¿Fin del veranito?: tres claves de la escalada del dólar

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El billete verde superó los $ 40 y volvieron los temores sobre la estabilidad cambiaria. Subió el riesgo país y las tasas. Apuntan a la inflación y las posibilidades electorales de Cambiemos, entre las causas de la suba.

El dólar alcanzó este martes el mayor valor en más de cuatro meses y cerró a $ 40,32, según el promedio elaborado por el Banco Central. Una suba de 52 centavos con respecto al lunes.

En el segmento mayorista aumentó 49 centavos, a $ 39,27 (1,4 %), y se mantuvo dentro de la banda cambiaria, cuyo piso era de $ 38,37. En lo que va de febrero tuvo un alza de 5,1 %.

La tasa de las Letras de Liquidez subió por tercer día consecutivo y saltó a 44,486 %. Los precios de las acciones argentinas en Wall Street descendieron entre 3 % y 7 %. El riesgo país volvió a aumentar 1,2 %, y se acercó a los 700 puntos, similar a valores de los primeros días de enero.

En tanto, un informe de la agencia Bloomberg alertó un “pronóstico sombrío” para las monedas de los “países emergentes” desde ahora hasta el fin del segundo trimestre de 2019.

Si el peso se depreciara un 10,7 % en los próximos cuatro meses, el tipo de cambio subirá de $ 38,80 por dólar en el segmento mayorista a $ 43,45 a fines de junio.

Con el dólar planchado en enero, el Gobierno esperaba que la estabilidad cambiaria perdure durante los próximos meses. “Calma” que obtuvo con rigidez monetaria, ajuste fiscal y fuerte recesión. Sin embargo, la persistente inflación, los nuevos aumentos de las tarifas, y la incertidumbre electoral pueden frustrar los planes de Cambiemos.

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Principales motivos del salto de la divisa:

-Inflación: en enero la inflación fue de 2,9 % y la tasa acumulada en doce meses alcanzó el 49,3 %. Este mes se espera otro porcentaje elevado por el aumento de las tarifas del transporte público y la electricidad, entro otros. Si se mantiene el ritmo de inflación tan elevado, hay sectores que observan un cierto retraso en la cotización del billete.

Los inversores que se benefician por las elevadas tasas de interés temen que la inflación ponga en riesgo sus ganancias.

Martin Saud, senior trader de Balanz Capital, señaló a Clarín que “el dato de inflación de enero fue peor de lo esperado y febrero rondaría en el 3,5 %” y añadió que “el gobierno está hace casi seis meses con este plan monetario con el que secaron la plaza pero la inflación no cede, y mientras esto siga así el dólar continuará con la tendencia alcista”.

-Tasas de interés: algunos especialistas señalan que la suba del dólar se debió a la reducción de tasas que emprendió el Banco Central.

Sandleris, actual presidente del BCRA, absorbió pesos del sistema financiero a través de las Letras de Liquidez (Leliq), títulos que solo pueden tener los bancos. Para disminuir la cantidad de dinero en circulación el Central debió convalidar tasas de hasta 73 % (la entidad establece la cantidad de pesos que quiere tomar y son los bancos los que definen la tasa). La autoridad monetaria emprendió el camino del descenso (este martes alcanzó el 44,486 %) y los inversores ya presionan sobre el tipo de cambio.

Los operadores afirman que el rendimiento ya no hace interesante mantener inversiones en moneda local.

Emiliano Cabrera, analista jefe de bonos de Invertir en Bolsa (IEB), aseguró a La Nación que lo que más está incidiendo sobre la suba del dólar es la baja de tasas. Así, afirmó que “fue muy veloz en las últimas semanas y eso provocó que muchos de los que estaban otra vez jugados al carry trade pasen a tomar cobertura cambiaria para proteger las fuerte ganancias que lograron en los últimos meses”. Los especuladores quieren más.

-Nubes sobre las posibilidades electorales para el Gobierno: el “veranito financiero” no impactó en la economía real. En diciembre la industria se desplomó casi 15 % interanual, mientras que la construcción cayó un 20,5 % respecto a diciembre de 2017, según el (Indec). En un año se registraron 172.234 trabajadores registrados menos por la recesión.

Cambiemos esperaba que lo peor de la recesión haya quedado para las elecciones presidenciales. El ministro Dujovne en una entrevista admitió que “hay un componente económico en el voto”, pero según el funcionario “la sociedad no se va a enfocar solamente en variables de corto plazo, sino que va a reconocer el esfuerzo que se ha hecho durante estos 4 años”.

Los malos datos de la economía y la persistente inflación que el Gobierno no logró desacelerar despertaron las dudas de las chances electorales del oficialismo. La imagen de Macri tuvo una leve mejora en diciembre y en enero volvió a descender. Una encuesta realizada durante febrero por Synopsis sostuvo que la imagen positiva de Macri es del 30,3 %, menor a la de Cristina Kirchner, María Eugenia Vidal y Elisa Carrió.

El analista Leonardo Chialva, de Delphos Invesment aseguró “la suba del billete parece ser multicausal y no sólo una reacción a la baja de tasas, en especial cuando se observa la tendencia alcista que vuelve a mostrar el riesgo país desde hace unos días o la caída de hoy de las acciones argentinas en Nueva York. Creo que algunos fondos que estaban muy optimistas hasta hace unos días están empezando a reconocer el elevado riesgo que implica el mal momento político de Macri “.

Nada es para siempre, y el salto de la divisa puso en duda la duración del “veranito” que es sólo financiero y que está atado a la bonanza internacional (la “pausa” en las subas de las tasas establecidas por la Reserva Federal de los EE.UU.)

El Gobierno pateaba para adelante los desequilibrios económicos (costos de la bicicleta financiera, los vencimientos de deuda y la fuga de capitales) apostando a un dólar estable, pero si hay nuevos cimbronazos cambiarios la economía profundizará su debacle. En este camino es el pueblo trabajador el que paga las consecuencias del ajuste.

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