula en lugares de trabajo una “Carta abierta a las trabajadoras y sindicalistas feministas” cuestionando la convocatoria religiosa de las conducciones sindicales. Allí, firmado por mujeres del Movimiento de Agrupaciones Clasistas y de la izquierda, se dice: “Muchas compañeras en los sindicatos vienen planteando, incluso en el propio Encuentro de Mujeres, que no están conformes con la convocatoria de las conducciones a Luján. Juntas queremos dar la pelea contra quienes nos llaman a rezar, porque nosotras queremos luchar. ¡Y la lucha es Ahora! Necesitamos asambleas para debatir los pasos a seguir.”

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El discurso de Siley parece querer responder a esta inconformidad que surge por abajo: “Ir a Luján tiene una simbología claramente relacionada con la Iglesia católica. Y si bien nos esforzamos por que sea un encuentro ecuménico, nosotras queremos que el feminismo sea parte de esa procesión a Luján, porque no tenemos que esquivar esta discusión”.

Si no quieren esquivar la discusión: ¿por qué no hay asambleas en cada lugar de trabajo, como propone la carta antes citada, para que se pueda discutir a dónde marchar y con qué consignas?

En vez de exigir a la CGT y las conducciones sindicales que marchen a otro lado (por ejemplo, a la embajada de Brasil donde ese mismo sábado habrá una movilización para gritar “Ele não” contra la derecha rapaz de Bolsonaro) Siley se “esfuerza” por preservar la religiosidad del evento y, sin sonrojarse, le pide a las mujeres que vayan igual con su pañuelo verde. ¿Para qué? ¿De decorado?

El decorado, por supuesto, no habla: no se puede encontrar una sola convocatoria oficial a la procesión donde se incluya el reclamo por el derecho al aborto. “Eso não”. Não gusta mucho a la CGT, cuya Secretaría de DDHH dirigida por Piumato acaba de presentar un libro celeste, mal llamado “pro vida”. Não gusta al Papa, bajo cuyo paraguas se desarrolla la Corriente Federal de Trabajadores (CFT), y que viene de comparar a las mujeres que abortan con mafiosas que contratan sicarios.

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Dato adicional: los pormenores de la procesión religiosa fueron discutidos entre referentes de la CFT y un grupo no precisamente progresista de intendentes del conurbano –mayoría hombres según la foto. De pañuelos verdes creería que no se habló.

“En momentos como los que está pasando Brasil –agrega Siley- donde hay una incidencia muy clara de grupos religiosos que quieren amansar la fe de los pueblos para catalizarla en contra de los intereses del pueblo, tenemos que colocar la fe y la esperanza del lado de la organización popular y no en contra”.

Lástima que la “fe y la esperanza”, alias Iglesias católica y evangélica, se empeñan en ubicarse del otro lado. Hoy Bolsonaro, que hizo una gran elección gracias al apoyo de la cúpula evangélica, firmó un acuerdo con la Iglesia católica de Brasil comprometiéndose a estar en contra del derecho al aborto. Pero claro: seguro que si van algunas diputadas y dirigentes sindicales con pañuelos verdes a rezarle a la Virgen los tipos van a reflexionar y cambiar de postura… Esperemos sentadas (no, mejor no esperemos, marchemos el sábado a la Embajada de Brasil que esperando nos tapa el agua).

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Otro dato: a pocos días del encuentro ecuménico en Luján se votará el presupuesto de ajuste del gobierno y el FMI en el Congreso. Ese presupuesto no podría salir sin los valiosos votos del peronismo. El plenario de mujeres de la CFT discutió movilizar ese día, pero el eje está claramente puesto en la convocatoria a Luján, es decir, ahí donde no se va a hablar de nuestros derechos. ¿Por qué no concentrarse en la marcha al Congreso que es la que puede impedir que se consume un nuevo saqueo a la salud, la educación, los salarios y las jubilaciones?

Quizá la respuesta se pueda encontrar en el discurso que Gustavo Menéndez esbozó este 17 de octubre en Merlo, junto a Máximo Kirchner y la cúpula de La Cámpora: habló de dejar que el macrismo gobierne mal, muy mal –o sea, que pase todo el ajuste así la gente se le da vuelta y vota al peronismo- habló también de unidad con esos peronistas que le van a votar el presupuesto como ya votaron la reforma previsional y finalmente convocó a marchar: ¿al Congreso? No: a Luján.

Y ojo: esto no tiene nada que ver con las creencias religiosas de cada cual. Tiene que ver con conducciones sindicales y políticas que más bien usan la figura de la Virgen para justificar su inmovilidad, sus treguas, su respeto a la sacrosanta gobernabilidad, su complicidad lisa y llana con el ajuste.



Reunión de dirigentes del Frente Sindical y la CFT con intendentes

Reunión de dirigentes del Frente Sindical y la CFT con intendentes



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