Encuentro hereje en Jujuy: arte y feminismo en debate

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El martes 7 se llevó a cabo el “Encuentro Hereje”, un conversatorio con mujeres referentes del arte y la cultura invitadas por Eugenia Mur y la Red de Comunicadoras Feministas para “reflexionar colectivamente cómo el feminismo y la lucha por nuestros derechos nos atraviesan, en tanto integrantes de la clase trabajadora”.

A partir de las 18hs del martes se realizó en el Cine Auditorium Espacio INCAA este encuentro convocando a visibilizar la labor de las mujeres de Jujuy, las ganas de cambiar la historia y cómo el feminismo y la lucha atraviesan los lugares donde trabajamos

La jornada comenzó con una intervención del grupo de Artistas feministas autoconvocadas que ingresaron al salón con coplas, velas, flores, e hicieron un homenaje nombrando a mujeres víctimas de femicidios en Jujuy, junto al pedido de justicia y un lamento por las que ya no están. Seguidamente Nora Benaglia y Eugenia Mur subieron al escenario a cantar juntas (solo guitarra y voz) y generando una linda sensación de intimidad, dieron inicio al conversatorio.

Aída Reinoso de la RCF presentó el evento en el marco del 1º de mayo día internacional de las trabajadoras y trabajadores, y a las invitadas tal como ellas mismas se definieron ante la pregunta ¿Cuándo te diste cuenta de que eras protagonista de tu historia? Y luego cada una hizo breves intervenciones retomando eso y cómo influye el feminismo en sus lugares de trabajo y en su vida. La charla giró principalmente en torno a contar experiencias personales de cosas que vivimos a diario las mujeres:

Acoso callejero, precarización y acoso laboral (siendo menores de edad) el acoso sexual en los ámbitos artísticos – laborales por parte de varones “reconocidos” por su actividad artística, jefes, docentes, directores y personas con las que existían/ existen relaciones de poder. También precarización y cierre de muchas puertas por decidir enfrentar esas cuestiones.

Lo más relevante que marcó cada una puede resumirse en algunas frases.

Eugenia Mur, que ese día también presentó su primer video clip: HEREJE, habló de sus canciones como herramientas de militancia musical para acompañar la lucha del movimiento de mujeres y de los trabajadores, señaló también que todos los días hay que darse cuenta y no olvidarnos de que somos y tenemos que ser protagonistas de nuestra propia historia, sin dejar de pelear contra lo que a cada minuto quiere imponernos el patriarcado y el capitalismo.

La cantante y docente Mónica Pantoja dijo que le llevó mucho tiempo darse cuenta de que era la protagonista de su historia, que en ese largo proceso le costó ir fortaleciéndose para plantarse como cantora en un ambiente por lo general muy machista y conservador como el folclore. Cerró diciendo que todo su cambio la “volvió bocona” y que no se va a callar más todo lo que quiera, piense y necesite decir, en todas partes. Aunque eso le cueste el acceso a otros escenarios y trabajo en determinados eventos, festivales, etc.

Nora Benaglia en su brevísima intervención rescató algo primordial tanto para la práctica artística como la militancia: la construcción y trabajo colectivo. Y agregó que es fundamental el arte para sensibilizar, pero en estos tiempos también para fortalecernos y pelear.

Erica Daniela Cari, de la Red de comunicadoras contó experiencias laborales previas de sus compañeras de la red, la decisión de generar un espacio propio, las dificultades, los placeres y el desafío de hacerlo crecer.

La actriz y docente Fernanda Uzqueda relató anécdotas personales de cómo fue su proceso hasta asumirse feminista y lo difícil que fue enfrentarse a las opiniones y mandatos familiares.

La última intervención fue la de Lourdes Ibarra docente, actriz, activista trans por los derechos lgttbi ella recordó como un antes y un después el día que retiró su partida de nacimiento y leyó su nombre completo.

Después opinó sobre la falta de acción en un sector del movimiento de mujeres de Jujuy y el exceso de catarsis diciendo que hay “ mucha charla entre nosotras”, también el verticalismo, burocratización y censura ejercida por dirigencias de organizaciones de mujeres de muchos años , las cuales incluyen a las personas trans de manera oportunista o como una formalidad y no genuinamente, ya que para ella, la concepción que tienen es biologicista.

Las intervenciones del publico rondaron en felicitaciones, propuestas de “erradicar” la palabra militancia por venir de “militar” considerándola patriarcal y que impone un “molde” para ser feminista, postura contrarrestada por quienes afirmaron que era necesario apropiarse de cada palabra y no quedarnos sin palabras nosotras; y que muchas mujeres militantes, hacemos una apropiación revolucionaria del término militancia, que nada tiene que ver con los militares, represores ni genocidas.

Antes de presentar el video, las conclusiones remarcaban en general la existencia de distintos feminismos, y la necesidad de poder accionar juntas con todas nuestras diferencias, con toda diversidad y libertad. Ser herejes, apropiarse de esa palabra para cambiar la historia.

Sobre brujas y herejes. A modo de conclusión

Retrocediendo rápidamente en la historia, sabemos que la construcción de la imagen “negativa” de las brujas, fue clave para la persecución de las mujeres por parte de instituciones como la iglesia católica. Fabricaron una “mala” imagen de una mujer que no sigue las reglas y desobedece mandatos, esa mujer era la bruja y debía arder en la hoguera.

Sin embargo en el siglo XXI las herejes, las brujas fueron resignificadas en clave feminista y en un contexto de gran movilización de las mujeres. Son reivindicadas por sectores del feminismo por cuestiones como la vida comunitaria, la hermandad entre mujeres, la autonomía, la práctica de la ciencia, y en los últimos años se extendió al punto de transformarse en algo que parece una exaltación de algunas supuestas características positivas que tendríamos únicamente las mujeres.

Algunas son desmentidas de prejuicios y están muy bien, tienen un valor y simbolización que hablan también de este momento que vivimos. Pero otras bordean una idea de que las mujeres tenemos una esencia que nos haría diferentes lo cual para nosotxs genera un problema, porque quienes nos reivindicamos feministas socialistas no acordamos con tal esencialismo. En este encuentro todas éramos mujeres trabajadoras: artistas, docentes, trabajadoras independientes del arte y la cultura, etc.

¿Por qué rescato esto?

Porque lo que faltó profundizar y debatir (cuestión que queda pendiente para próximos encuentros) es el feminismo, su historia, la organización y lucha del gran movimiento de mujeres, inserto indefectiblemente como lo está, en una sociedad de clases donde existen explotadas y explotadoras.

En la sociedad capitalista las mujeres integramos las distintas clases sociales en pugna y no una clase diferenciada. Es decir que no existe ninguna esencia que nos “hermane” a todas por igual, pero la pertenencia de clase sí nos une a nuestros compañeros trabajadores en las mismas peleas. Nada une a las mujeres trabajadoras con Cristine Lagard o Patricia Bullrich. El género nos une y la clase nos divide.



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