El Senado votó en contra de la marea verde que ganó las calles

0
108


Con 38 en votos en contra, 31 a favor y 2 abstenciones, el Senado rechazó el proyecto de legalización del aborto que ya había obtenido media sanción en Diputados.

En una sesión escandalosa de más de 16 horas, el reaccionario Senado terminó votando en contra de millones de mujeres que ya habían conseguido arrancar la media sanción del aborto legal en Diputados, hace casi dos meses.

Ya en ese entonces, alertábamos que para “la batalla del Senado” había que redoblar la lucha; ese recinto es territorio de los gobernadores de Cambiemos, el PJ y los partidos provinciales, que actúan como verdaderos señores feudales. Y como en la Edad Media, son fieles amigos del oscurantismo clerical.

La Iglesia que sufrió el revés de la media sanción, no escatimó en artilugios, negociaciones y presiones, con amenazas incluidas, para evitar que la marea verde que colmó las calles obtuviera un triunfo contundente. Con las millonarias partidas presupuestarias que obtiene del Estado, la Iglesia no dudó en organizar una verdadera operación misógina, patriarcal y antiderechos para conseguir que el aborto siguiera siendo clandestino.

La primera conclusión que este movimiento de mujeres en las calles hoy ya ha sacado, sin dudas, es que si queremos avanzar en nuestros derechos, tenemos que pelear por la separación de la Iglesia del Estado, tal como se cantaba en las calles y los bares de los alrededores del Congreso.

Pero la Iglesia no actuó sobre el vacío. Todos los partidos tradicionales que sostienen este putrefacto régimen social y político tienen sus alianzas con el Vaticano. Todos aportaron sus votos contra las mujeres, desde Cambiemos hasta el PJ, incluyendo el Frente para la Victoria que se había comprometido a votar unánimamente a favor del aborto legal y le dio el tiro de gracia al proyecto de ley, con la panquequeada de los últimos días de la senadora García Larraburu.

Las mujeres, nada les debemos a esta casta de políticos al servicio de los intereses de los poderosos. Todo lo que ganamos lo conquistamos con nuestra lucha. Hemos llegado hasta aquí sin el apoyo, y a veces con el boicot abierto, de los dirigentes de nuestros sindicatos y organizaciones. Pero hicimos paros y movilizaciones, porque sabemos que nunca conseguimos nada sin luchar.

La “batalla del Senado” era difícil. Se demostró que no podemos depositar expectativas en las maniobras y el lobby parlamentario, que nuestro destino no vamos a dejarlo en manos de expertos negociadores ni mucho menos al fortuito cálculo de probabilidades. Nuestra fuerza radica sólo en nuestra organización. Por eso, vamos a redoblar nuestras fuerzas, organizándonos nuevamente en cada escuela, en cada facultad, en cada oficina, en cada taller, hospital, empresa, barrio. Vamos a seguir movilizándonos por nuestro derecho al aborto seguro y gratuito. Porque ya logramos que sea legítimo y, tarde o temprano, vamos a imponerles que finalmente, lo hagan ley.

en curso de redacción



Source link