#EleNao: seamos miles contra Bolsonaro y los fachos el sábado en la embajada brasileña

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La juventud que viene siendo protagonista de las principales peleas contra el ajuste tiene un desafío por delante para enfrentar la avanzada reaccionaria en el país vecino, que puede traer consecuencias para Argentina

Con Jair Bolsonaro como el candidato favorito para ser electo presidente de Brasil, avanza la derecha golpista y con ella los ataques reaccionarios y violentos contra mujeres, personas LGBT y negros. La misma noche del 7 de octubre, cuando se votó en primera vuelta, un fan del ex militar asesinó al maestro de capoeira Moa Do Katendê de 12 puñaladas.

En distintas ciudades empiezan a surgir comités de resistencia contra Bolsonaro. Una medida de emergencia que, aunque en primer lugar se propone derrotarlo en las urnas, va a tener que desarrollarse y profundizarse en lugares de trabajo, universidades, escuelas y sobretodo en las calles, si realmente quiere plantear la necesidad de frenar a los reaccionarios, que amenazan con arrasar con sindicatos, partidos y toda organización de los trabajadores y sectores populares que se propongan enfrentar sus planes.

¿Cuál puede ser el impacto de esta nueva realidad en Argentina? En principio, un envalentonamiento de la derecha en toda la región podría llevar a una política más represiva para aplicar los planes de ajuste del FMI sobre los trabajadores.

La tendencia en Brasil a recrudecer los ataques a la clase trabajadora no sólo tendrá consecuencias en ese país, sino que dejará más despejado el camino para que hagan lo mismo en todo el cono sur. Si, en cambio, los trabajadores, el movimiento de mujeres, estudiantil, los negros y todos los sectores populares derrotan ese plan, nosotros también estaremos en mejores condiciones para enfrentar los ataques que está aplicando Macri acá.

Con este nuevo panorama, el imperialismo se propone aumentar su injerencia en latinoamérica, saqueando nuestros recursos y condenando a millones al hambre y a la miseria en todo el continente. Por eso, la solidaridad con los trabajadores y el pueblo pobre brasileño es fundamental en este momento.

El Frente de Izquierda convoca a movilizarse a la embajada de dicho país el próximo sábado, para gritar bien fuerte “Ele Nao” contra la misoginia, la homofobia, el racismo y el avance represivo. Esa medida puede darle fuerza y confianza a quienes ya se plantean hoy enfrentar a Bolsonaro del otro lado de la frontera.

El mismo día que está convocada esa movilización, las centrales sindicales argentinas se proponen marchar a Luján para “rezar” y mandarle un mensaje de unidad al Papa Francisco, el principal lobbysta contra el aborto legal. Una medida “contra el Gobierno” tan radical y feroz como el perro Lassie atado y con bozal.

Si algo muestra la situación brasileña es que la estrategia de dejar correr los ataques y depositar confianza en salidas electorales y en las instituciones no sólo es impotente sino que además le abre el camino a la derecha. En su momento, el PT de Lula y la CUT, que vendría a ser como la CGT en Argentina, no convocaron a ningún plan de lucha para evitar el golpe contra Dilma. Tampoco lo hicieron cuando la justicia dirigida por el departamento de estado de Estados Unidos decidió encarcelar a Lula. Ni siquiera cuando lo proscribieron. El resultado está a la vista.

Y por casa, ¿cómo andamos? ¿Hay que esperar a que el ajuste de Macri y Lagarde deje millones de desocupados, nuevos pobres, hambre y que se destruyan la educación y la salud pública? Porque eso es lo que va a pasar si lo que hacemos es esperar al 2019 para votar a “alguien mejor” como viene planteando el kirchnerismo. La lucha es ahora.

Son los bloques peronistas los que garantizan las medidas de ajuste de Cambiemos, como en diciembre con el robo a los jubilados, votado bajo una brutal represión. Ahora se preparan para hacer lo mismo con el presupuesto 2019 dictado por el FMI.

Brasil demuestra que frente a los ataques del imperialismo, el capital financiero, las empresas agrarias e industriales y el envalentonamiento de la derecha, la única estrategia es enfrentar cada golpe y no dejar que pasen, si queremos derrotar esos planes. Así lo vienen planteando los jóvenes de la agrupación anticapitalista “Faisca” (La Chispa).

En Argentina, los que manejan los hilos del poder tienen un problema: este año ganamos las calles los jóvenes, siendo protagonistas de las peleas más importantes. Millones copamos las calles con esa marea verde y una nueva generación nació a la vida política exigiendo el derecho al aborto seguro y gratuito. El conflicto universitario enfrentó el recorte en el presupuesto y los salarios de miseria a los docentes.

Pero con todo eso no alcanza. Es necesario redoblar la apuesta. Necesitamos que todas esas peleas se articulen para enfrentar al Gobierno y a los fachos, que salgan los trabajadores a mostrar la fuerza que tienen para parar el país. Si el avance de las patronales, el imperialismo y la derecha se hace tan radical, hay que responder a la altura y radicalizar una salida de los trabajadores, las mujeres y la juventud, por izquierda.

La única forma de hacerlo es poner esa fuerza en las calles y organizarnos en lugares de estudio y trabajo para enfrentarlos, recuperando los sindicatos y centros de estudiantes de las burocracias y que sean para la lucha. Contra la aprobación del presupuesto 2019, exigir paro nacional activo y movilización, plan de lucha y coordinación hasta la huelga general para derrotarlos.

El imperialismo está a la ofensiva en latinoamérica. Necesitamos empezar a organizarnos desde ahora para enfrentarlo con la lucha. Son ellos o nosotros. Por eso, este sábado no peregrinemos a la meca de la paz social. Ni vayamos a llorar a la iglesia, a Luján, ni esperemos a las urnas. Marchemos a la embajada de Brasil para gritar de a miles, ¡No pasarán! y preparar una jornada multitudinaria en las calles parando el país para frenar el saqueo en Argentina.



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