Ellos tienen sus traidores, nosotras estamos organizadas

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A esta altura, con la presión de la Iglesia sobre el Senado y las panquequeadas de senadoras y senadores de un lado a otro, la aprobación del aborto está en peligro. Sólo nuestra fuerza manifestándose en las calles, puede hacerles pagar caro que sigan maniobrando con nuestro derecho y nuestras vidas.

Como ya señalamos en La Izquierda Diario, se fortalece el rechazo a la ley en el Senado. La Iglesia, sostenida económicamente por el Estado por decretos de la dictadura genocida nunca derogados, utiliza ese dinero para reforzar su presión sobre el poder legislativo. Pero en el Senado ya tienen sus fieles servidores, con la vicepresidenta Gabriela Michetti y varios senadores y senadoras tanto de Cambiemos como del PJ.

El Frente para la Victoria de Cristina Kirchner que, en un rápido cálculo oportunista, había declarado públicamente que su bloque del Senado votaría a favor del aborto legal de manera unánime, se despertó el domingo con una nueva traición, tan habitual en el peronismo. La senadora kirchnerista García Larraburu, de Río Negro, que preside la comisión de Ciencia y Técnica del Senado, puso de ejemplo a la virgen de la Iglesia Católica, para anunciar su decisión de pasarse al bando de los que quieren que se mantenga el aborto clandestino, por el que mueren las mujeres más pobres del país.

Serían 37 votos en contra, 31 a favor, una abstención y una ausencia. Si todas las organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles y movimientos sociales que se sienten representados por estos senadores y senadoras que votarán a favor, quisieran dar vuelta ese resultado negativo, que se pongan a la cabeza de movilizar a todas las personas que adhieren a ellas. Que Cristina Kirchner abandone su silencio y convoque a todas las personas que la apoyan y la consideran su representante política a movilizarse el 8 a la Plaza de los Dos Congresos.

Pero además, lo más importante, es que quienes construimos esa marea verde del 13 de junio, no somos personas sueltas, individuos aislados. No tenemos por qué esperar a que la suerte nos acompañe, el próximo miércoles sin saber anticipadamente si podremos ser los millones que nos proponemos. Porque somos una marea verde en la calle que salió de colegios y facultades, de fábricas y empresas, de escuelas y hospitales, de oficinas y talleres, de dependencias estatales y de estudios, consultorios y comercios. Estamos organizados en sindicatos y centros de estudiantes, tenemos gremios y representantes en consejos directivos, comisiones internas, cuerpos de delegados.

Exigimos que cada una de nuestras organizaciones llame al paro y al cese de de actividades, que las conducciones sindicales pongan micros para que todas y todos puedan participar de esta jornada. Hagamos como las trabajadoras estatales del INDEC y de IOMA que exigieron a la CTA-A que postergue las elecciones sindicales que tiene previstas para ese mismo día y que le piden a las dos CTAs que convoquen a un cese de actividades. Lo mismo que hicieron las trabajadoras de todos los gremios del Hospital Durand, con sus representantes gremiales de ATE y SUTECBA o las trabajadoras aeronáuticas de Aeroparque y Ezeiza, con su gremio APA, las docentes bonaerenses con SUTEBA y otros gremios.

Pan y Rosas y el PTS en el Frente de Izquierda, junto con todas las agrupaciones que impulsamos con miles de trabajadoras, trabajadores y estudiantes en todo el país, con nuestras legisladoras y legisladores, y con todas las compañeras y compañeros que son representantes en sus gremios, comisiones internas, centros de estudiantes y consejos directivos, peleamos por esta perspectiva.

Si las organizaciones no ponen el máximo esfuerzo en movilizar a millones el 8 de agosto, que sus conducciones no vuelvan a hablar de que defienden nuestros derechos, de que están por el aborto legal, de que no quieren ni una mujer muerta más por abortos clandestinos.

Nosotras y nosotros tenemos la fuerza para organizarnos e imponerles la masiva movilización que necesitamos para que el 8 de agosto, nuestro derecho sea ley.



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