Este jueves se realizan las elecciones en la Universidad Nacional de Córdoba

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Por primera vez se elegirá rector por voto directo. Se votan también Centros de Estudiantes y representantes estudiantiles en los Consejos.

Luego de la elección provincial y municipal, mañana se renuevan las principales autoridades de la UNC, institución que detenta el tercer padrón electoral de la provincia.

En las 15 Facultades se votarán los representantes estudiantiles en los Consejos Directivos y en el Consejo Superior. La comunidad estudiantil elegirá además sus Centros de Estudiantes. A nivel de la UNC se vota la fórmula rector-vicerrector. Por primera vez las autoridades unipersonales serán elegidas por voto directo de toda la comunidad, aunque ponderado.

El sistema con ponderación simple, que se aprobó en una escandalosa Asamblea Universitaria el 16 de diciembre de 2016, otorga el 49 % de los votos al claustro docente, el 34,5 % al estudiantil, el 7,5 % al de no docentes y el 9% al de egresados. En la realidad, los y las estudiantes representan el 54 % de la comunidad universitaria.

El radical Hugo Juri es el actual rector, junto a Pedro Yanzi Ferreira como vice, e intentará la reelección por la agrupación Somos. Por el kirchnerismo se presentará con el nombre Vamos la fórmula Gustavo Chiabrando (decano de Ciencias Químicas) y Ana Falú (docente de Arquitectura). El espacio de Libres del Sur postula nuevamente a la decana de Psicología, Patricia Altamirano, acompañada por Jorge Martínez, docente de la Facultad de Ciencias Exactas.

La conducción de la UNC y con ella, del tercer presupuesto de la provincia, es un botín sustancioso que el kirchnerismo quiere recuperar, por lo cual sus agrupaciones docentes y estudiantiles están embarcadas en una campaña con mucho despliegue. Pero las propuestas de su lista no se diferencian mucho de las de Juri o Altamirano. En cuanto a su planteo de “democratizar” las instituciones, suena un poco cínico después de que en los diez años de Carolina Scotto y Francisco Tamarit en el rectorado no se produjera ningún cambio sustancial en este sentido.

El año pasado, durante el conflicto que comenzó por las paritarias docentes y se extendió luego al movimiento estudiantil, el kirchnerismo universitario hizo causa común con la Franja Morada y la conducción burocrática del gremio docente para bajar las tomas de pabellones y diluir los reclamos propios de los estudiantes, llegando a ningunear la enorme movilización del 22 de agosto.

Por un movimiento estudiantil que enfrente el ajuste de Macri, el FMI y los gobernadores

La Juventud del PTS se presenta en siete Facultades en frentes con otras agrupaciones de izquierda y pretende renovar sus consejeros en Artes y Filosofía y Humanidades. El año pasado demostramos que teníamos la fuerza para luchar contra la rebaja salarial a nuestros docentes, pero también por nuestras propias reivindicaciones y las de otros trabajadores como los de Luz y Fuerza, que sufrían el ataque del gobierno provincial. La solidaridad entre quienes nos oponemos a pagar la crisis es fundamental. Lamentablemente, la conducción kirchnerista del gremio docente y de los Centros de Estudiantes frenaron esa lucha, que terminó con casi 30 estudiantes y una abogada imputados por la toma del Pabellón Argentina.

La crisis económica se refleja en nuestras propias condiciones de vida y de cursada. Según un relevamiento que hicimos en la Facultad de Artes, un 70 % de los estudiantes que trabajan lo hacen en negro y un 60 % tuvo que dejar la carrera en algún momento por tener que trabajar. En Filosofía y Humanidades, 76 % de los y las estudiantes tienen que trabajar para mantener sus estudios. De quienes trabajan, el 63 % lo hace en negro y su sueldo promedio es de $ 9.000.

Las largas filas que se forman en el Comedor Universitario dan cuenta de esta situación: muchos aprovechan el bajo precio del menú para comer todo el día, aunque tengan que esperar hasta dos horas para entrar. Lo mismo pasa con los apuntes, que cada vez son menos accesibles.

Las estudiantes fuimos una parte importantísima de la Marea Verde que llenó las calles por el derecho al aborto en el 2018 y durante el conflicto estudiantil volvimos a exigir, como los estudiantes de la Reforma hace 100 años, la separación de la Iglesia del Estado. El presupuesto que destina la UNC a combatir la violencia de género es de 10 centavos por compañera y muchas no sabemos a dónde acudir si sufrimos o sabemos de algún hecho de este tipo.

Necesitamos Centros de Estudiantes democráticos e independientes de la gestión de turno, que luchen por los derechos que hoy nos faltan como estudiantes, pero también para enfrentar junto a los trabajadores y las mujeres la crisis en las que nos hunde Macri bajo el tutelaje del FMI y con la complicidad de los gobernadores.



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