#FeministasEnLasListas: ¿dónde quedan las mujeres?

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La rosca y las negociaciones furiosas por la cabeza de las listas legislativas del Frente de Todos y Cambiemos muestra lo que valen los derechos de las mujeres para esas alianzas.

Más allá de los discursos y la demagogia, ninguna mujer encabeza al día de hoy las listas legislativas del Frente de Todos y Cambiemos en CABA. No es que la presencia de candidatas resuelva nada en nuestras democracias (capitalistas y, digamos todo, bastante degradadas), pero es innegable que había muchas expectativas después de un año marcado por el movimiento de mujeres como actor político.

Como al final de una fiesta, todo vuelve a “su lugar”. Traducido a la política: el aborto legal que movilizó a muchísimas personas en 2018, especialmente mujeres jóvenes, en 2019 se transforma en algo postergable, en nombre de “lo verdaderamente importante”, sacar a Mauricio Macri. En términos electorales: construir alianzas a cualquier costo para “pelear contra la derecha”, aunque eso signifique pactar con políticos que son derecha.

A la presencia de gobernadores, diputados y senadores antiderechos (que están presentes en las dos coaliciones mayoritarias) se sumó el detalle de la ausencia de las mujeres en las cabezas de listas al Senado y el Congreso nacional por la Ciudad de Buenos Aires. Esto volvió a mover el avispero y reabrió debates sobre la paridad y los cupos, necesarios pero, como se confirma con esta “novedad”, insuficientes.

El viernes 21, el suplemento Las 12 publicó un artículo de la periodista Luciana Peker titulado “Votar Violeta”, donde se refiere a algunas cuestiones relacionadas con este debate. En el recorrido que hace el artículo enumera muchas leyes referidas a los derechos de las mujeres y las personas LGBT y a su relación temporal con la ley de cupo de 1995 y la ley de paridad de 2017.

La realidad es que no existe un vínculo directo entre las leyes de cupo femenino y la conquista de derechos. Casi la única relación directa entre cupo femenino y feminismo es inversa a la que señala el artículo. Existe cupo femenino porque existió y existe un movimiento social y político que cuestionó y cuestiona la discriminación de la mitad de la población por su género.

El cupo en sí mismo no logra leyes, lo que habilita debates y conquista derechos es la movilización (que es una constante aunque no coincida exactamente en el calendario, justamente porque los tiempos parlamentarios suelen ser más lentos que la urgencia de la calle). Ya sabíamos por votaciones anteriores, y es algo que apunta Peker en su artículo, que la presencia de mujeres en los recintos no garantiza más leyes a favor de nuestros derechos.

El debate sobre el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito confirmó que el género no es ninguna garantía y que pesan más las alianzas, los intereses políticos o el lobby de las iglesias (escondidos detrás del discurso de “respetar las creencias” personales, como si fuera un tema moral), que la vida de las mujeres. Senadoras y diputadas votaron casi 50/50 en ambas Cámaras a favor y en contra del aborto legal.

Es cierto que se trataron muchas leyes en los últimos años relacionadas con los derechos de las mujeres. Pero no es porque haya “más diputadas feministas”, sino porque existe más presión social para tratar y aprobar leyes democráticas básicas (y también por conveniencia política, principal motivación para que el gobierno de Macri abriera el debate).

Sororidad y alianzas políticas

Que existieron acuerdos transversales para votar la ley de paridad en 2017 no hay dudas. Pero, ¿alianzas feministas y redes de sororidad con diputadas como Carla Pitiot (del Frente Renovador y activa militante contra el derecho aborto) o Silvia Lospennato (del PRO y fanática de la reforma previsional que afecta especialmente a las mujeres)?

Los cupos y las leyes de paridad sirven para señalar y denunciar una discriminación naturalizada, por ejemplo la ausencia o subrepresentación de las mujeres en bancas legislativas. El argumento favorito de la “falta de mérito”, de que “llegan los mejores” es la forma de ocultar las desigualdades que reproduce constantemente la sociedad capitalista como la brecha salarial, la imposición del trabajo reproductivo no remunerado a las mujeres, entre otras.

Volviendo al artículo del suplemento Las 12, obviar en todos estos debates a la legisladora Myriam Bregman -una de las que impulsó en Diputados la paridad- y el Frente de Izquierda, es como mínimo, antojadizo..

Con mandatos en el Congreso Nacional y la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, Bregman no sólo es la única candidata que encabeza en CABA la lista de diputados, sino que el FIT hace tiempo que lleva muchas mujeres en sus listas e invirtió ya en 2015 (antes de la ley de paridad) el cupo existente, con el 70% de candidatas.

Las listas del Frente de Izquierda no solo “cumplen”, sino que superan el cupo porque la izquierda no considera que haya que poner techo a la participación de las mujeres. Esto es porque sus luchas y sus demandas son parte de su programa.

En las alianzas con sectores reaccionarios como el gobernador de Tucumán Juan Manzur (PJ, Frente de Todos) o el gobernador jujeño Gerardo Morales (UCR y parte del oficialismo de Cambiemos, las coaliciones del kirchnerismo y el PRO confirman que cualquier avance en el debate del aborto legal está condicionado a sus compromisos con los conservadores y las Iglesias católica y evangélica.

La ausencia de las mujeres en rosca previa al cierre de listas confirman también lo que valen realmente los derechos de las mujeres para las dos coaliciones mayoritarias: son una pieza de cambio. Se usan cuando rinden y las chicas vuelve a hacer la ensalada cuando se discute lo importante: los cargos.

No es una sorpresa. Las ausencias es la ratificación de que nuestros derechos no son relevantes, ni siquiera para ser incluidos en las plataformas (con la excepción de la del Frente de Izquierda Unidad) y más de una vez son excluidos adrede para “no generar divisiones”.

Quizás a último momento, en medio de las negociaciones, se termine definiendo que puede ser desatinado hacer listas encabezadas exclusivamente por varones. Pero el debate ya está instalado. La pelea por #FeministasEnLasListas no arranca en la rosca por los cargos, empieza mucho antes.



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